¿Para qué Hace Falta la Torá?

En Shavuot recibimos de nuevo la Torá y renovamos nuestra conexión con ella. La pregunta es: “¿Acaso no basta con ser una buena persona? ¿Para qué hace falta la Torá?”

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Rabino Shalom Arush

Posteado en 01.06.14

A partir de Pesaj, hemos venido estudiando todos los Shabat el capítulo de la Mishná del Tratado Avot llamado Pirkei Avot, “Ética de los Padres”. Allí dice así: “El necio no Le teme a HaShem y el bruto no es piadoso”. La persona que desea ser temeroso de Dios y evitar hasta la más minúscula transgresión, al igual que las más graves, tiene que comprender la importancia del estudio de la Torá y de reservar a diario un tiempo fijo para su estudio. Porque todo su perfil como ser humano, y en especial su santidad personal, dependen de la relación que tenga con la Torá. Es por eso que es tan importante renovar nuestra relación con la Torá cada año en Shavuot.

Para poder rectificar aquello que necesita rectificación, no basta con sólo la plegaria. Además de su capacidad de santificar a la persona, la Torá constituye un precepto de fundamental importancia, pues nuestros Sabios enseñan que el estudio de la Torá equivale a todos los demás preceptos juntos. Rabí Najman añade que el estudio de la Torá es más elevado aún que todos los otros preceptos.

Uno tiene que aprender todos los detalles de lo que la Torá permita y de lo que prohíbe. La Torá nos enseña qué es lo que HaShem espera de nosotros, los deberes del coreazón como así también los deberes de los miembros del cuerpo. Rabí Shneur Zalman de Liadi (originador del movimiento Jabad Lubavitch) dice que la persona primero tiene que conocer las leyes prácticas que rigen la vida diaria, así como también los cimientos de la Torá y la emuná. Al estudiar Torá, se adquiere el temor de HaShem.

Una vez que uno aprende las leyes prácticas que necesita saber, el estudio de la ética de la Torá, también llamada musar, y la homilética de la Torá, o Midrash, lo ayudan a apreciar la importancia y los vastos beneficios de la santidad personal. Estos textos hacen despertar el corazón y llenan al individuo de entusiasmo para que busque alcanzar nuevos niveles espirituales. Y también lo ayudan a que se dé cuenta del terrible daño de la falta de santidad. Vemos entonces que la Torá es el mejor ímpetu para la auto-mejora.

Cuando el Jafetz Jaim advirtió las infracciones de las malas lenguas que plagaron su generación, decidió escribir su clásico libro “Cuide su Lengua”, que compilaba las muchas leyes dispersas de la Torá y las fuentes que rigen el buen habla, para poder alentar a sus contemporáneos a que mejoraran ese aspecto de su conducta. 

Los principios que citó el Jafetz Jaim con respecto a cuidar lo que uno dice también se aplica a cuidar los ojos y la santidad personal. Tal como dijimos antes, la mayoría de la gente ignora la importancia de cuidar los ojos, y muchos piensan que es algo propio únicamente de los “piadosos” y que no es para la gente “normal”. Pero no se dan cuenta de que eso afecta su observancia de los Diez Mandamientos, tal como explica el Rambam en las Leyes de Teshuvá (arrepentimiento). Dice el Zohar que así como existe una Mala Inclinación general, también existe una Mala Inclinación que trata de alejar a la persona de la santidad personal. Pensemos un segundo: si la Torá advierte con tanta vehemencia respecto de no comer la sangre de un animal, que es algo que ya de por sí resulta repugnante, entonces cuánto más debemos luchar por librarnos de la lascivia, que es algo que la mayoría de la gente busca y desea!

