
Cuando el Padre nos da una mano
He visto adultos que han estado enojados con sus padres durante años por las injusticias que sufrieron a manos de ellos, o porque piensan que sus padres les hicieron daño. Pero te sorprenderá saber que hay bastantes personas que están enojadas con sus padres porque los consintieron demasiado

Un padre que es demasiado “bueno”
He visto adultos que han estado enojados con sus padres durante años por las injusticias que sufrieron a manos de ellos, o porque piensan que sus padres les hicieron daño.
Pero te sorprenderá saber que hay bastantes personas que están enojadas con sus padres porque los consintieron demasiado: porque nunca les dijeron “no”, porque no les pusieron límites, no les permitieron esforzarse, no les exigieron lo suficiente, no actuaron con la suficiente autoridad como padres.
Aquellos que están enojados ya están en un lugar mejor, porque entienden que fueron criados de manera equivocada, que en realidad tienen un tipo de discapacidad y que enfrentan un desafío. El problema mayor es con quienes no entienden que tienen un problema; sufren y no saben por qué. ¡Después de todo, en su infancia aparentemente todo era bueno!
Un principio básico en la educación de los hijos es que, para toda persona que ama a sus hijos, es importante que ellos tengan éxito en la vida; que tengan las herramientas para vivir correctamente; que sepan cómo enfrentar la adversidad, ser creativos y, lo más importante, que sean buenas personas que hagan el bien a los demás; que tengan temor del Cielo; que sean seres humanos morales; que sepan cómo superar malas cualidades y deseos, y que estén dispuestos a ceder a la voluntad de otro; que sepan influir y convivir con personas y sistemas, etc.
Consentir sin límites a los hijos no es amor. Darles todo lo que quieren no es amor. Ceder a todas sus exigencias no es amor. Ser “agradable” con el niño en sus propios términos no es amor. Es un falso amor. ¿Dañar a los hijos y arruinar su futuro, impidiéndoles tener éxito en la vida, es acaso amor?
A ningún padre le gusta enfrentarse a un hijo, pero es precisamente por el gran amor del padre que deja de lado sus sentimientos y hace lo correcto por el bien del hijo. Así que los momentos de establecer límites, de ejercer autoridad y de reprender no son momentos de amor ordinario, sino la cumbre del amor.
Las leyes del amor
Durante el último año hemos escrito desde distintos ángulos sobre Hashem como un Padre bueno que solo hace el bien a Sus hijos, y hablamos sobre los diferentes significados de este amor.
Y como todo buen padre que debe tener autoridad y establecer límites y saber cuándo poner al hijo en su lugar – Hashem itbaraj, debido a Su gran amor por nosotros, nos da jukim y mishpatim (decretos y juicios); nos provee de un marco y de límites; nos exige ser buenos y honestos como individuos y como nación; y también sabe reprendernos para nuestro propio bien y por Su amor hacia nosotros.
Un mishpat (juicio) no es una amenaza contra nuestras vidas, sino un regalo inmenso. Una oportunidad y un llamado afectuoso a elevarnos y mejorar, a crecer y tener verdadero éxito en la vida. Así vemos que el concepto de din (decretos, a veces duros y difíciles de entender – resultado del juicio) y de mishpat no es crueldad ni abuso, sino la revelación de la cumbre del amor. Es por un gran amor que Hashem itbaraj nos da estos límites y leyes – y también castigos.
¡Sin el din y el mishpat, el amor no es amor!
Dándonos lo más precioso
Jazal ya nos transmitieron este mensaje en el midrash, y vale mucho la pena prestar atención a estas dulces y fortalecedoras palabras, que hablan por sí mismas e iluminan nuestra percepción:
“Shoftim veshotrim (jueces y oficiales que hacen cumplir la justicia).”
Rabí Levi dijo: ¿A qué se parece esto? A un rey que tenía muchos hijos y amaba al más pequeño más que a todos los demás. Tenía un huerto que amaba más que a cualquiera de sus posesiones. Dijo el rey: “Le entrego el huerto que más amo, entre todas mis posesiones, a mi hijo menor, al que más quiero de todos mis hijos”.
Así dijo el Santo, Bendito Sea: “De todas las naciones que creé, solo amo a Israel, como está escrito (Oseas 11): ‘Cuando Israel era niño, Yo lo amé’. De todo lo que he creado, solo amo el din, como está escrito (Isaías 61): ‘Porque Yo, Hashem, amo la justicia’. Dijo el Santo, Bendito Sea: ‘Entrego lo que amo al pueblo que amo’. Y eso significa ‘Shoftim veshotrim’.
