
Un amor increíble
En otros tiempos, las parejas se casaban y vivían juntas muchos años, tenían hijos y se llevaban bien hasta los 120, sin necesidad de acudir a consejeros matrimoniales, talleres de pareja o vacaciones solo para dos. Hoy las cosas son muy diferentes.

El mundo está cambiando.
En otros tiempos, las parejas se casaban y vivían juntas muchos años, tenían hijos y se llevaban bien hasta los 120, sin necesidad de acudir a consejeros matrimoniales, talleres de pareja o vacaciones solo para dos. Hoy las cosas son muy diferentes.
Hoy en día, incluso las parejas que se aman profundamente deben invertir sin descanso en su matrimonio. El hogar judío es un barco en aguas tormentosas, y hasta el amor más grande atraviesa altibajos, dificultades, desafíos y turbulencias.
Ninguna pareja puede sostenerse sin invertir en la relación: estudiar, leer, escuchar clases, a veces acudir a tratamiento o consejería, establecer tiempos para un encuentro diario de calidad, y una vez por semana salir juntos sin los hijos.
E incluso las parejas que hacen todo esto y realmente invierten y cultivan su matrimonio y tienen una relación excelente, recibirán de todos los consejeros, sin excepción, la recomendación de romper la rutina al menos una vez al año con unas vacaciones – solo los dos, sin los hijos – para renovar la conexión y el amor entre ellos.
He oído de casos en que uno de los cónyuges ruega ir de vacaciones, pero el otro responde: “No seas ridículo. Mis padres estuvieron juntos cincuenta años y nunca hicieron algo así”; “A mi madre jamás se le ocurriría dejar a los hijos solos…” y otros argumentos semejantes.
Pero está claro que esos argumentos no tienen validez. Los tiempos cambiaron, las necesidades emocionales cambiaron, y también la manera de servir a Hashem al construir un hogar judío debe adaptarse más a la generación y sus necesidades.
Vacaciones con el Padre
Y si esto es cierto en una relación terrenal, donde los dos esposos se ven, se sienten y perciben cualquier cambio o falsedad en su conexión, ¡cuánto más aún en la relación entre nosotros y nuestro Padre Celestial!
Incluso un judío que reza tres veces al día, cumple las mitzvot, estudia Torá y jasidut, dice mañana y noche “Con un amor eterno nos amaste”, y hasta logra hacer hitbodedut, hablar con Hashem, agradecerle y cantarle, y tiene su encuentro semanal – Shabat – para disfrutar del amor de Hashem, aun así necesita unas vacaciones privadas, vacaciones de amor absoluto.
Y eso precisamente es la festividad de Sucot.
“Una sucá es como un abrazo con el brazo derecho”, dice Rabenu Hakadosh en Likutei Moharán, Torá 48. Al estar en la sucá abandonamos nuestra rutina, dejamos la casa y los marcos habituales de vida; durante siete días debemos vivir en el amor de Hashem. Hashem nos envuelve por completo y comemos, bebemos y dormimos dentro de este gran abrazo de nuestro Padre Celestial.
Y si todo el año debemos recordarnos una y otra vez cuánto nos ama Hashem y cuánta alegría nos da ese amor inmenso, con mayor razón debemos experimentarlo durante la festividad llamada Zman Simjatenu (el tiempo de nuestra alegría), que es toda ella amor sin fin. Este es el momento exacto para fortalecer nuestro amor hacia Hashem.
Desde mi carne veré a Dios
La manera de fortalecer nuestro amor a Hashem es con hitbonenut (reflexión y contemplación).
¿En qué debemos enfocarnos?
A diferencia del ejemplo inicial – el amor en un hogar judío, que es un desafío y una tarea de toda la vida que requiere trabajo y plegarias para renovarse – el amor de los padres hacia los hijos es profundo y natural, está grabado en lo más íntimo de la persona. No es algo que haya que construir.
Es cierto que uno debe aprender cómo educar, cómo comportarse en casa y mostrar buenas middot (cualidades), pero el amor mismo, el deseo ilimitado de hacer el bien al hijo y verlo triunfar, está incorporado en nuestra naturaleza. No proviene de sus méritos o talentos, sino simplemente del hecho de que son nuestros hijos.
