El Midrash Dice – Ki Tetzé

Vemos como la paciencia y el autocontrol son vitales para el mantenimiento de la armonía del hogar. Sin embargo, si el divorcio es inevitable, la Torá ordena...

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Posteado en 23.08.09

Iefat Toar / Leyes relativas a la captura de una mujer gentil con quien un soldado judío desea esposar

Entre los gentiles es generalmente aceptado que el intercambio de las vestimentas de civil por un uniforme militar libera al hombre de las restricciones sociales habituales y le permite una cierta flexibilidad moral. Por el contrario, la Torá, exige de cada soldado los mayores niveles de kedusha (santidad).
Sin embargo, teniendo en cuenta la prohibición de tomar una mujer gentil, la Torá contempla leyes distintas para los casos que, en época de guerra, pueden llegar a ser demasiado difíciles de soportar para algunos soldados. La esperanza de la Torá es que una vez que se autoriza la relación con la mujer gentil, la pasión del soldado se aplacará, pues el ietzer hara (inclinación hacia el mal) pierde fortaleza en cuanto la atracción no esta más prohibida. Además, la Torá pone muchas condiciones a dicho matrimonio, desalentando al soldado de siquiera iniciarla.
 
En la antigüedad los gentiles solían enviar a sus hijas al campo de batalla hermosamente vestidas y arregladas para distraer al enemigo.
Podía ocurrir que después de derrotar a una ciudad gentil, un soldado judío notara entre las mujeres cautivas una que para él resultara especialmente hermosa y por la que, según pensaba, sentía una pasión avasalladora. La Torá permite el casamiento con una gentil cautiva solamente después de cumplir con las siguientes condiciones:
Debe someterse a un mes de purificación y duelo en el hogar de su futuro marido. Este período preparatorio tiene diversas funciones:
 
1. El futuro esposo ve a la mujer sin los ornamentos externos que lo atrajeron la primera vez:
– Debe afeitar sus cabellos, que pueden haber sido muy hermosos.
– Debe dejar que sus uñas crezcan tanto que parezcan feas.
– Cambia sus vestimentas elegantes por ropas de duelo.
Quizás, después de verla durante un mes despojada de su belleza externa – en contraste con la mujer judía, quien está bien arreglada y feliz – el hombre judío no deseará más casarse con ella.
2. Al mismo tiempo, este mes ayuda a la mujer gentil a adaptarse a su nuevo entorno. El llanto y el duelo por la separación de sus padres y pueblo ayudan a consolarla y comienza a acostumbrarse a su futuro esposo y hogar.
3. También tiene tiempo para apartarse de los ídolos que solía servir. Así se prepara para la conversión, pues sólo se puede casar después de convertirse en una guioret/conversa. Si está dispuesta a ser una conversa (que cuida todas las mitzvot) en el primer mes, es aceptada. Sin embargo, el futuro esposo debe esperar dos meses o más. Entonces podrá casarse con la mujer y su status cambia para ser una mujer judía completa.
Si se niega a convertirse, el judío puede esperar un poco más; pero si persiste en su negativa, debe dejarla libre. La Torá le prohibe esclavizarla o venderla.
 
Después que el Rey David pecó en el incidente con Bat-Sheva, el profeta le dijo en Nombre de Di-s: "¡Cuídate! Haré crecer el mal contra tí en tu propia casa".
La profecía se cumplió cuando David sufrió terribles desgracias en manos de su propio hijo, Abshalom. Cuando los Sabios discutían el tema, Rabí Iehuda preguntó, "¿Por qué Di-s castigó a David a través de su propio hijo?"
Otro Sabio contestó, "Cuando David pecó con Bat-Sheva, Di-s declaró, "Deja que el hijo de una mujer extraña pague por pecar con una mujer judía". La madre de Abshalom era Maaja, una princesa gentil capturada por David en la guerra y con quien se casó conforme a las leyes de iefat toar (la mujer cautiva)".
Cuando un judío se casa con una iefat toar, probablemente ésta dé a luz a un hijo rebelde. Aunque se convierta, su impureza no se apartó totalmente.8 (Probablemente la conversión no fue plenamente leshem shamaim – sino que fue parcialmente motivada por el temor. Las motivaciones del esposo tampoco estaban acordes con las intenciones de la Torá).
"La Torá pone el tema de la "mujer odiada quien engendra el primer hijo" y del "hijo rebelde" a continuación de las leyes de iefat toar para indicar que quien cede ante su pasión y se casa con una iefat toar, probablemente termine odiándola y teniendo un hijo rebelde de ella".
 
La Torá aprueba el matrimonio con una iefat toar con renuencia. Nuestros Sabios señalan que un matrimonio basado originariamente en los atributos externos de un conyuge o en la "pasión" probablemente engendre discordia y quizás, termine disolviéndose.
 
Quien se casa leshem shamaim (por amor a HaShem) tendrá hijos que benefician al pueblo judío. De esta forma, Amram, quien se casó con Iojevet leshem shamaim engendró a Moshé y Aharon, quienes enseñaron al pueblo judío la Torá y las mitzvot.
Boaz, quien se casó con Ruth, leshem shamaim, engendró a Oveid, quien fuera el antepasado del Rey David.
 
