Reconocer Tu Individualidad

Cada judío posee una forma especial y única de servir a Di-s, siempre dentro de los lineamientos Divinos.

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Grupo Tora

Posteado en 29.05.11

Cada judío posee una forma especial y única de servir a Di-s, siempre dentro de los lineamientos Divinos.
 

La individualidad dentro de la Estructura

 

Iosi está radiante. No sólo va a ser esta semana su Bar Mitzvá, sino que le tocará leer la Parashá más larga de toda la Torá: "Naso", ¡nada menos que ciento setenta y seis versículos! Sus primos y amigos se alegran con él. Su padre, en tanto, le pide que preste atención al capítulo siete. ¿Por qué? Si bien Naso es la Parashá la más larga, tiene ochenta y nueve versículos que son repetitivos.
 
En efecto, en doce sucesivos días, el príncipe de cada una de las tribus de Israel trajo al Santuario su propio conjunto de regalos y ofrendas. Por ejemplo, el primer día vino el Príncipe de Yehuda, Najshon ben Aminadav, trayendo una fuente de plata que pesaba ciento treinta shekels, un bol de plata de setenta shekels de peso (ambos repletos de harina), un incensario de oro de diez shekels de peso, y animales varios que totalizaban cinco bovinos, seis carneros, seis cabras y seis ovejas. 
El segundo día se acercó el Príncipe de Isajar, Netanel ben Tzuar, trayendo exactamente lo mismo que su antecesor. Y así con todos los siguientes. Sorprendentemente la Torá repite la misma exacta descripción doce veces. ¡Y cada uno de los príncipes donó EXACTAMENTE lo mismo!

 
Esto parecería contradecir el principio básico de que la Torá nunca es superflua y no contiene ni una letra de más (lo que es la base de muchas enseñanzas talmúdicas). Uno debería preguntarse: "¿Por qué no enumera simplemente las ofrendas traídas por Najshon y después dice que las demás tribus donaron exactamente las mismas cosas?". La respuesta es que a pesar de que presentaron ofrendas iguales, cada uno de los príncipes realmente trajo su propia y única ofrenda.
 
En verdad hay todo un libro escrito basado en el Midrash (Bamidbar Rabá 13:13) que detalla cómo cada príncipe trajo cada ítem por su propia y específica razón. Por ejemplo, el Midrash dice que cada uno trajo un bol de plata que pesaba setenta shekels y para un príncipe simbolizaba las setenta almas judías que bajaron a Egipto. Para otro, representaba los setenta jueces del Sanhedrin. Para otro, las setenta naciones del mundo. Para otro, la edad de Abraham (70) en el Brit ben HaBetarim (Pacto entre las partes, Bereshit 15), y así sucesivamente. El hecho de que la Torá repite lo mismo doce veces significa que aunque las ofrendas eran idénticas, cada una estaba sellada con su propio significado y sentido. Dice un Midrash sobre esta Parashá que Di-s afirma: "Las ofrendas de los príncipes Me son tan queridas como la Canción que el Pueblo Judío entonó junto al Mar".
 
La comparación surge de la palabra "Ze" usada en ambas referencias: Shemot 15:2 y Bamidbar 7:17. Junto al Mar Rojo varios millones de hombres, mujeres y niños cantaron las alabanzas de HaShem y gritaron: "Ze Keli ve-anvehu" (Éste es mi Di-s y Lo glorificaré). Pero el versículo en verdad debería haber dicho Ze Kelenu (Éste es nuestro Di-s). ¿Cómo es que millones de personas pudieron afirmar que "¿Éste es MI Di-s personal"? Junto al Mar Rojo, cada individuo vio la misma cosa, pero cada uno la experimentó en forma diferente, hasta tal punto que cada uno dijo "Éste es mi Di-s personal". Y así como lo del Mar Rojo fue una experiencia única y personal, así también cada uno de los príncipes trajo una ofrenda única y personal.
 
Dentro de la estructura de leyes y preceptos dados por la Torá, cada judío posee una forma especial y única de servir a Di-s, siempre dentro de los lineamientos Divinos. El Rashba (Rabi Shlomo ben Aderet, España siglo XIII) decía que cada judío posee un particular conducto espiritual por el cual canalizar las enseñanzas de la Torá en una forma adecuada y adaptada a su alma especial y única.
 
A través de la Ley Mosaica formamos esa diversidad mosaica que es el Pueblo Judío, pero por supuesto nunca fuera de las reglas. La Torá establece sus eternos e inmutables Preceptos para la expresión y la observancia judías, pero al mismo tiempo está en nosotros el "buscar Su Presencia" en forma individual con nuestros propios talentos y características.
 
 
(Gentileza de www.torá.org.ar – judaicasite.com)
 
  
 

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