Del mismo modo, la conexión entre padre e hijo nunca puede romperse. Es una realidad permanente. Los sentimientos del padre siempre están allí, sin importar qué.
¿Por qué Hashem dispuso que fuera así?
Para que comprendamos bien que cuando en la Torá Hashem nos llama “Hijos sois de Hashem vuestro Dios”, quiere dejarnos muy claro: “Mi conexión contigo y tu conexión conmigo es indestructible, está grabada en la naturaleza misma de la creación. Cuando creé el mundo, lo hice para que Israel sea siempre Mis hijos: ‘Mi primogénito, Israel’. Y aun en medio de tribulaciones, exilios y sufrimientos, este lazo jamás se cortará y el amor nunca se extinguirá”.
¿Acaso no amas a tu hijo y quieres lo mejor para él? Dale a Hashem el crédito de que Él es, al menos, tan buen Padre como tú.
Amor de otro mundo
Aun así, el amor inmenso de los padres por los hijos es solo una pálida semejanza del amor de Hashem por nosotros. El amor de los padres se puede sentir en este mundo, mientras que el verdadero amor con que Hashem nos ama es incomprensible, trasciende toda noción humana. Sin embargo, la luz de ese amor nos permite percibirlo también aquí, en nuestras categorías humanas.
Y ese es precisamente el sentido del lulav.
Como explica Rabí Najman: hay un amor que podemos sentir y comprender, y es grande, pues “el amor es fuerte como la muerte”: todo padre ama a su hijo y cualquiera puede reconocerlo. Pero hay niveles de amor que el mundo no puede contener ni comprender, y eso se llama ahavá shebedaat – un amor que trasciende el tiempo, las middot y toda concepción. Es el amor y la conexión entre el hijo y el padre cuando el hijo aún está en la mente del padre, antes de haber sido concebido. Ese amor está más allá de toda comprensión presente.
El propósito del lulav es atraer hacia nosotros la luz de ese amor que no se puede captar. Mientras que la sucá nos envuelve desde afuera, el lulav inserta en nuestro interior el conocimiento de que Hashem nos ama, lo graba en lo profundo del corazón.
La luz de la ahavá shebedaat, dice Rabí Najman, se revelará plenamente solo en el Mundo Venidero. Nos encantaría poder sentir ese amor de manera tangible, como el amor de un padre por su hijo. Y aquí tenemos una oportunidad única: una semana entera para sumergirnos en el océano del amor de Hashem y atraer hacia nosotros un destello del Mundo Venidero. Cuanto más sintamos el amor de Hashem en Sucot, más podremos vivir todo el año con un resplandor de Olam Habá.
En lo práctico, eso significa que al tomar el lulav y agitarlo debemos tener la intención de sentir cada vez más de ese amor eterno con el que Hashem nos ama, el vínculo inquebrantable entre padre e hijo. Así podemos saborear en este mundo un gusto de lo que es el Mundo Venidero.
Saldrás con amor
Si queremos renovar nuestra hitbonenut y nuestra conexión emocional con el amor a Hashem, fijémonos en las situaciones extremas en que el amor se revela con toda su fuerza.
En el Tania se da un ejemplo: “como la alegría del rey cuando su único hijo regresa después de haber sido liberado del cautiverio y la prisión”.
Y esto es tan relevante hoy: en los últimos dos años hemos visto la alegría indescriptible de padres que reciben a su hijo liberado del cautiverio. Que Hashem nos ayude, y que para cuando leas estas palabras todos los secuestrados ya estén en sus hogares. Uno puede ver allí el amor y la preocupación ilimitada de padres de carne y hueso. No tienen día ni noche, y hacen todo lo posible, hasta dar vuelta el mundo por sus hijos.
De aquí aprendemos con mayor razón (kal vajomer) cuánto más grande es el amor del Creador por nosotros. Y todo esto es el amor de este mundo, el más bajo de los niveles de amor, que podemos captar y comprender. ¿Qué diremos entonces del amor de ahavá shebedaat, que trasciende los días, las middot y pertenece al Mundo Venidero?
Si pudiéramos sentir aunque sea un poco de este amor, seríamos felices todos nuestros días, nunca nos rendiríamos, avanzaríamos en todos los ámbitos de la vida y veríamos todas las salvaciones.
