La Charla Semanal – Behar-Bejukotay

El paro proclamado era general, y reunía a todos los sectores. No era un paro de 24 horas, ¡sino duraba todo un año!…

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Rabino Iosef Meta

Posteado en 06.04.21

Parashá Behár-Bejukotáy

 
El paro proclamado era general, y reunía a todos los sectores. No era un paro de 24 horas, ¡sino duraba todo un año!…
 
 
Paro General
 
Nuestra Parashá nos habla de conceptos muy importantes y profundos como ser, como comerciar, como debe ser la relación patrón – trabajador, la relación con nuestro semejante, etc.
Escogimos un tema básico, que creemos es la base para las demás. El tema a tratar es "Shemitá" que significa "Año Sabático".
 
El paro proclamado era general, y reunía a todos los sectores. No era un paro de 24 horas, ¡sino duraba todo un año! (354 días, según año lunar) No había negociaciones entre los empresarios y los trabajadores, tampoco había reclamos, ni se pedía aumento de salarios, ni mejores condiciones, ni indemnizaciones por enfermedad, ni nada que se le parezca a los paros generales de nuestra época.
 
Al finalizar el año volvían los trabajadores a sus trabajos en forma pacifica, sin necesidad de hacer conciliación alguna, sin tensión, y hasta la producción aumentaba, a pesar de no haberles pagado por ese año de paro general.
 
– Entonces, ¿cuál es el sentido del Paro General?
 
– Porque es un Precepto Divino que debemos parar, como esta escrito en Levítico 25.2-7. "Cuando vengan a la tierra… guardara descanso sagrado para Di-s. Seis años sembraras tu campo, y seis años podaras tu viña… y en el año séptimo descansará… tu campo no lo sembraras y tu viña no la podaras… y el fruto crecido espontáneo será para comer, para ti, para tu siervo y tu sierva, para tu jornalero, y para los forasteros que habitan contigo. Para tus animales… que hubiere en tu tierra, servirá todo aquel producto, como alimento".
 
Si revisamos en estas leyes junto a los detalles prácticos que nos da la Torá Oral sobre este Precepto, descubriremos el mensaje oculto de este Precepto que renueva a la sociedad.
 
Ejercitemos con la imaginación, y pensemos en una sociedad en la cual se rige el Año Sabático, y veremos que seis años se vivía con una economía creciente, que se trabajaba para conseguir el sustento para vivir, y se perseguía sin fin el dinero y status social. Se desarrollaba la riqueza natural – la agricultura. Se sembraba los campos y se obtenía ganancias interesantes de la cosecha. Obviamente se regia todo por la oferta y demanda, movimientos de los mercados y variación en los precios con algún que otro engaño, provechoso para los negocios pero que dañan al alma. Un sistema de vida así, provoca, la necesidad interior de la ciudadanía a llegar a tener dinero, propiedades y demás bienes. Un poco más y un poco más… Era un país "Normal" totalmente, con una escala de valores hacia lo económico, y por ende el nivel social junto a la cultura del "quiero más", trajeron el sentimiento de discriminación y las luchas de las distintas clases hasta la destrucción misma.
 
Y dentro de esta vida tumultuosa – vino de repente el cambio. Al llegar el séptimo año – se para todo el sistema junto, y descansa toda la tierra. No era moderación del trabajo sino Paro General de un año entero. La situación se vuelve antieconómica.
 
Y veamos los resultados: Un decreto espiritual, nos impide trabajar la tierra, obtener ganancias de mis bienes, guardar producción. Un año mirando sus bienes, y como si no fuera de ellos. Se interrumpe el aprovechamiento de los recursos naturales para beneficio propio. Esta nueva realidad les enseña a ellos que eran hasta ahora esclavos de la cultura consumista que siempre quiere más, que se fueron creando con la corrida sin límites detrás de las adquisiciones materiales. La interrupción temporaria de la misma mejora la visión de las cosas y permite volver al equilibrio del hombre. Incluso el campo que descansa proclama que también tiene su propio valor, que no solo esta dependiendo del hombre. El hombre no es dueño de todo, de hacer del campo lo que se le ocurra. Esto sería lo que aprende quien respeta Shemitá en la tierra de la Shemitá.
 
Pero observemos más todavía. “… y el fruto crecido espontáneo será para comer, para ti, para tu siervo y tu sierva, para tu jornalero, y para los forasteros que habitan con vos." Esta orden anula por un año los límites de la propiedad particular. El capitalismo como ideal sufre un fuerte golpe, porque esta orden me dice, que mis campos se convierten en tierra de nadie por un año, y debo dejar que quien quiera, mis empleados, vecinos, pobres, etc., vengan y tomen de los frutos de mi propiedad, sin mi permiso, (porque incluso el derecho a dar permiso se me quita). Los campos y los árboles son abandonados.
 
Así es como esa inclinación de "poder" (que parece ser el objetivo principal de la sociedad) se revierte y capta el mensaje que trae esta orden de abandonar las tierras. De esta manera ejercitamos nuestro corazón, para entender que las posesiones no son valores por sí mismos. Un año me hará sentir esta realidad, para que los próximos seis años no vuelva a ser esclavo del dinero.
 
Pero también esta orden lleva otra noticia, la noticia de igualdad total de todos los ciudadanos del país, esta orden derriba de una vez toda división de clases. Los campos están abiertos ante todos por igual, dueños y empleados en el mismo nivel, los pobres se codean con gente de "la alta" que vive en zonas residenciales, todos ellos juntan sus alimentos de este año, y todos juntos. Y es una sensación de igualdad muy profunda, ¡¡que seguramente les quedara aun cuando vuelvan al sistema de vida económica al año octavo!!
 
Si miramos mas aun veremos que también en la igualdad están también los animales, como dice el versículo "Para tus animales… que hubiere en tu tierra, servirá todo aquel producto, como alimento". Delante de Di-s somos todos iguales, incluso los animales.
 
Maimónides escribió "Los frutos del séptimo año solo se comen cuando todavía existe de esa especie en el campo, como versa: Para tus animales… que hubiere en tu tierra, servirá todo aquel producto, como alimento". Todo el tiempo que los animales comen en el campo, vos podes comer de lo que tienes en tu casa. Se acabó en el campo para los animales, debes exterminar ese fruto de tu casa" (Maimónides, Leyes de Shemitá veYovel 7:1).
 
En este año no podes comer y hartarte si los animales no pueden comer al igual que vos. La igualdad es total porque hay un punto en común: Somos todos creados por Di-s. En el año antieconómico también está prohibida la venta de frutos crecidos el año séptimo (íd. 6:1).
 
Durante un año entero los frutos son solo para consumo, sin que el comercio se entremeta. Durante un año entero recuerda el año sabático al judío, en un idioma claro, que Di-s no hace brotar frutos, para que los especuladores del mercado se enriquezcan de ellos, El saca "el pan" de la tierra. "Pan" para alimentar a los seres vivientes, Es "pan" y no-mercancía. El descanso de la tierra nos hace volver al punto inicial.
 
Este es el proyecto antieconómico de Shemitá, que cura y construye de nuevo la integridad moral del hombre. Este proyecto corta con las ambiciones del "poder" del "quiero mas" que destruye a la sociedad. El repaso de este proyecto, por lo menos cada siete años, probablemente corrija las desviaciones del hombre y lo haga volver cada tanto a los auténticos valores morales.
 
 
(Con la amable autorización de www.tora.org.ar)

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