Sheláj Lejá – Nuestros Hijos

Era un 25 de diciembre y la ciudad estaba paralizada por la inactividad propia de esa fecha cristiana. Un grupo de muchachotes vagaba...

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Grupo Tora

Posteado en 10.06.12

Era un 25 de diciembre y la ciudad estaba paralizada por la inactividad propia de esa fecha cristiana. Un grupo de muchachotes que vagaba sin rumbo por las calles, al ver al niño caminando tranquilamente con su valijita escolar, comenzaron a burlarse…

El Precepto de la Jalá y nuestros hijos

"Y habló Di-s a Moises diciendo: "Habla a los hijos de Israel y diles que, a su entrada a la tierra a la que Yo los traigo, será que cuando coman del pan de la tierra separarán una porción para Di-s. Con lo primero de su masa apartarán una fracción…" (Bamidbar/Números 15:17-20).

La Torá nos ordena que de cada masa de pan se separe una porción, comunmente conocida con el nombre de Jala, para ser entregada a los Kohanim (sacerdotes), de la misma forma en que se les dona una parte de la producción del campo.

Los kohanim son los siervos de Hashem, los que estudian y transmiten Su Torá de generación en generación. Los Israelitas, al otorgarles una parte de sus frutos y producción, se sienten más unidos a ellos y tienen el merito de ganar paz y bendición para sus propios hogares y familias; todo en virtud de ese pequeño sustento que les proporcionan a los kohanim. Hoy día esto se traduce en el continuo apoyo que se debe ofrecer a los estudiosos de Torá, rabinos, centros de estudio de Torá o Yeshivot, etc.

La Torá se refiere a esa porción de masa como Jala y los judíos han dado en llamar así a sus panes sabáticos y de los días de fiesta, aludiendo a la porción que han separado de su masa.

¡Cuántos pensamientos y anhelos embargan el corazón de una madre cuando separa el trozo de jala al amasar su pan! ¡Cuántas bendiciones alberga su alma para sus hijos! Ser madre implica no dejar nunca de rezar. Que sus hijos sean fieles custodios de la ley Divina, que se consagren a la Torá y a las buenas acciones, que cumplan con alegría Sus preceptos, que sean personas bondadosas e inteligentes, que sean íntegros, que eleven el mundo con sus virtudes, etc.

Cierta vez una madre de Israel, como tantas otras, se encontraba preparando la masa de su pan. Tan pronto como se formó la masa, el momento justo para separar la jala, se dispuso a cumplir la Mitzva (Precepto) con todo su ser, pidiendo a Di-s en ese instante que su querido hijo amara el estudio, que absorbiera todas las enseñanzas de su Rab y tuviera las mejores aptitudes para aprender y para iluminar al mundo con Torá.

Su niño en tanto, un despierto muchachito de seis años, caminaba de regreso al hogar desde su jeder (escuela de Torá para niños), con su mochila a cuestas y vistiendo sus tzitzit y su kipa.

Era un 25 de diciembre y la ciudad estaba paralizada por la inactividad propia de esa fecha cristiana. Un grupo de muchachotes que vagaba sin rumbo por las calles, al ver al niño caminando tranquilamente con su valijita escolar, comenzaron a burlarse de él: "Ja, ja, ja! ¡Un día feriado y tienes que ir a la escuela! ¡Ja, ja!". Y así continuaron mofándose de él hasta que, en el momento en que el niño pasó cerca de ellos, les contestó con calma y firmeza a la vez:

"Sí, pero ustedes HOY no aprendieron nada!!".

¡Menuda lección para todos nosotros! No hay duda de que Di-s responde a los íntimos y sinceros anhelos de una madre virtuosa. El Rab Tzadok Hakohen escribe que "los niños son la abierta manifestación de los deseos ocultos de sus padres" (Likutey Maamarim 4).

Aquel niño de nuestra historia demostró con sus palabras que el valor que le daba al tiempo guardaba una intima relación con lo que había aprendido. Y no existe en el mundo un mejor seguro para el aprendizaje que el valor que uno le atribuye al conocimiento. Para crecer y elevarse se necesita de la propia voluntad del niño, pero una madre puede contribuir enormemente a crearla.

– Gentileza de www.tora.org.ar – Comentario de judaicasite –

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1. Roxana Ríos Vela

6/19/2019

En realidad ¿Quién se le aparece a Abraham ? ¿Tres ángeles, oh el mismo Dios, Hashem? ¿Los ángeles pueden hacer promesas?

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