
El sufrimiento del tzadik – Vaietze
Puede que estén en la pobreza, sin hijos o con otras dificultades similares, Dios no lo permita. Dedican su vida a Hashem, pero los resultados no llegan...

Puede que estén en la pobreza, sin hijos o con otras dificultades similares, Dios no lo permita. Dedican su vida a Hashem, pero los resultados no se ven…
Hay un tipo de tzadik que se entrega por completo a Hashem, pero cuyos resultados no son visibles. Sus vidas parecen expresar abandono Divino.
No tienen nada, pero lo tienen todo.
Sin esposo, sin hijos, sin familia, sin futuro — solo Hashem.
Una de las historias más desgarradoras de toda la Torá aparece en la lectura de esta semana. Yaakov volvió al lugar de nacimiento de su abuelo Abraham para tomar esposa. Por providencia, encontró allí a su futura esposa Rajel y, al reconocer su grandeza, pidió a su padre Labán permiso para casarse con ella. Labán aceptó, pero solo después de que Yaakov trabajara siete años por ella.
En la noche de la esperada boda, Labán sustituyó a Rajel por su hermana mayor, Leá. Yaakov, consciente del carácter engañoso de Labán, había acordado señales secretas con Rajel para evitar justamente un engaño así. Rajel se dio cuenta de que, si Leá era descubierta, quedaría avergonzada para siempre. Entonces tomó la decisión más noble: renunció a toda su vida matrimonial y entregó las señales a su hermana. Al amanecer, Yaakov comprendió el engaño de Labán y finalmente accedió a trabajar otros siete años para casarse también con Rajel.
Los siguientes pensamientos sobre Rajel y Leá están basados principalmente en las enseñanzas de mi maestro, el Rabino Ezriel Tauber zt”l.
Hay dos tipos de tzadikim. Un tipo de tzadik es dotado de grandeza, y todo lo que toca parece prosperar. Reza y es escuchado sin grandes demoras. Los resultados de su servicio a Hashem son visibles casi de inmediato. Sin embargo, existe un segundo tipo de tzadik cuya vida no refleja externamente su nivel de piedad. Puede vivir en la pobreza, sin hijos o con otras dificultades, Dios no lo permita. Se dedica a Hashem por completo, pero los resultados no se ven. Con frecuencia, otros incluso cuestionan la sinceridad o el nivel espiritual de tales personas. Aun así, ninguno es mayor que el otro. Ambos representan dos caminos distintos en el servicio a Hashem.
Leá pertenece al primer grupo. Se casó con Yaakov y tuvo hijos de inmediato. Sus descendientes serían los portadores de la realeza (de Yehudá) y del sacerdocio (de Leví). Su éxito era evidente y reflejaba su grandeza espiritual. Por otro lado, Rajel representaba al tzadik del segundo tipo. Renunció a su matrimonio para evitar la vergüenza de su hermana y, al mismo tiempo, puso en riesgo todo su futuro. Incluso después de casarse, esperó años para tener hijos. Su rectitud era aquella cuyos frutos no se ven a simple vista. Ella vivía —aparentemente— solo para el futuro.
Finalmente, Rajel dio a luz a Yosef. La vida de Yosef reflejó la de su madre de manera sorprendente. La historia es bien conocida: la tensión entre los hermanos y Yosef llegó al punto en que lo vendieron como esclavo a Egipto. Pasaron muchos años hasta que todo se resolvió. Pensemos en lo que debió ser la venta para Yosef: en lugar de vivir junto a su querido y santo padre, se convirtió en esclavo en un país extraño. Desde ese momento, su vida siguió un patrón de incertidumbre y falta de claridad, similar al de su madre. Ambos eran tzadikim que debían esperar para ver qué tenía Hashem preparado para ellos. Ambos esperaron años hasta ver la resolución de su sufrimiento.
Pero hay un punto esencial que Rajel y Yosef compartían, y que es el eje de este tipo de tzadik. Para la mayoría de nosotros, la vida de Rajel y Yosef podría parecer una expresión triste de abandono divino. Pero la verdad es lo contrario. Precisamente porque su futuro está fuera de su control, su dependencia y conexión con Hashem es más profunda. Aunque aparentemente solo tienen el futuro, en realidad solo tienen el presente. Al no tener nada, lo tienen todo.
Sin esposo, sin hijos, sin familia, sin futuro — solo Hashem.
Se dejan caer en Sus manos amorosas y viven con la certeza absoluta de que Él guía todo.
Esta claridad alcanza su punto máximo cuando, después de revelarse a sus hermanos, Yosef los tranquiliza diciéndoles que no deben sentirse mal, porque todo vino de Hashem. ¿Yosef realmente lo creía? ¿O era un acto de reconciliación? No, Yosef entendía que ese era su camino en la vida: vivir sin nada y, por lo tanto, tenerlo todo. Ser esclavo y, aun así, más libre que nadie, porque tenía a Hashem.
Muchas personas, Dios no lo permita, viven pruebas similares a las de Rajel y Yosef. Sus desafíos pueden ser encontrar pareja, tener hijos, ganarse la vida, educar hijos o enfrentar otros sufrimientos profundos y dolorosos. Nadie pide estas dificultades, pero si llegan, pueden convertirse en una oportunidad única para vivir una vida de fe y entrega.
“Hashem, ¿qué será? No lo sé. Hashem, Tú decides.
Pero ahora Te tengo a Ti. Ayúdame a vivir con la claridad de Rajel y Yosef, a conectarme contigo ahora, y a soltarme en Tus manos para lo que sea que el futuro traiga.”
Que tengamos fortaleza en nuestras luchas y que vivamos con Hashem en el presente.
Y que seamos como Rajel y Yosef, quienes finalmente vieron la resolución de sus tribulaciones. Que también nosotros merezcamos ver la solución final de nuestras dudas y sufrimientos con la llegada del Mashíaj, pronto en nuestros días.
El Rabino David Charlop forma parte del equipo docente de la Yeshivá Neve Tzion en Telzstone, Israel.




11/26/2025
HOLA QUERIDOS RABINOS. BENDICIONES. UNA VIDA SIN MARIDO. SIN HIJOS. SIN FAMILIA Y VIVIENDO EL PRESENTE CON LO JUSTO. CON ABSTINENCIA A MUCHAS COSAS Y VIVIENDO RELATIVAMENTE UNA VIDA NÓMADA. ESA VIDA LA CONOZCO MUY BIÉN. ME PREGUNTO POR QUÉ UNA VIDA TAN VACÍA. ME SUPONGO QUE LA HE VIVIDO PORQUE EN LO MÁS PROFUNDO DE MI ALMA, SUPE QUE EN EL MUNDO ACTUAL QUE CONOCEMOS TODO TIENE UN PRINCIPIO Y UN FINAL. COMO EL DÍA Y LA NOCHE O EL NACER Y EL MORIR. O UN TRABAJO O UN NEGOCIO LLEGÓ A SU FÍN O EN EL PEOR DE LOS CASOS, UNA RELACIÓN MATRIMONIAL. CUANTO MÁS PROFUNDAS Y OSCURAS EN LA TIERRA SEAN LAS RAICES DE UN ÁRBOL, MÁS FUERTE Y PODEROSO CRECE Y MEJOR Y MÁS DULCES SON SUS FRUTOS. ESCUCHA ISRAEL EL SEÑOR NUESTRO DIOS. EL SEÑOR ES UNO. 🙏🙏