Elul y Rosh Hashaná – Reflexiones para Noájidas

Aunque los noájidas no están obligados a observar la festividad de Rosh Hashaná, sí tienen un papel importante en la redención de toda la humanidad. Aquí hay algunas maneras de endulzar el propio Día del Juicio, así como el del mundo entero.

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Posteado en 01.09.25

El hombre, como socio de Dios, recibió la tarea de hacer de la creación una morada para Él. Por eso Rosh Hashaná, el cumpleaños de Adán, se convirtió en el Año Nuevo.

Así como la balanza de juicio positivo/negativo aplica a una persona, también aplica a toda la sociedad.

Hay festividades judías que aplican específicamente solo a Israel y otras que también tienen un significado universal. Aunque los noájidas no están obligados a observar estas festividades, es recomendable prestarles atención, dada su importancia.

Una de esas festividades es Rosh Hashaná, porque leemos en la Mishná, Rosh Hashaná 1:2:

“El mundo es juzgado cuatro veces: en Pesaj por el grano; en Shavuot por los frutos; en Rosh Hashaná todos pasan ante Él como las ovejas del rebaño, como está escrito: ‘Él forma sus corazones por igual, entiende todas sus obras’ (Salmo 33); en Sucot, el mundo es juzgado por el agua.”

Pero, ¿qué significa “ser juzgado”? ¿Acaso Rosh Hashaná, el Año Nuevo judío, no es el día en que Adán o la creación vinieron a la existencia?

La creación del mundo comenzó el día 25 del mes de Elul. Así que uno pensaría que el Año Nuevo debería caer en esa fecha. Sin embargo, con la creación del hombre [el 1 de Tishrei], Dios introdujo el potencial de la aceptación voluntaria de Su Unicidad y el consentimiento activo a Su voluntad. Fue en este día que Él se convirtió en el Rey que otorga. El hombre, como socio de Dios, recibió la tarea de hacer de la creación una morada para Él. Por eso Rosh Hashaná, el cumpleaños de Adán, se convirtió en el Año Nuevo. Sin embargo, también es el día en que Adán y Javá comieron del Árbol del Conocimiento, con todas sus consecuencias.

Es un día de alegría porque el hombre es la corona de la creación, pero también es un día de juicio. Es el día en que Adán debió haber reflexionado sobre su comportamiento, y es el día en que nosotros también debemos reflexionar sobre el nuestro. Reconocer la importancia del autoanálisis es el comienzo del crecimiento espiritual. ¿Qué conductas fueron correctas o equivocadas? ¿Cómo fue nuestra relación con Dios, con nuestro prójimo y con la creación en general? No debemos detenernos en la reflexión, sino valorar lo que hicimos bien y expandirlo donde sea posible, corregir nuestros errores, definir metas para el año que comienza y considerar cómo ajustar nuestro comportamiento para alcanzarlas, con la ayuda del Eterno.

Los preparativos para Rosh Hashaná comienzan el primer día de Elul . Tomamos un mes entero para nuestro autoanálisis. Todo el mes está dedicado a aprender a cambiar nuestra conducta. Volvemos a Dios y respondemos la pregunta que Él hizo a Adán: “¿Dónde estás?” ¿Dónde estás en tu vida después de lo que hiciste en el último año? Esto se llama teshuvá (arrepentimiento). Cuando apartamos tiempo en el mes de Elul y pedimos sinceramente perdón a Dios, Él es misericordioso y perdona. Que tengas el mérito de ser inscrito en el Libro de la Vida de Dios cuando Él nos juzgue en Rosh Hashaná.

Puedes dedicar tiempo a la reflexión de las siguientes maneras:

  • Leer el Salmo 24.
  • Leer el Salmo 27 una o dos veces al día.
  • Leer tres Salmos consecutivos cada día. Si empiezas con el Salmo 1 el primer día de Elul y lees tres diarios, el último Salmo, el 150, se completa el último día de Sucot (llamado Hoshana Rabá).
  • Leer libros/artículos y ver videos en YouTube [Editor: ver el canal de YouTube de la Noahide Academy of Israel] sobre teshuvá.
  • Corregir errores del año pasado siempre que sea posible, por ejemplo, resolviendo disputas, devolviendo objetos prestados [u olvidados], etc.

Volvamos un momento al texto de la Mishná:

“En Rosh Hashaná todos pasan ante Él como las ovejas del rebaño, como está escrito: ‘Él forma sus corazones por igual, entiende todas sus obras.’”

En Rosh Hashaná, el Eterno observa a cada persona individualmente según sus acciones. Cada uno es responsable de su propio juicio. Pero entonces, ¿cómo debemos entender “Él forma sus corazones por igual, entiende todas sus obras”? Rashi explica en su comentario a esta Mishná que el Eterno también juzga al mundo entero en ese día. Así como la balanza de juicio positivo/negativo aplica a una persona, también aplica a toda la sociedad. Por lo tanto, la teshuvá no solo es importante a nivel personal. Las metas, logros y carencias de cada uno afectan al mundo entero. Porque un solo acto más de teshuvá puede influir en el juicio de toda la sociedad, de todo el mundo, en forma positiva o negativa.

Nuestros esfuerzos durante el mes de Elul son importantes para lograr el objetivo final de la creación: la unidad entre Dios y el mundo en la Era del Mesías. Al fortalecer y ampliar nuestra conexión con el Eterno, acercamos la Redención. Un buen comienzo lleva, con esperanza, a un buen resultado.

En todo caso, demos ejemplo a quienes nos rodean. Para que finalmente “el mundo se llene del conocimiento de Dios como las aguas cubren el mar.” (Isaías 11:9)

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