Grande es la Venganza

Una de las cosas más asombrosas de la guerra con Irán es el hecho de que un país lejano, con el cual no tenemos contacto ni conflicto alguno —ni por tierras, ni por recursos naturales, ni ninguna disputa que se pueda explicar— decide declarar una guerra total contra un país pequeño y distante

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Rabino Shalom Arush

Posteado en 21.07.25

El hombre de Midián que provoca conflictos

Una de las cosas más asombrosas de la guerra con Irán es el hecho de que un país lejano, con el cual no tenemos contacto ni conflicto alguno —ni por tierras, ni por recursos naturales, ni ninguna disputa que se pueda explicar— decide declarar una guerra total contra un país pequeño y distante, y toda su ambición es eliminar y destruir a los habitantes de la Tierra de Israel. Para ello, invierte cantidades astronómicas de dinero durante décadas, se apodera de toda la región y trama planes y conspiraciones malvadas.

La verdad es que esta realidad nos resulta familiar desde los albores de la historia:
“En cada generación se levantan contra nosotros para aniquilarnos.”
Con motivos… o sin motivos. “Contra Tu pueblo conspiran en secreto, contra Hashem y contra Su ungido”. ¿Qué conflicto teníamos con los malditos alemanes? Ninguno. Odio puro.

Incluso la Torá, en las últimas parashot, nos cuenta sobre un pueblo lejano con el que no teníamos contacto alguno, que decide dañar al pueblo de Israel con todas sus fuerzas. Están dispuestos a hacer las paces con sus peores enemigos, solo para perjudicar y exterminar al pueblo de Israel.

Ese pueblo son los midianitas. Exteriormente no tocan a ningún judío, no inician ninguna guerra, parecen inocentes y “no involucrados”. Pero entre bastidores, activan una campaña y aconsejan a Moav traer a Bilam el malvado, y ellos mismos van a convencerlo de que venga a maldecir.

Y cuando ese consejo no funciona, debido a la supervisión especial y al amor de Hashem por Su pueblo, deciden separar y provocar una ruptura entre Israel y su Padre celestial, entregando a sus hijas para hacer pecar a los israelitas con adulterio y idolatría.

Y eso es lo más grave, como está escrito en el Yalkut:
“El consejo de Midián no era sino hacer pecar a Israel, y por ellas cayeron veinticuatro mil de Israel y por ellas merecieron la destrucción, porque el que hace pecar es peor que el que mata.”
El pecado mismo es más grave que el asesinato, pero además, el pecado trae más derramamiento de sangre judía, como explica el Midrash:
“Nunca viene un enemigo contra ellos, sino por el pecado y la transgresión.”

Espada vengadora de la alianza

Por eso Hashem se dirige a Moshe con palabras muy significativas:
“Véngate la venganza de los hijos de Israel contra los midianitas, y luego serás recogido a tu pueblo.”

Hay que notar varios puntos. Hashem le dice a Moshe, por así decirlo:
Es cierto, completaste tu gran misión. Lograste cosas inmensas. Uno pensaría que ya puedes “jubilarte” tranquilo, con un sello de logros increíbles. Pero no. Todavía no terminaste tu tarea. Aún no puedes descansar hasta que realices algo muy, muy importante: vengarte de los midianitas.

Segundo punto: los midianitas no están amenazando a Israel, ni están en guerra con nosotros. El peligro ya pasó. No es una guerra por supervivencia —es una guerra iniciada por nosotros. ¡Es una venganza!

Y lo más esencial: ¡Hashem quiere la venganza! Hashem nos ordena vengarnos.
No podemos permanecer indiferentes a lo que ocurrió. Tenemos que actuar, erradicar esa maldad del mundo. ¿Por qué? Porque nos hicieron pecar.
Porque intentaron separarnos de Hashem. Esa, y solo esa, es la razón de la venganza.

Ni siquiera contra el malvado Faraón, que nos hizo sufrir sin fin, aparece en la Torá un lenguaje de “venganza”. Pero contra los midianitas sí. Porque su intención era hacernos daño espiritual.

Incluso los moabitas fueron castigados severamente (no se aceptan conversos de ellos), pero a los midianitas hubo que aniquilarlos completamente, como señala Rashi:
A diferencia de los moabitas, que eran vecinos de Israel y tenían cierto temor justificado ante su poder, los midianitas se entrometieron en un conflicto que no les pertenecía, y por eso Hashem juzgó sus actos con mucha más severidad.

La culminación del proyecto

Y Hashem vincula la venganza contra Midián con la muerte de Moshe Rabenu, porque ese es el punto culminante de su misión en este mundo:
Salvar al pueblo de Israel de los pecados, y acercarlos a su Padre celestial.

Sí, Moshe Rabenu ayudó a Israel en lo material —los sacó de la esclavitud, proveyó sus necesidades en el desierto— pero su verdadera grandeza fue en lo espiritual:
Él los llevó a la emuná, al apego a Hashem, a Su Torá y Sus mitzvot.

Por eso, su última misión es vengarse de aquellos que hicieron pecar al pueblo y quisieron separarlo de Hashem.
Como dice Rabenu Najman en la enseñanza “Ki merajamem yenahguem”, solo quien tiene compasión verdadera puede ser líder. Y Moshe lo era.
Porque la verdadera compasión es sacar al pueblo de Israel del pecado.

Rabi Najman enseña que debemos saber qué es compasión y qué no lo es.
Así como todos entienden que no se debe tener compasión por asesinos, Moshe entendió —y enseñó— que tampoco se debe tener compasión por quienes hacen pecar a los demás.

