Cada Segundo Cuenta

Ayer, llevé a mis hijos al centro a ver si encontraba ropa linda para comprarles para las fiestas. Mientras estaba en el negocio, escuché sin querer...

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Rivka Levi

Posteado en 13.06.2013

Ayer, llevé a mis hijos al centro a ver si encontraba ropa linda para comprarles para las fiestas. Mientras estaba en el negocio, escuché sin querer la conversación de una pareja. Uno de ellos le explicaba al otro que había tardado dos horas en subir unas fotos a Facebook.

 Una de las cosas más lindas de vivir en Israel es que todo el tiempo uno encuentra en la librería libros nuevos para leer, incluso en español, que cuentan la historia de grandes personas. 

Hace poco tuve el privilegio de leer la biografía del difunto Rabino Levi Itzjak Bender, que fue uno de los rabinos que posibilitó que el Rabino Arush llegara a ser lo que es hoy.

Desde el momento en que nació, en Rusia, a comienzos del siglo pasado, el Rabino Bender tuvo una vida difícil. Si no se estaba muriendo literalmente de hambre, estaba viviendo la Primera Guerra Mundial o las terribles epidemias de tifus que acabaron con la vida de miles y miles de personas (incluyendo dos de sus propios hijos) o la Revolución Rusa; las secuelas de dicha revolución, en que violentos ucranianos trataban de asesinar a cada judío sobre el que pudieran poner las manos; o Stalin, o la KGB y después, la Segunda Guerra Mundial. (Por no entrar en “detalles”…)

Sorprendentemente, Rabi Levi Itzjak continuó aferrándose firmemente a Dios y a la jasidut de Breslev todo el tiempo, incluso cuando literalmente arriesgó la vida por llegar a Uman para la tradicional reunión de los jasidim de Rabi Najman en Rosh Hashaná.

Después de la guerra, él y su familia lograron subir al último tren que salía de la ciudad de Samarkand rumbo a Israel, antes de que cayera la Cortina de Hierro, atrapando a miles y miles de judíos durante los cincuenta años siguientes.

Rabi Levi Itzjak no se quedó sin hacer nada cuando llegó a la Tierra Santa. De inmediato empezó a darle nuevo ímpetu a la jasidut Breslev asegurándose de que tuviera los cimientos espirituales y materiales que necesitaba para prosperar y llegar a ser lo que es hoy.

Las anécdotas son tantas y tan inspiradoras que no caben en este artículo, pero hay una en especial que, por lo menos para mí, es muy especial, porque nos demuestra de qué forma aprovechaba Rabi Levi Itzjak el tiempo de que disponía. Él mismo jamás desperdiciaba un minuto, que es por lo cual incluso cuando iba de viaje en un vagón de carga junto con otros cientos de personas, él siempre sabía con exactitud cuándo debía orar a la mañana, a la tarde y a la noche. ¡Cada segundo lo aprovechaba para algo!

Del mismo modo, cuando oía que la gente hablaba de política, o del tiempo, o de cualquier otro tema sin importancia, él iba corriendo a preguntarles: “Y todo esto ¿en qué te ayuda?” o si no les decía: “¿Y qué pasa con la sagrada Torá?”. Él no soportaba desperdiciar aunque fuera un solo instante.

Ayer, llevé a mis hijos al centro a ver si encontraba ropa linda para comprarles para las fiestas. Mientras estaba en el negocio, escuché sin querer la conversación de una pareja. Uno de ellos le explicaba al otro que había tardado dos horas en subir unas fotos a Facebook.

¡Dos horas!

Ahí fue cuando me acordé de las palabras de Rabi Levi Itzjak. ¿De qué les servía eso?

Es verdad: recibieron un montón de comentarios de la gente que vio las fotos, pero otra vez: ¿de qué les sirve eso?

La vida es demasiado preciada como para desperdiciarla de esa manera. El tiempo es el bien más valioso con el que contamos. En esta época de lujo y confort sin precedentes, damos vueltas derrochando nuestros bienes más valiosos en cosas como Youtube o partidos de fútbol o blogs o toda clase de “entretenimientos” y demás…

¿De qué nos sirve todo eso?

Cuando lleguemos Arriba, y nos pregunten por qué no pasamos más tiempo hablando con nuestra pareja o conectándonos con nuestros hijos o orando por todas esas cosas que necesitamos con tanta desesperación, como ser un buen matrimonio, o salud o felicidad, ¿qué vamos a responder? ¿Qué vamos a decir en el Mundo de la Verdad?

Imagínense qué distinto sería el mundo si todos viviéramos como Rabi Levi Itzjak, aprovechando cada instante en plegaria y en estudio.
¡Increíble!

Nadie pone en tela de cuestión que la generación de Rabi Levi Itzjak era mucho más fuerte que la nuestra. Incluso las cosas “menores” que ellos sufrieron, si nos pasaran a nosotros, nos destruirían por completo, acostumbrados como estamos a la comida gourmet y al aire acondicionado y a los cincuenta pares de zapatos y los baños que parecen salones de fiesta…

Dios no nos da esas pruebas por la simple razón de que sabe que no podemos enfrentarlas. Pero la prueba de aprovechar cada minuto sigue estando en pie. Y con la ayuda de Dios, podemos pasarla con éxito.

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1. MARIO SOLER

1/13/2018

¡SI, CADA MINUTO CUENTA!

Rivka Levi: Saludos y agradecimientos por su artículo titulado “Cada Segundo Cuenta”. Tuve la dicha de leer “El Puente Angosto”, el cual me sirvió también en mi caminar “pasito a pasito”, para fortalecer mi emuna y bitajón en HaShem por medio de su Torá y sus Tzadikines de bendita memoria. En especial mi Maestro y guía espiritual el Rab Najman de Breslev y sus discípulos. Estoy muy de acuerdo con usted en que solamente “conectados y en sintonía con El Creador, Bendito Nombre”, apartados de los apetitos mundanos y sus secuelas, podemos aprovechar “cada segundo de nuestro tiempo temporal en este mundo”. Y como mensaje a sus seguidores, mi testimonio : “no uso fasebock, por lo nocivo que es”. Shabat Shalom Yosef Mario

2. MARIO SOLER

1/13/2018

Rivka Levi: Saludos y agradecimientos por su artículo titulado “Cada Segundo Cuenta”. Tuve la dicha de leer “El Puente Angosto”, el cual me sirvió también en mi caminar “pasito a pasito”, para fortalecer mi emuna y bitajón en HaShem por medio de su Torá y sus Tzadikines de bendita memoria. En especial mi Maestro y guía espiritual el Rab Najman de Breslev y sus discípulos. Estoy muy de acuerdo con usted en que solamente “conectados y en sintonía con El Creador, Bendito Nombre”, apartados de los apetitos mundanos y sus secuelas, podemos aprovechar “cada segundo de nuestro tiempo temporal en este mundo”. Y como mensaje a sus seguidores, mi testimonio : “no uso fasebock, por lo nocivo que es”. Shabat Shalom Yosef Mario

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