Las grasas en la dieta

Las grasas, o lípídos, son una parte muy importante de la dieta saludable. Las grasas se forman a partir de ácidos grasos y glicerol.

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Rabino Itzjak Ginzburg

Posteado en 09.07.19

Kabalá y Nutrición 4ta parte

 

Las grasas, o lípídos, son una parte muy importante de la dieta saludable. Las grasas se forman a partir de ácidos grasos y glicerol.

 

El cuerpo necesita ciertos ácidos grasos, llamados “ácidos grasos esenciales” para producir las membranas de las células, las vainas de la mielina y ciertas hormonas. Los ácidos grasos también ayudan al cuerpo a absorber vitaminas solubles en grasas. Cuando una persona come más comida de la que necesita, el cuerpo almacena la energía extra en forma de grasa. Los depósitos de grasa protegen los órganos del cuerpo y aíslan al cuerpo. Basándose en las estructuras de sus cadenas de ácidos grasos, las grasas se clasifican en saturadas y no saturadas.

 

La Asociación Norteamericana del Corazón recomienda una dieta con un máximo de 30 por ciento de calorías provenientes de grasas, de las cuales solamente el 10 por ciento debe ser de grasas saturadas. Las consecuencias de una grasa alta en grasas son muy graves e incluyen un riesgo mayor de alta presión arterial, enfermedades coronarias, obesidad y diabetes.

 

Las grasas corresponden a la fuente de la energía emotiva de la compasión inherente al entendimiento. En la Kabalá, la compasión se llama “torso del cuerpo”, que es o bien gordo o bien delgado. En hebreo, la palabra “gordo” está relacionada con la palabra “aceite”. Curiosamente, por ese motivo, el “cuerpo gordo” suele ser una expresión que connota un cuerpo sano o “bien aceitado”. Por lo tanto, cuidar la salud es como tener compasión por el propio cuerpo. Sin embargo, es importante recordar que demasiado interés por la salud física (demasiada compasión por el cuerpo) se traduce en demasiadas grasas. Si la persona no es consciente de su verdadero propósito en la vida, la atención excesiva al cuerpo puede conducir a un interés obsesivo por la salud y resultar en exactamente lo contrario a la salud. Las grasas saturadas suelen ser sólidas a temperatura ambiente, mientras que las grasas no saturadas suelen ser líquidas. En la Kabalá, la saturación se relaciona con la presencia de la facultad del conocimiento dentro de la compasión. Esta saturación se traduce en la práctica en un agudo sentido de saber hacia quién mostrar compasión y de qué modo expresarla. Cuanto más saturado (vale decir, cuanto más conocimiento hay en la compasión), más sólido son el sentimiento y la implementación de dicha compasión. Existe un modelo kabalístico que relata los cuatro elementos atómicos más básicos con las facultades emotivas. Veamos este modelo en su formato tradicional:

 

Temor   carbono (C)          Amor hidrógeno (H)

Compasión  oxígeno (O)

Humildad nitrógeno (N)

 

En la Kabalá, la facultad del conocimiento (situada gráficamente encima de, y entre, el amor y el temor) es la que es fuente del amor y el temor y su conexión. Usando este modelo, también podemos escribir la afirmación equivalente: el conocimiento es lo que une el hidrógeno con los átomos de carbono.

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