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Cuando aprendamos el mensaje de Janucá, descubriremos la llave maestra para ganarnos la vida!

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Dennis Rosen

Posteado en 15.12.20

Cuando aprendamos el mensaje de Janucá, descubriremos la llave maestra para ganarnos la vida.

 

En una de sus publicaciones semanales de Torah Wellsprings, Rabí Elimelej Biderman explica que la Guemará dice que las velas de Janucá deben arder desde la puesta del sol hasta que no quede gente en el mercado. Esta es una descripción única que no se encuentra en ninguna otra parte del Talmud. Lo que quiere decir básicamente es que las velas deben arder durante media hora, pero la Guemará no lo afirma usando estos términos simples.

 

Rabí Moshe Leib Sassover respondió que "hasta que no queden más personas en el mercado" está dando a entender que la luz de Janucá influye en las personas para que no confíen solamente en sus propios esfuerzos para obtener ingresos y las impulsa a pasar menos tiempo en el mercado y más tiempo estudiando Torá y rezando.

 

Milagros constantes

 

En el rezo de Shemone Esre agradecemos a Hashem "por los milagros y las maravillas que haces por nosotros cada día". Todos los días, Hashem hace milagros para nosotros. Cuando encendemos las velas de Janucá, recordamos los milagros que Hashem obró en ese momento y los milagros que continúa haciendo por nosotros todos los días. De hecho, el famoso comentario del Ramban sobre la Parashat Bo afirma que el propósito de los milagros es enseñarnos que todo lo que sucede en la vida es un milagro y que Hashem es nuestro más grande Benefactor.

 

Entre los muchos milagros está la manera en que Hashem nos proporciona ingresos a todos. Obviamente, debemos hacer nuestro propio esfuerzo, pero en última instancia, la fuente de nuestro sustento es Hashem, Quien organiza ingresos para todos de maneras maravillosas. El propósito de nuestros esfuerzos en el trabajo es crear un recipiente con el cual recibir las bendiciones de Hashem. No hay necesidad de obsesionarse, preocuparse o trabajar en forma excesiva. Solo necesitamos hacer un esfuerzo razonable y depositar toda nuestra confianza en Hashem.

 

El milagro de Janucá nos demuestra que Hashem puede convertir un poco en mucho, ya que solo había suficiente aceite para un día y al final duró ocho días. Hashem realiza milagros similares en lo referente al sustento. Igual que ocurre con el aceite en la menorá, un poco de ingresos puede extenderse y durar mucho más de lo esperado.

 

Incluso mientras uno se dedica al trabajo, la mente siempre debería tener conciencia de Hashem. No deberíamos estar tan involucrados con el tema de las finanzas como para olvidarnos por completo de Hashem. Para eso, debemos hacer una pausa y orar antes de cada tarea y luego agradecer a Hashem por cada éxito. Esto nos asegurará que no nos olvidemos de Hashem y nos traerá una gran bendición en cada cosa que hagamos.

 

Trabajamos gratis

 

Rabí Najman contó una historia sobre un mendigo al que enviaron a una casa donde pensó que obtendría comida gratis, pero el dueño de casa le dijo que tendría que cortar leña durante varias horas. Finalmente, una vez que finalizó el trabajo requerido y ya estaba listo para desplomarse por el cansancio y el hambre, lo enviaron a un comedor de beneficencia al otro lado de la calle. Cuando posteriormente se quejó de que no tenía suficiente comida para comer después de trabajar tan duro, el gerente del comedor social pensó que anteriormente este hombre había ido al lugar equivocado. Entonces le aseguró al pobre hombre que recibiría mucha comida y añadió: "¡Así como trabajaste al otro lado de la calle gratis, aquí también comerás gratis!"

 

Es verdad. Todos trabajamos gratis y comemos gratis. Nos da la impresión de que nuestros empleadores nos proporcionan el salario, pero en realidad es Dios quien nos proporciona el sustento.

 

Janucá e ingresos

 

En una conferencia del rabino Daniel Lapin, aprendí que Janucá contiene varias alusiones al comercio y a generar ingresos.

La palabra hebrea que significa “almacenar” tiene la misma raíz que “Janucá”. Además, Janucá contiene la palabra “jen”, que significa “favor” o “gracia”. Cuando las personas se involucran en negocios de acuerdo con la ley judía y de manera ética, esto halla favor y gracia a los ojos de Hashem.

Les damos a nuestros hijos dinero de Janucá (“Jánuca gelt”) como recompensa por el esfuerzo en el estudio de la Torá.

Son 36 las velas que encendemos para Janucá. Multiplica 36 por 10. Esto equivale a 360, que es el equivalente numérico de Shejem, donde vivió nuestro antepasado Jacob. En la Guemará dice que mientras residía allí, Jacob creó la moneda acuñada y mercados comerciales.

 

Nuestros Sabios dicen que durante la época de Janucá, los griegos nos empobrecieron. Nuestra lealtad a Hashem y nuestra confianza en Él son la clave para superar la pobreza.

 

Los Macabeos hicieron un esfuerzo heroico para liberar Eretz Israel y restaurar el Templo Sagrado. La lección de las velas encendidas milagrosamente durante ocho días es para enseñarnos que, aunque ciertamente debemos honrar el coraje de los guerreros judíos, la victoria en realidad, la aseguró Hashem. Del mismo modo, si bien debemos hacer un esfuerzo para ganarnos la vida, debemos ser conscientes de que el éxito no está en nuestras manos. Los ingresos provienen de nuestro Padre Celestial. Nuestro trabajo es hacer lo mejor que podamos, pero sin preocuparnos ni obsesionarnos. Más bien, debemos confiar en Hashem, Quien es el verdadero Proveedor.

 

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