Y por eso la actitud hacia Midián fue aparentemente muy cruel:

Los hijos de Israel mataron a todos los varones y quemaron sus ciudades.
Y cuando regresaron al campamento con los prisioneros —mujeres y niños—, Moshe se enojó con ellos:
Y se enojó Moshe con los oficiales del ejército”, y les ordenó matar a todas las mujeres casadas y a todos los niños varones.

Ese mismo Moshe que se compadeció de un corderito sediento y arriesgó su vida por el pueblo —al final de sus días, ordena matar niños.
Y con eso enseña lo que es la compasión verdadera:
Vengarse con furia de todo aquel que amenaza el alma de Israel, sin dejar sobrevivientes.

Por eso justamente Pinjás, quien se levantó del pueblo para vengar el pecado de Zimrí con la midianita y recibió la Berit Shalom, fue elegido para liderar la guerra contra Midián.
Porque así como ser duro con los malvados es el máximo acto de compasión, también luchar contra ellos es el verdadero camino de paz.

La compasión de esta generación

Y ahora, después de haber visto con nuestros propios ojos las masacres y atrocidades cometidas por los malditos terroristas bajo el impulso de Irán,
después de conocer todo lo que planearon también en el norte, con el programa nuclear, los misiles, y más…

En cada uno de nosotros arde el deseo de venganza.

Pero la Torá nos enseña que no hay que vengarse por cosas del cuerpo.
Es verdad, hay que golpear al enemigo y destruirlo.
Pero la verdadera venganza es contra quienes hacen pecar a las multitudes, porque esa es la amenaza más grave para Am Israel.

Como escribe el Kli Yakar (Parashat Kedoshim):

“Lo que alguien te hizo a nivel físico o económico, son cosas pasajeras y no tan importantes como para justificar una venganza. Pero está permitido vengarse de los gentiles porque su intención es apartarte de los mandamientos de Hashem y seducirte a alejarte de Él, y eso sí es importante y digno de venganza… La venganza del cuerpo no la quiere Hashem.”

¿Y cómo esto nos toca a nosotros hoy?

  1. En nuestra generación no tenemos forma de combatir directamente a quienes hacen pecar a las masas.
    Pero sí podemos luchar en la guerra de acercar a las masas.
    Frente a los que separan entre Israel y Hashem, tenemos que salir con todas nuestras fuerzas a una guerra espiritual, para acercar, conectar y aumentar la paz entre el pueblo de Israel y su Padre celestial.
  2. Esto toca especialmente a los rabinos y personas con influencia:
    Deben alzar la voz y advertir a Am Israel sobre toda la inmoralidad y promiscuidad que, lamentablemente, se ha difundido muchísimo —en especial con respecto a los dispositivos impuros, que no hay forma de tener sin caer en el abismo espiritual.

Esto debe doler a todo verdadero líder de Israel que realmente ama a su pueblo.
Así como nos duele cada gota de sangre judía derramada, con más razón debe dolernos cada alma de Israel que se quema en el fuego del instinto maligno.

Y esto depende de los líderes, como dice nuestra parashá:
“Y se enojó Moshe con los oficiales del ejército”, y Rashi explica:
“Porque toda la podredumbre de la generación depende de los grandes, que tienen el poder de protestar y no lo hacen.”

Y todo judío tiene una cuota de responsabilidad e influencia, como dice Rabenu:
Aunque no seas rabino o líder público, tú influyes y eres responsable de tu hogar.

Que Hashem nos ayude a tener compasión verdadera por nosotros mismos y por todo Am Israel, y que en ese mérito seamos salvados por completo de todos nuestros enemigos y de los que desean nuestro mal.

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1. Sonia Pedreño garcía

7/23/2025

SHALOM!!! LO BUENO Y POSITIVO DE TODO ES QUE TENEMOS EL LIBRE ALBEDRÍO Y CON ELLO PODEMOS ELEGIR, CAER EN LA TENTACIÓN DEL PECADO O ACTUAR DE MANERA CONSECUENTE EN CONTRA DEL GENTIL QUE DESEA CON FERVOR QUE CAIGAMOS EN SU TRAMPA COMO SI FUÉRAMOS RATONES DIRIGIÉNDOSE HACIA EL QUESO CON EL FÍN DE APLASTARLO. HASHEM BENDITO DA SU MERECIDO A CADA SER HUMANO SEGÚN SUS INTENCIONES. SIEMPRE DEBEMOS ESTAR A ALERTA. Y SI ACTUAMOS DE MODO DECENTE ANTE LOS OJOS DE HASHEM, EL SANTO BENDITO RENOVARÁ NUESTRAS FUERZAS PARA SEGUIR LUCHANDO HASTA LA LLEGADA DEL MESÍAS. EN CUANTO A LOS AL4M6N1S, ELLOS NO HAN CAMBIADO MUCHO Y SIGUEN TENIENDO ESA MENTALIDAD ARROGANTE Y CON AIRE DE SUPERIORIDAD. NO TODOS, PERO EN SU GRAN MAYORÍA. ADEMAS, SU RELIGIÓN PRINCIPAL SIGUE SIENDO LA PROTESTANTE LUTERIANA. LUTERO. EL QUE ESTABA EN CONTRA DE TODO LO QUE TENÍA QUE VER CON EL JUDAISMO E INCLUSO AFIRMÓ QUE LOS JUDÍOS HABÍAN ASESINADO A CRISTO. JESÚS FUE UN HECHICERO Y UN BRUJO QUE SE DIO A CONOCER COMO FALSO MESÍAS POR MOSTRAR A LA GENTE EN PÚBLICO SU PODER DE HECHICERÍA POR MEDIO DE SUPUESTOS MILAGROS. HASHEM BENDITO NOS RESGUARDE Y RENUEVE NUESTRAS FUERZAS Y NOS ALEJE DE TODO MAL E IMPUREZA QUE MANCHE NUESTRA ALMA. 🙏🙏🙏

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