Dijo el Santo, Bendito Sea, a Israel: “¡Hijos míos, por vuestra vida! Con el mérito de que mantengan el din, Yo soy elevado”. ¿Cómo lo sabemos? Porque está escrito (Isaías 5): “Hashem Tzeva’ot se eleva en el juicio”. Y al elevarme ustedes en el din, Yo también hago justicia y establezco Mi santidad entre ustedes. ¿Cómo lo sabemos? Porque está escrito: “El Dios santísimo, santificado por la justicia”.
“Y si ustedes mantienen ambos – la justicia y el din –, inmediatamente los redimiré con una Redención completa. ¿Cómo lo sabemos? Porque está escrito (Isaías 56): ‘Así dice Hashem: Guarden la ley, hagan lo justo. Mi salvación está cerca, Mi justicia se revelará’.”
Todo esto es el midrash.
¿A quién quiere más el Padre?
El mensaje de Jazal en este midrash es claro y se entiende aún mejor a la luz de lo que dijimos: todos los decretos, juicios y la exigencia de justicia para el Pueblo de Israel son la cumbre del amor. Somos los hijos de Hashem, y Hashem, en Su amor eterno, quiere educarnos y levantarnos para que seamos buenos hijos, no malcriados ni rebeldes sin futuro.
Cuando respondemos a las demandas del Padre y queremos ser buenos hijos y de verdad nos convertimos en buenos hijos y vivimos de acuerdo con los mishpatim, con justicia y honestidad – Hashem itbaraj mismo es elevado, exaltado y santificado. Como todo padre que, cuando tiene hijos buenos y exitosos que caminan por el sendero correcto, siente un placer y una satisfacción enormes, y su honor y orgullo no tienen límites.
Y un padre siempre quiere hacer el bien a sus hijos; cuánto más aún cuando se siente orgulloso de ellos y le brindan tanta satisfacción – entonces el Padre desea darles todo, todo el bien posible, sin límites – y esa es la Gueulá completa mencionada en el midrash. Eso es lo mejor que existe.
Este midrash maravilloso inmediatamente me hizo pensar en una de las enseñanzas más famosas de Rabí Najman, que dice: “Porque Hashem itbaraj ama el mishpat (Isaías 61, Tehilim 37), y también ama a Israel. Pero el amor con el que ama a Israel es mayor que el amor con el que ama el mishpat.”
A la luz de este midrash todo queda más claro: no se puede comparar un huerto, por muy querido e importante que sea, con los hijos, incluso los peores de ellos. ¡Y cuánto más con el más querido, cuyo amor es mucho mayor que el amor al huerto! Así también, el amor al Pueblo de Israel es mucho mayor que el amor al mishpat.
La conclusión de Rabí Najman en esta enseñanza es que cuanto más uno sabe y entiende que Hashem lo ama como un Padre bueno, mejor comprende que todos los mishpatim y dinim son en realidad un amor inmenso que está oculto y envuelto en ellos.
Y por lo tanto, nosotros, como hijos de Hashem, debemos ver ese amor, ser buenos hijos y alegrarnos con nuestro Padre y con Su amor por nosotros, al darnos todos esos dinim y mishpatim con amor.
La clave del éxito en la vida
Rabí Najman lleva todo esto un paso más allá: el hecho de que el amor de Hashem esté “escondido” en el mishpat es cierto respecto a todas las cosas “malas” de la vida, llamadas dinim y mishpatim: los obstáculos y la oscuridad, los problemas, dificultades, sufrimientos y penas en la vida – todos son expresiones de dinim, del reproche de Hashem. Y también provienen, en especial, del gran amor.
Rabí Najman dice que es imposible superar estas dificultades sin entender y creer que dentro de las dificultades y de la oscuridad se esconde el gran amor de Hashem itbaraj por nosotros.
Y es imposible avanzar en la vida y elevarse, nivel tras nivel, y tener verdadero éxito, sin pasar por estas dificultades. Solo el conocimiento de que el Padre amoroso está oculto es lo que puede dar la fuerza para resistir las pruebas y así avanzar en la vida.
Vemos entonces que es imposible avanzar en algo significativo en la vida, y con mayor razón en lo espiritual y en la cercanía a Hashem, sin la emuná (fe) y la certeza firme de que Hashem es un Padre bueno, que nos ama con un amor eterno y que quiere que tengamos verdadero éxito y que subamos, nivel tras nivel, hasta llegar al lugar más alto.





8/27/2025
GRACIAS MUCHO POR ESTE GRAN DOLOR QE ME HASE ITENDIER QUE ES AMOR DE DIOS.
8/26/2025
SHALOM Y BENDICIONES. HASHEM ITBARAJ NOS REGALA SU AMOR GRATUITO SI NO NOS DESVIAMOS DEL CAMINO QUE EL NOS TIENE PREPARADO.Y AÚN MÁS A SU HIJO MÁS AMADO PERSEVERANDO DÍA Y NOCHE HASTA LA GHEULA QUE SEA MUY PRONTO Y EN NUESTROS DÍAS. 💙🤍💙🎆✨