Atrápalos haciendo algo bueno

Darle ánimos y refuerzos positivos a la otra persona es uno de los propósitos de nuestra creación.

3 Tiempo de lectura

Dennis Rosen

Posteado en 27.11.22

Hace poco escuché un shiur del Rabino Zev Golombeck, que dijo que cuando uno ve a alguien haciendo un acto meritorio, tiene que hacer un esfuerzo especial para alabarlo y animarlo. Eso hará que tanto esa persona como tú se sienan “como un millón de dólares”. Darle ánimos y refuerzos positivos a la otra persona es uno de los propósitos de nuestra creación.

Estás “matando tres pájaros de un tiro”: estás felicitando y animando a otra persona; te estás dando a ti mismo una buena dosis de alegría y estás dándole muchísima felicidad a nuestro Padre Divino. El Rabino Golombeck observa que la mayor parte del tiempo estamos envueltos en nosotros mismos. ¿Cuándo dedicamos tiempo a pensar en los rasgos y acciones positivas de los demás?

Sé proactivo y busca formas de alabar a los demás. Te harás feliz a ti mismo, harás felices a los demás y entonces también harás feliz a Hashem. Esto hará del mundo un lugar mejor para vivir, y tendremos más confraternidad y más alegría.

En uno de sus recientes correos electrónicos sobre emuná, el Rabino David Ashear menciona una historia del Rabino Itzjak Zilberstein sobre un rabino que ha tenido mucho éxito en la difusión de las enseñanzas de la Torá y que es uno de los miles de descendientes de una misma persona. Describe el viaje espiritual de este antepasado, cuyo nombre era Yaakov, y cómo todo comenzó con unas palabras de calidez y empatía de una sola persona.

Yaakov era un joven proveniente de un hogar religioso que desgraciadamente perdió a su padre a una edad muy temprana. Posteriormente, Yaakov se alejó de la religión y se mudó lejos de su ciudad natal. Sin embargo, al acercarse el yahrzeit de su padre, recordó que le había prometido que siempre diría el kaddsh por él en esa fecha.

Yaakov no tenía ni idea de dónde había una sinagoga en el pueblo en el que residía y pasó mucho tiempo dando vueltas hasta que finalmente encontró una. Estaba nervioso y le daba vergüenza entrar en la sinagoga por su forma de vestir. Cuando llegó, la congregación estaba recitando la Amidá.

Yaakov se dirigió al fondo de la sala y se sentó en un rincón hasta que llegó el momento de decir el kadish. Cuando terminó, se apresuró a salir lo antes posible. Cuando se dirigía a la puerta, el rabino de la ciudad, Rav Itzjak Dov HaLevi Bamberger, lo alcanzó y le dio un caluroso saludo. En lugar de reprenderlo por su vestimenta, le dijo lo mucho que lo admiraba por venir a la sinagoga a decir el Kadish. Yaakov se quedó de pie con lágrimas en los ojos. Se había sentido tan culpable por haber dejado la Torá y las mitzvot, y ahora se sentía tan especial por las palabras del rabino. Yaakov se quedó conversando con el rabino y se llenó de energía para volver a la religión.

Finalmente, Yaakov se casó con una joven religiosa, y fueron bendecidos con una gran familia que criaron como observantes de la Torá. Y ahora, 150 años después de ese Kadish, Yaakov tiene más de 5.000 hijos, todos Shomrei Torá y mitzvot.

Estemos atentos a las oportunidades de dar a la gente comentarios positivos y estímulos. Este es uno de los aspectos principales del mandamiento de amar al prójimo. El Rabino Zelig Pliskin enseña que debemos centrarnos en las virtudes de otras personas y no en sus defectos. De este modo, irradiaremos positividad y experimentaremos una sensación de bienestar.

Hace poco leí un excelente artículo de Nate Demare titulado “Las seis grandes razones por las que sólo debes ver lo mejor de los demás”. Allí, el autor afirma que cuando ves lo mejor de los demás, solamente sales ganando. Si ellos tienen los mismos valores y cualidades que tú, te sientes feliz y conectado. Si son mejores que tú en algo, te inspiras y te fijas en ellos como ejemplo.

En cambio, si te fijas en los defectos de alguien, acabas perdiendo. Sientes negatividad hacia ellos. Empiezas a sentirte superior a ellos (no lo eres). Y lo peor de todo es que pasas menos tiempo corrigiendo tus propios defectos

En el vídeo The One Minute Manager de Ken Blanchard, el autor explica que el principio clave consiste en atrapar a la persona haciendo algo bueno. Cuando vemos que alguien hace algo admirable, debemos darle feedback. El feedback es el desayuno de los campeones. No hay que dar el feedback a saco. El feedback debe ser inmediato y específico, y debemos hacerles saber cómo nos sentimos. Esto animará a las personas a seguir llevando a cabo más actos positivos y además los ayudará a desarrollar su potencial.

Es mi plegaria que nos demos aliento los unos a los otros y nos fortalezcamos mutuamente en nuestro servicio a Hashem. Cuando busquemos lo bueno en los demás, sacaremos lo mejor de nosotros mismos.

Amén!

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1. Que hermoso🌻 cuanto No hace falta aprender 🤗

11/30/2022

Baruj HaShem ♥️

2. Alí Guzman

11/27/2022

Baruj HaShem

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