La Auténtica Humildad

Se equivocan mucho en el mundo respecto al verdadero significado de la humildad. La auténtica humildad no consiste en pensar: “No tengo ningún valor”…

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Rabino Shalom Arush

Posteado en 11.03.10

La Fe y los Rasgos del Carácter – La Humildad #1:

 
Se equivocan mucho en el mundo respecto al verdadero significado de la humildad. La auténtica humildad no consiste en pensar: “No tengo ningún valor”…
 
 
El gran error
 
Se equivocan mucho en el mundo respecto al verdadero significado de la humildad. La auténtica humildad no consiste en pensar: “No tengo ningún valor”, su significado es que el hombre reconoce sus cualidades, pero sabe que todo le proviene del Creador. La auténtica humildad consiste también en reconocer nuestras carencias, nuestra bajeza y nulidad, sabiendo que las podemos colmar sólo con la ayuda del Creador. El hombre humilde sabe que su misión en este mundo es rectificar esas carencias, y entonces está feliz con lo suyo.
 
Cuando   tenemos   éxito,   debemos   evidentemente regocijarnos, pues el Creador nos ayudó. Es muy importante, que cada uno considere sus triunfos y sus cualidades sabiendo que el Creador le prodigó el éxito, y seguir siempre pidiendo Su ayuda, con plegaria y humildad. Aun cuando fracasamos o vemos todas nuestras carencias, no debemos perder la cabeza, sino saber que el Creador nos muestra nuestra situación con el fin de despertarnos a la realidad que Lo necesitamos. Eso debe estimularnos a rechazar el concepto que lo que logramos es “Con mi propia fuerza y el poder de mi mano”, y reforzarnos en  la  plegaria.  Es  entonces  cuando  el  Todopoderoso  nos ayuda fácilmente.
 
Por regla general, el orgullo significa que el hombre se aparta del Creador y que considera sólo su “yo”. Cuando tiene éxito se enorgullece porque “yo triunfé”, y con su fracaso se desmorona porque “yo fracasé”. Pero la humildad significa que el hombre relaciona todo con el Creador: en sus éxitos Le agradece, y en sus fracasos Le reza.
 
¡Hay que recordar bien que el Creador no viene con quejas a Sus criaturas! Pues “Cada día la Mala Inclinación se intensifica en el hombre, y si no fuera por la ayuda del Todopoderoso, no podría dominarla”. El Creador sabe que el hombre no es un ángel y Su único reproche después de cada transgresión es: “¿Por qué no pediste Mi ayuda? ¿Por qué creíste que podrías vencer solo a tu Mala Inclinación?”.
 
Por  consiguiente,  el  hombre  que  fracasa,  aunque  haya cometido el pecado más grave, debe acordarse ante todo que “arrepentirse”  no  significa  culparse  y  caer  en  la  tristeza. El  “arrepentimiento”  significa  la  confesión  al  Creador,  el remordimiento y la petición de perdón; lo que es imposible de realizar sin la alegría. Por eso, ante todo, debe el hombre decirse: “‘¡No hay más nada fuera de Él!’. El Creador quiso demostrarme que nada puedo sin Él, porque Él me ama y quiere que esté cerca Suyo. Fui sin Él y mira dónde caí… Pero, ahora que fracasé, ¿qué quiere el Creador de mí?, ¿que me embargue la tristeza?, ¿que me sienta culpable? Conducirme de esa manera es como si yo fuera una realidad independiente, como si las cosas estuvieran en mis manos; pensar así, es como volver al mismo error por el cual fracasé, es decir vivir sin Él.
 
¿O acaso Él quiere que me esfuerce en estar alegre, en creer que Él es la Única Existencia, lo que me conducirá a la oración y al arrepentimiento?”.
 
Luego  dirá: “¡Dueño  del  Mundo!  Te  agradezco  por mostrarme que no puedo hacer nada sin Ti. Ayúdame para que desde ahora en adelante tenga el mérito de no olvidarte nunca. Que te pida toda cosa que necesito y no emprenda nada sin la plegaria”.
 
Es  sólo  después,  cuando  el  hombre  está  alegre  y  su cerebro liberado y cuerdo, que puede abordar su trabajo de arrepentimiento y su examen de conciencia, sin culpa ni tristeza, sólo pidiendo y rogando al Creador que le ayude en el futuro a cumplir Su Voluntad. Que Él le permita, con Su Bondad, relacionarse y conectarse con la fe, que su luz le alumbre, pues mediante ella podrá salir de la oscuridad, y que le dé a su corazón el puro temor y el amor a Di-s.
 
Con el fin de ilustrar lo que precede, traeremos la semana que viene una historia contada por el gran Justo Rabi Najman de Breslev.
 
 
Continuará…
 
 
(Extraído del libro "En el Jardín de la Fe" por Rabi Shalom Arush, Director de las Instituciones "Jut Shel Jésed" – "Hilo de Bondad")

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1. Isaac Cabrera

12/23/2015

Sumamente exquisito el pensamiento.

Dios los siga bendiciendo a cada uno de ustedes, a mí en lo personal me gustan leer y escuchar sus enseñanza, son de gran bendición para mi esposa y para mí.

2. Isaac Cabrera

12/23/2015

Dios los siga bendiciendo a cada uno de ustedes, a mí en lo personal me gustan leer y escuchar sus enseñanza, son de gran bendición para mi esposa y para mí.

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