Protegiendo a nuestros hijos

A medida que el mundo se va volviendo cada vez más promiscuo, el peligro que corren nuestros hijos se va transformando en una amenaza inminente.

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Howard Morton

Posteado en 13.12.2013

A medida que el mundo se va volviendo cada vez más promiscuo, el peligro que corren nuestros hijos se va transformando en una amenaza inminente.

Hace poco, el vicedirector de la División de Investigaciones Criminales del F.B.I. advirtió al público: “La prostitución infantil sigue siendo una amenaza persistente en Norteamérica”. Pero esto no es solamente una amenaza. Además de los traficantes, también se han producido intentos por secuestrar a niños en nuestras propias vecindades.

Los secuestros de niños no suceden a menudo. Pero suceden. En los últimos años, yo por lo menos sé de tres casos de intentos de secuestro de niños en mi propio barrio.

Una calurosa tarde de agosto, un hombre salió de una camioneta violeta y se acercó a un nene y le dijo que lo iba a llevar a su casa en su camioneta. El hombre tenía entre 35 y 39 años de edad y tenía cabello corto e incipiente calvicie. El niño no sufrió daños.

En otro incidente, se informó que un hombre había tratado de hacer entrar a una niña de diez años en su camioneta verde. Y hace poco tiempo, la hija de un amigo mío, de dieciséis años, iba caminando por la calle bajo la lluvia en dirección a su casa cuando de repente un hombre quiso convencerla de que entrara a su auto. Ella se escapó corriendo.

Cada uno de estos intentos de secuestro representa una real amenaza a nuestros hijos. Dicen los expertos que una de las mejores maneras de proteger a nuestros hijos es… simplemente hablándoles. La Oficina de Justicia Juvenil y Prevención de la Delincuencia del Departamento de Justicia de los EEUU ofrece varias sugerencias, a saber:

Nunca vayas solo. Siempre ve con un amigo, cada vez que vas caminando por la calle o yendo en bicicleta. Cuando esperas el autobús, no estés solo, sino siempre con un grupo. No vayas solo a parques ni a centros de compras. Nunca vayas a ninguna parte con nadie sin antes pedirles permiso a tus padres.

Escápate Rápido. Si alguien te molesta o te sigue cuando vas al colegio o vuelves del colegio (o cualquier otra parte), escápate lo antes que puedas. Si alguien te asusta o te hace sentir incómodo-a, confía en tus sensaciones. Y siempre asegúrate de decirle a un adulto confiable lo que sucedió (a tus padres o a tus maestros-as).

Recuerda que los adultos no tienen que pedirle ayuda a los niños. Sino que deberían preguntarles a personas adultas como ellos. Si un adulto te pide que le indiques donde queda un negocio o algo así, escápate rápido. Esto puede ser una artimaña.

Si alguien trata de atraparte, grita. Pero usa palabras al gritar: muchos adultos ignoran los gritos infantiles. Grita algo así como: “¡¡Socorro!! ¡¡Este hombre está tratando de llevarme con él!!”. Y por supuesto, escápate cuanto antes.

Conoce el lugar donde vives. Tienes que conocer el camino al colegio y de vuelta del colegio, y tienes que elegir uno o más lugares seguros a los que puedes ir si te están siguiendo o si necesitas ayuda. Ve siempre por calles principales y bien iluminadas y evita los atajos y las zonas aisladas, donde no hay mucha gente.

No publicites tu nombre. No uses remeras, mochilas, etc. que lleven escrito tu nombre. Porque si tu nombre es visible, el secuestrador puede usarlo para simular que te conoce a ti o a tu familia.

Chequea tu casa – si después del colegio vas solo a casa, cheque bien tu casa antes de entrar (y asegúrate de que no te siguieron). Una vez adentro, llama a tus padres para decirles que llegaste bien.

Sabe cómo responder el teléfono. Cuando estás en casa, jamás le digas a la persona que llama por teléfono que tus papás no están en casa. Diles que ellos no pueden atender el teléfono y ofréceles que les dejen un mensaje.

No abras la puerta. Jamás le abras la puerta a un extraño ni hables con nadie (por más “religioso” que pueda parecer)a menos que se trate de un amigo confiable de la familia o un familiar confiable y tus padres dicen que está bien hablar con él.

Con la decadencia progresiva del nivel moral de la sociedad, tenemos que ser más conscientes de los peligros que enfrentan nuestros hijos. Y más que nada tenemos que demostrarles mucho amor mientras oramos para que estén sanos, seguros y crezcan llenos de emuná y de alegría.
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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1. Amada

11/18/2019

Vivo en una Ciudad pequeña, Quito; tenemos muchos problemas sociales, entre esos problemas está la inseguridad. Tenemos un negocio familiar ( cafetería y repostería); hace 15 días, nuestro local fue asaltado, a la madrugada. Se llevaron algunas cosas, pero lo único que los ladrones no se llevaron, es la FE en el CREADOR, confiamos en que EL NOS PROTEGE,pudieron llevarse más cosas, pero la GRACIA DEL CREADOR, no permitió que estos atracadores, se lleven más cosas de valor.

2. Sofia

12/18/2013

Gracias Breslev por estos increibles consejos!!! La verdad es que hoy esta tan peligrosa la sociedad, la calle, que cuando mi Niño sale de mi casa no paro de hacer plegarias por él para que el Creador lo cuide!! gracias!

3. Sofia

12/18/2013

La verdad es que hoy esta tan peligrosa la sociedad, la calle, que cuando mi Niño sale de mi casa no paro de hacer plegarias por él para que el Creador lo cuide!! gracias!

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