Evidencias de la Fe

¡Examínate a ti mismo y a tu vida! ¿Qué haces? ¿En qué inviertes tus fuerzas, tu talento, tus esperanzas, tu vida? ¿Sientes que cumples tu misión y meta en la vida?...

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Rabino Shalom Arush

Posteado en 22.09.08

¡Examínate a ti mismo y a tu vida! ¿Qué haces? ¿En qué inviertes tus fuerzas, tu talento, tus esperanzas, tu vida? ¿Sientes que cumples tu misión y meta en la vida?…

He aquí que para demostrar la veracidad de la fe, no hay que ser ni un genio ni muy inteligente, solamente se necesita una voluntad real… La voluntad de encontrar la verdad y anular el "Atributo del Triunfo". Ahora, Podremos demostrar la verdad por dos caminos:
 
El primer camino – El Camino de la Negación
 
“Demostración por el Camino de la Negación”. Así como en las matemáticas, algunas veces no hay una forma de demostrar que un específico resultado es correcto, pero existe la posibilidad de probar que un resultado con certeza, no lo es. ¿Qué hacemos? Empezamos a examinar lo que no es correcto; este resultado – no es correcto y este otro resultado – tampoco lo es, etc. Hasta que por fin queda un sólo resultado, que es imposible demostrar que no es correcto. Aunque por el camino afirmativo no se puede probar que lo es, como el resto de los resultados ciertamente no lo son, demostramos que éste si lo es.
 
Si meditáramos bien, podríamos ver que en todos los asuntos de este mundo, se puede demostrar muy fácilmente que cada cosa que el hombre desea hacer e invertir su vida – no es verdad. Porque, ¿qué puedes decir, que tu meta es especializarte en una determinada profesión?, ¿acaso es esta una finalidad?; o decir que tu meta es atesorar riquezas y bienes, ¿es esto una finalidad?… De este modo, podremos probar fácilmente en cada asunto, que no hay ninguna finalidad o meta en todas las cosas mundanas.
 
Pero la fe ¡no se puede demostrar de ninguna manera que no es la verdad! Siguiendo la “demostración por el camino de la negación”, ciertamente la conclusión es que la fe es la verdad.
 
Y esto debe dar lugar al examen de conciencia de cada hombre:
 
¡Busca la verdad! ¡Examínate a ti mismo y a tu vida! ¿Qué haces? ¿En qué inviertes tus fuerzas, tu talento, tus esperanzas, tu vida? ¿Son estas cosas el objetivo final de la Creación? ¿Sientes que cumples tu misión y meta en este mundo?
 
Si eres honesto, podrás demostrarte fácilmente a ti mismo, que esta cosa es mentira, y también está otra cosa, y aquella otra, etc. ¡Y así, pasarás de una a otra en este mundo y verás que son todas mentiras! Pero cuando llegues a la fe, ¡no podrás demostrar que es mentira! También si trataras de constatar de toda manera posible que la fe no es verdad – ¡no podrías! Por favor… ¡Inténtalo!…
 
El segundo camino – Abre tu boca
 
Vimos  entonces  que  por  el  camino  de  la  negación, ciertamente debemos llegar a la conclusión, que la fe es la verdad. Pero, no es suficiente. Aunque llegó el hombre a la conclusión que todo en este mundo es vanidad de vanidades, ciertamente le sirvió para que este mundo no vuelva a confundirlo y esto ya es un gran progreso, pero no es suficiente. Todavía es posible que quedara en la oscuridad preguntando: “¿Entonces en vista que todo el mundo es mentira, cuál sí es la verdad?”, aunque entiende en su mente que la fe tiene que ser necesariamente la verdad, si no la tiene dentro de su corazón, no lo ayudarán todas las evidencias del mundo. Entonces, si es así, ¿qué debe hacer?
 
Aquí llegamos al segundo camino para probar que la fe es la verdad, y esta es la forma más sencilla: ¡dirigirnos al Creador, hablar con Él con simples palabras y pedir que nos demuestre que nos escucha!
 
También el que no tiene absolutamente ninguna fe en su corazón, piensa que no hay quien le escuche, y le pareciera que es un loco hablando consigo mismo – de cualquier manera dirá estas palabras aunque sin fe, sólo teniendo verdadera voluntad por la verdad. Y así dirá: “Creador del Universo, yo quiero la verdad. Si Tú existes – quiero creer en Ti; quiero conocerte. Yo sé que no puedo verte, pero puedo pedirte que me demuestres que me escuchas. Pediré que hagas tal y tal cosa y que Tú me concederás el pedido. Ayúdame aunque la primera vez diré que fue por casualidad, y también si lo diré la segunda vez, pero por fin estaré obligado a confesar la verdad que Tú me escuchas y cumples mis pedidos”.
 
Es aconsejable que le pida al Creador que le ayude en todo tipo de cosas que hace mucho tiempo no puede lograr. Con esto, verá claramente que las mismas cosas, con las que no tenía ningún éxito hasta ahora mediante la plegaria están cambiando. Y así hablará con el Creador hasta que le ayude a creer en Él y a conocerlo.
 
El hombre que vaya por este camino, ¡verá con sus propios ojos – si sólo lo quiere – a la fe! Porque debemos saber que si lo haremos con una verdadera intención de encontrar la verdad, el Creador escuchará cada palabra que digamos, concederá nuestros pedidos y nos hará creer en Él.
 
 
Continuará…
 
 
(Extraído del libro "En el Jardín de la Fe" por Rabi Shalom Arush, Director de las Instituciones "Jut Shel Jésed" – "Hilo de Bondad")

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