Uman: Somos todos Uno

El año pasado viajé por segunda vez a Uman. La verdad es que para mí el primer viaje fue muy fuerte

3 Tiempo de lectura

Stan Matthews

Posteado en 01.09.13

El año pasado viajé por segunda vez a Uman. La verdad es que para mí el primer viaje fue una experiencia muy pero muy fuerte…

Stan Matthews es director de fútbol profesional y ejecutivo de medios de deporte en Sudáfrica

El año pasado viajé por segunda vez a Uman. La verdad es que para mí el primer viaje fue muy fuerte (por la amplia magnitud y variedad de gente que encontré, y la enorme cantidad de actividades, las clases de Torá, los servicios de plegarias, las visitas a las tumbas de los tzadikim, etc), así que decidí ir por segunda vez y vivir esta increíble experiencia con la ventaja de alguien ya experimentado. En mi primer viaje había tratado de abarcar demasiado y me había costado adoptar pasos prácticos para fortalecer mi judaísmo.

No es fácil describir el viaje que te lleva tan lejos de tu casa y de tu familia en Rosh Hashaná, poniéndote en un medio hostil, en medio de estos ucranianos, en que las condiciones de vida (hospedaje, comida, viajes, etc) son mediocres en el mejor de los casos y a pesar de todo al terminar la semana uno se siente lleno de fuerza, de inspiración y de fortalecimiento espiritual y lleno de nobles aspiraciones, tales como ser una mejor persona, un mejor marido, un mejor padre, un mejor amigo y un mejor hombre de negocios.

Lo principal allá es conectarse con HaShem, reconocer Su soberanía sobre cada aspecto de nuestras vidas y encontrar formas de mejorarnos como personas. Y por sobre todas las cosas, reconocer los buenos puntos en nosotros mismos y en los demás, realizar los preceptos con alegría y no ser demasiado críticos de nosotros mismos, ni tampoco caer en la desesperación, ya que nadie es perfecto y cada uno tiene su propia montaña que escalar.

Toda la experiencia de Uman y la filosofía Breslev en general reflejan en más de una manera lo que significa la vida: uno puede elegir su propio sendero personal y adoptar tanto como desee. Así, por ejemplo, si quieres rezar en el quórum de la madrugada, netz, asistir a un sinfín de clases de Torá, ayudar en las tiendas donde se sirve la comida, ir a la mikve, estudiar Torá, recitar el Tikún Haklalí diez veces por día, visitar la tumba de Rabí Najman, hacer hitbodedut (plegaria personal) en los Jardines Botánicos y terminar el día con Tikún Jatzot, puedes hacerlo. También puedes unirte a cualquiera de los más de mil quórums de plegaria que hay por día, decir Tehilim-Salmos en las orillas del río de Uman, recibir una bendición de alguno de los rabinos como por ejemplo el querido Rabino Shalom Arush… etc etc. Este viaje es un descubrimiento de tu yo interno.

Cuando uno está rodeado de 40.000 “desconocidos” de todas las variedades posibles, yendo de los shtreimels, los peot y los sombreros negros, pasando por las kipot de todos los colores, y llegando hasta los judíos vestidos con jeans rasgados, sandalias y tatús, ahí se da cuenta de que TODOS tenemos nuestra parte en HaShem y en la Torá. Todos somos uno. Somos judíos. Y por eso podemos cantar, bailar y rezar con el desconocido que tenemos al lado sin que nos importe en lo más mínimo, porque él es nuestro hermano y él también quiere coronar a HaShem Rey del Universo, igual que nosotros. Esta es una sensación muy liberadora. Si alguna vez formaste parte de alguna ceremonia en masa, como cantar HaTikva, el himno israelí, en el Museo del Holocausto o bailar con los soldados en el Muro de los Lamentos, entonces entenderás la inspiración de sentir unidos, el orgullo y la pasión por ser quien eres y por venir de donde vienes.

La verdad es que no tenía intención de viajar por segunda vez, solamente quería experimentar esto tan especial, de la misma forma en que uno iría a la marcha de los vivos en Polonia o a visitar la Tumba de Raquel o la Mikva del Arizal en Israel: para alcanzar una experiencia única de vida y una conexión con sus raíces.

Yo siempre había enfrentado Rosh Hashaná haciendo teshuvá-arrepentimiento por mis faltas del pasado y con una lista de pedidos para el año entrante. Supongo que era un enfoque bastante egoísta. La experiencia de Uman tuvo un gran impacto en mí, y me ayudó a redirigir mi energía a fortalecer mi Emuná, siendo más consciente de que HaShem dirige el mundo, dándole las gracias por todas las bendiciones que tengo en mi vida y encontrando formas de fortalecer mi conexión con Él. Shaná tová para todos!

 

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1. Diego Vivanco

12/21/2018

shalom

Shalom! Recibiste respuesta?

2. Anónimo

12/21/2018

Shalom! Recibiste respuesta?

3. Faber.

9/02/2018

Umán en Rosh Hashaná.

Hola, shalom a todos. Soy noajida y siento el deseo de ir a Umán y procurar una experiencia espiritual enriquecedora. ¿Es permitido que un noajida como yo lo haga? Gracias por su oportuna respuesta.

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