Los principales beneficios de la Torá se aplican en las siguientes áreas:
 

  1. Aclaración de lo que está prohibido y lo que está permitido.
  2. Aprender a evitar y superar aquello que está prohibido.
  3. Obtener el deseo de evitar y superar lo prohibido, mientras se adquieren las herramientas necesarias para hacerlo.
  4.   Uno no puede ganar la guerra si no cuenta con las armas necesarias. La Torá, y en especial las explicaciones y el consejo de los Tzadikim (justos), son todo el arsenal que uno necesita para poder vencer a la Mala Inclinación, resistir la tentación y librarse de la lujuria. Una vez que aprendemos Torá y sabemos lo que tenemos que hacer, tenemos que buscar la ayuda de HaShem en plegaria personal y en un suplicar incesante, porque sin Su ayuda, nadie puede dominar a la Mala Inclinación.

Pero si la persona no estudia Torá, entonces ¿cómo va a saber por qué cosas tiene que rezar? Si no diferencia entre lo permitido y lo prohibido, entonces no hay forma de que pueda evitar transgredir, y en especial cuando percibe que sus pecados repetidos son una forma de conducta permitida. En ese sentido, el Rey David Le suplica a HaShem en el Salmo 119: “Abre mis ojos para que vea las maravillas de la Torá” – él quería asegurarse de que cumpliría con la voluntad de HaShem, sin que se le escapara ni el más mínimo detalle. Una vez que la persona conoce la verdad y los principios de la Torá, entonces puede producir sus propias plegarias personales basándose en lo que aprendió, pidiéndole a HaShem que lo ayude a internalizar e implementar todo lo que aprendió. Como tal, escribe Rabi Najman: “Es bueno transformar las lecciones en plegarias”. Cuando escuchamos una clase de Torá o aprendemos algo nuevo, es bueno que Le pidamos a HaShem que nos ayude a implementarlo y a ponerlo en práctica en la vida cotidiana. Esa clase de plegarias son extremadamente gratificantes para HaShem, porque estudiar Torá para poder cumplir lo que estudiamos es el mayor nivel de Torá.

 Otra razón más por la cual el estudio de la Torá es necesario para poder adquirir santidad es que la santidad de la persona depende de las plegarias que uno ofrece, y en especial las plegarias personales; el estudio de la Torá facilita el ascenso de las plegarias y asegura que estas sean aceptadas. Enseña Rabi Najman: “Sabrás que por medio de la Torá, todas las plegarias y todos los pedidos son aceptados”, pues la Torá realza el “encanto y el prestigio” de Israel, tanto en lo material como en lo espiritual (véase Likutey Moharán I:1). Y viceversa – el Rey Salomón escribe: “Aquel que aparta su oído de escuchar la Torá, su plegaria es una aberración” (Proverbios 28:9). Por lo tanto, la Torá y la plegaria van de la mano y se iluminan mutuamente.

Una vez Rabi Najman le dijo a Rabi Natan que la Torá es tan pero tan poderosa que es capaz de rehabilitar al peor pecador. Escribe Rabi Natan en LIkutey Halajot: “Uno libra guerra contra la Mala Inclinación por medio de la Torá… tal como dijo enfáticamente Rabi Najman: ‘No tienes idea del poder de la Torá’. Él explicó que hay pecadores que piensan que van a quedarse atrapados en el  pecado para siempre. Pero si se comprometen a estudiar Torá a diario, la Torá les dará el poder de superar y al final, ellos también serán rectificados”. ¡Que podamos merecerlo todos! ¡Amén!
  

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1. Carlos Cruz Vazquez

6/04/2022

Gracias por las enseñanzas me ayudan mucho en mi vida muchas gracias saludos desde México

2. Patricia González

5/14/2018

gracias

Gracias aún en la distancia puedo aprender Torah gracias por su tiempo y su ayuda para mi es una bendición recibir estos mensajes qué fortalecen mi Emuna' en el Eterno mil gracias

3. Patricia González

5/14/2018

Gracias aún en la distancia puedo aprender Torah gracias por su tiempo y su ayuda para mi es una bendición recibir estos mensajes qué fortalecen mi Emuna' en el Eterno mil gracias

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