Shilúaj HaKén / Sacar a la madre del nido antes de tomar sus pichones
 
Un judío que encuentra un nido de un pájaro kasher no debe quitar los pichones ni los huevos mientras la madre está en él. En su lugar, primero debe sacar a la madre. Si regresa, debe volver a ahuyentarla. Solo así podrá quitar los pichones o los huevos. Por actuar de esta manera la Torá promete, "Yo estaré bien con ustedes y vivirán muchos días".
 
Zohar explica que la mitzva tiene un profundo impacto:
 
Ahuyentada de su nido, la madre vuela inquieta sobre las montañas y valles. Llora amarga y desesperadamente por la separación de sus hijos.
El ángel designado sobre ésta especie aparece ante el Trono Celestial y le reprocha a HaShem, "¿Por qué Tú, Quien eres compasivo en todo, has ordenado esto en Tu Torá?". Los ángeles designados para las demás especies de aves se adhieren para quejarse de por qué las madres de sus especies deben sufrir el mismo destino amargo. Luego HaShem se dirige a todos los ángeles Celestiales y los reprende: "Ustedes son testigos de como los ángeles a cargo de las aves se interponen por sus reclamos. ¿Por qué ninguna de vuestras voces se preocupa por Mis hijos y la Shejina (Divina presencia), ambos en exilio? "La Shejinaestá apartada de su nido, el Beit Hamikdash en Ierushalaim y Mis hijos (los pichones) moran entre los gentiles. ¿Nadie entre ustedes despierta Mi compasión y los defiende?".
El Todopoderoso luego clama, "Por Mi, por Mi, lo haré; ¿por qué habrá de profanarse Mi Nombre" (Ieshaiahu 48:11)? Este llanto quejumbroso evoca la misericordia Celestial por la situación difícil del pueblo judío.
 
Vemos que el cumplimiento de la mitzva de ahuyentar a la madre provoca compasión en las esferas Celestiales. Esto explica la gran recompensa de, "Estarán bien y vivirán largos días". El Midrash cita otro beneficio de la mitzva (que se aplica aun cuando Klal Israel no está en el exilio):
Un mazik particular, o agente dañino, deambula por el aire. Dispara como una flecha y por lo tanto el versículo hace referencia a él como una flecha: "No temerás las acechanzas nocturnas, ni la flecha que vuela de día" (Tehilim 91:5).
 
¿Cómo protegerse del mismo? Cumpliendo con la mitzva de ahuyentar a la madre.
 
Una esposa judía no es considerada divorciada salvo que el esposo le de el "Guet"  (Acta de Divorcio)
 
La Torá no exige al hombre y a la mujer que son incompatibles que permanezcan ligados hasta el final de sus vidas. Nuestros Sabios, los hombres más humildes y pacientes, pudieron soportar a conyuges de mal carácter e instigadoras, tal como lo ilustran los casos que siguen:
 
La esposa de Rav le provocaba un agravio permanente. Cuando él le pedía que cocinara lentejas, ella preparaba arvejas y viceversa. Cuando el hijo de Rav, Jia, creció y comenzó a llevar mensajes de su padre a su madre, supo revertirlos para que su padre recibiera el plato que realmente deseaba.
Rav comentó a su hijo, "Tu madre ha mejorado". "Ha mejorado porque yo siempre le digo lo contrario de lo que tú ordenas" explicó el muchacho. Si bien Rav tuvo que admitir que era una idea brillante, le prohibió a su hijo seguir revirtiendo sus instrucciones. "Una persona no se debe acostumbrar a decir mentiras", explicó.
 
Si bien la esposa de Rabí Jia le causaba muchos agravios, él igualmente le traía regalos. Cuando Rav preguntó a Rabí Jia al respecto, él respondió, "Estemos satisfechos que nuestras esposas crían a nuestros hijos y nos salvan de pensamientos pecaminosos".
 
Vemos como la paciencia y el autocontrol son vitales para el mantenimiento de la armonía del hogar. Sin embargo, si el divorcio es inevitable, la Torá ordena a un judío otorgar el guet, un acta escrita de divorcio.
 
Así como el matrimonio judío es legal sólo si se realiza kidushim y jupa, así un divorcio requiere de un "guet", un documento cuyo texto preciso conforma muchos detalles halájicos (legales). Cualquier deformación de las palabras halájicamente exigidas o el estilo puede invalidar el guet.
Si un guet no es halájicamente válido, la esposa "divorciada" sigue teniendo el status de mujer casada. El matrimonio con un nuevo esposo constituye un adulterio y cualquier hijo nacido de la unión es un mamzer (tiene prohibido casarse con un judío de nacimiento). El guet protege la santidad del matrimonio (al igual que los kidushin, la ceremonia de matrimonio que se realiza en público y ante testigos). Los muchos detalles halájicos de la escritura de un guet previenen al marido de "divorciarse" precipitadamente de su esposa cuando, por ejemplo, está de mal humor.
 
Si un judío se divorcia de su esposa y ella vuelve a casarse, la Torá prohibe que el primer marido se vuelva a casar con ella, aun después que la muerte o el divorcio la separa de su segundo esposo. Esta prohibición impide la posibilidad de intercambiar esposas previamente convenidas bajo la apariencia de la legalidad.
 
Nuestros Sabios enseñaron, "Que un esposo que ama a su esposa como a sí mismo, que la honra más que a sí mismo, que conduce a sus hijos e hijas por el camino correcto y los casa jovenes, el versículo declara (Iov 5:24), "Y sabrás que hay paz en tu morada".
 
 
(Con la amable autorización de www.tora.org.ar)

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