El Puente Angosto

Hay momentos en la vida en que te vas a sentir terriblemente solo y perdido. En esos momentos es fundamental que te acuerdes de que hay alguien acompañándote…

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Rivka Levi

Posteado en 14.05.2014

La mayoría de nosotros hemos escuchado alguna vez la sentencia de Rabi Najman de Breslev, respecto a que todo este mundo es un puente muy angosto (y si ustedes conocen la música de esta canción, mucho mejor!). Pero lo que Rabi Najman nos está diciendo aquí es que lo principal es que no tengamos miedo, mientras que en la versión original en hebreo en realidad dice que “no nos hagamos tener miedo”, que es algo un poco diferente.

Hace poco llegó a mis manos un libro increíble del Rabino Efim Svirsky, llamado “Conexión: Crecimiento Emocional y Espiritual a través de la Vivencia de la Presencia de Dios”. En este libro, que es una mezcla de una sesión en el psicoterapeuta y una hora de plegaria personal muy intensa, el rabino Svirsky explica lo siguiente:
Existen ocho miedos fundamentales:
 

  1. El miedo al rechazo y a la crítica
  2. El miedo al fracaso
  3. El miedo a perder control
  4. El miedo a lo desconocido
  5. El miedo a la soledad
  6. El miedo a no saber el propósito de la vida
  7. El miedo al sufrimiento
  8. El miedo a la muerte.

Luego él explica que el miedo es la principal emoción negativa y que prácticamente todas las otras emociones negativas son nada más que una reacción al miedo. Por ejemplo: si alguien siente miedo de un perro ladrando, en la mayoría de los casos, su  próxima reacción va a ser enojo  – con el perro, con el dueño del perro, consigo mismo por haber tenido miedo o (si se encuentra en un nivel espiritual elevado) por Dios por haber creado esa situación de miedo.

Cuando alguien está tratando de hacerte sentir culpa para forzarte a ir a su big bash (cuando tú obviamente no deseas hacerlo…), ¿qué es lo que en realidad está pasando? Es muy posible que esa persona tenga muchísimo miedo de perder control o de quedarse sola, y entonces empiezan a manipular al otro como consecuencia.
 
O digamos que eres un padre o una madre que todo el tiempo regaña a su hijo por ser desorganizado, o gordo, o estúpido. ¿Qué es lo que está pasando en realidad? Bueno, una respuesta posible es que tal vez el padre o la madre tienen miedo de ser percibidos ellos mismos como un “fracaso”, o de ser criticados por tener hijos no tan perfectos…

Sea cual fuere la conducta negativa, o la emoción negativa, si uno rastrea las raíces, al final va a llegar al miedo. Pues bien: ahora que conocemos el problema, ¿cuál es la solución?
 

Muy fácil: la emuná. O para ser más precisos: las tres reglas del Rabino Arush acerca de la emuná, que dan por tierra completamente con todos estos miedos, una vez que la persona empieza a vivir poniéndolas en práctica. Pero primero recordemos cuáles son:

  1. En todo esto que me está pasando, solamente está Dios. Él es el que hace que pase todo en el mundo, y también esto.
  2. Todo es finalmente para mi propio bien, así que no tengo que ponerme triste y deprimida mientras tanto.
  3. Dios está tratando de enviarme un mensaje. Él quiere que cambie o mejore algo de mí mismo.

Ahora bien, volviendo al tema de los miedos, veamos cómo funciona esto en la práctica. Si yo creo que Dios es responsable de todo, entonces mis temores de caer, de perder control y de lo desconocido se esfuman completamente…

Si yo creo que todo es finalmente para mi propio bien, en este mismo instante acaban de explotar todos mis miedos al rechazo y a la crítica, mi miedo a la soledad, y mi miedo al sufrimiento. Y por último, si yo creo que Dios está tratando de comunicarse conmigo, y que estamos teniendo un diálogo continuamente que me está guiando rumbo a mi objetivo verdadero en la vida, eso acaba con mi temor de no conocer el propósito de la vida.

Nos queda un último miedo, el miedo a morir. Pero si uno vive su vida con emuná, entonces el miedo a morir se transforma en un miedo a morir sin haber completado el trabajo que me mandaron a hacer en este mundo. Y en vez de causar ataques de pánico, depresión y apatía, ese miedo nos lleva a hacer la mayor cantidad de trabajo espiritual posible, lo cual a su vez nos revitaliza y nos ayuda a vivir una vida mucho mas plena y más llena de santidad. Ese temor es un temor santo, un temor bueno, un temor elevado.

Volviendo al puente angosto… ¿Qué es lo que Rabi Najman estaba tratando de decirnos? Muchas cosas, pero esto es lo que me viene a la cabeza ahora: todo el mundo es un puente angosto y hay solamente espacio para que pase cada vez una sola persona, y va a haber lugares en los que uno se va a sentir terriblemente solo y “perdido”. En esos momentos, recuerda que Dios está contigo y que Dios es el Único que puede acompañarte durante todo el viaje.

Y recuerda también que cada vez que te ataque este miedo, que tienes la capacidad de controlarlo. Lo principal es que no te asustes a ti mismo. Aférrate a Dios, trabaja sobre tu emuná y tú también vas a llegar al otro lado del puente y contar el cuento…

 
Pueden escribirle a Rivka Levy en rivkawritesback@gmail.com
 
 

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