Y ahora, en estos días en que todo Am Israel está limpio de sus pecados y se prepara para la festividad de Sucot – y también durante los días de la festividad misma – este es el momento de tomar en el corazón la luz inmensa del amor de Hashem. En ese mérito podremos estar totalmente alegres en Sucot, el tiempo de nuestra alegría, y durante todo el año también, amén.






10/01/2025
SHALOM Y BENDICIONES. ES UNA PENA QUE LA MAYORÍA DE LA POBLACIÓN MUNDIAL SE ENCUENTRE EN TAL CEGUERA ESPIRITUAL, QUE PARA MUCHOS LA ÚNICA SOLUCIÓN SEA LA SATISFACCIÓN DE SUS APETITOS MUNDANOS, O SIMPLEMENTE, LEVANTARSE TEMPRANO, IR A TRABAJAR, COMER, REPRODUCIRSE, IR DE COPAS Y DORMIR, REPITIENDO DIARIAMENTE EL MISMO PROCESO, SIN INCLUIR A HASHEM EN SUS VIDAS MONÓTONAS. TODO ESTE TIPO DE ACTIVIDADES ES EL SENTIDO QUE ESTAS PERSONAS LES DAN A SUS VIDAS. LO MALO, ES QUE ALGÚN DÍA SE DARÁN CUENTA DE QUE SU CUERPO SE IRÁ DESGASTANDO Y YA NO TENDRÁN ESA VITALIDAD PARA PODER CONTINUAR SUS VIDAS COMO SIENDO JÓVENES Y ENÉRGICOS. EL ALMA DE MUCHOS GRITARÁN PIDIENDO SER REDIMIDOS AL VER QUE EL CUERPO Y LOS SENTIDOS VAN AGONIZANDO. TAMBIÉN PIDO POR ESTAS PERSONAS QUE SE SINTIERON OBLIGADAS A LLEVAR ESA CARGA PESADA EN SUS VIDAS SIN CUESTIONARSE LO ESENCIAL, QUE ÉS, QUE TENEMOS UN PADRE QUE NOS REGALÓ LA VIDA PARA UNA SOLA FINALIDAD. CUMPLIR LOS MANDAMIENTOS Y AMARLO A ÉL MÁS QUE A NADIE EN EL MUNDO Y TENER COMPLETA DEVOCIÓN HACIA ÉL. SI ESTO HUBIERA SUCEDIDO EN SUS VIDAS, TODO LO DEMÁS SE LES HABRÍA DADO POR AÑADIDURA. PIDO TAMBIÉN PARA QUE SEA POSIBLE QUE ESTAS PERSONAS TRASCIENDAN AL OLAM HABA.
EN CUANTO A LOS SECUESTRADOS SUFRIENDO LAS MÁS ABERRANTES TORTURAS POR PARTE DE LOS TERRORISTAS, SEGURAMENTE MUCHOS DE ELLOS YA SE ESTABAN PREPARANDO PARA MIRAR CARA A CARA A LA MUERTE POR CARENCIA DE ALIMENTOS, DE CALOR Y DE HIGIENE….HASHEM BENDITO LOS HAYA INSCRITO EN EL LIBRO DE LA VIDA CON VIDA ETERNA. SOLO EL REY DEL UNIVERSO DECIDIRÁ QUIEN TENDRÁ ACCESO AL MUNDO VENIDERO, Y QUIÉN NO. Y AQUELLOS QUE NO TENGAN ACCESO A SER INSCRITOS EN EL LIBRO DE LA VIDA, EN MI RAZONAR, TENDRÁN QUE VOLVER A VENIR A ESTE MUNDO DE OSCURIDAD, CORRIGIENDO SUS ERRORES A TRAVÉS DE SUFRIR LAS CONSECUENCIAS DE SUS ACTOS, YA SEA POR MEDIO DE UNA ENFERMEDAD, O DE MALTRATO Y ABUSO ETC. LA PAGA DEL PECADO ES EL SUFRIMIENTO EN TODAS SUS CAPAS. YA SEA A MAYOR O MENOR GRADO. QUE EN YOM KIPPUR SEAN PERDONADOS TODOS NUESTROS PECADOS Y TENGAMOS UN BUEN AÑO LLENO DE ÉXITO , LUZ A BONDAD. 🌠🌠🌠🌠🌠🌌🌌🌌🌌🌌