
Más emuná = menos esfuerzo
Tal vez pienses que los más grandes niveles espirituales les corresponden solamente a una especie de “élite” espiritual y no a ti.

Tal vez pienses que los más grandes niveles espirituales les corresponden solamente a una especie de “élite” espiritual y no a ti. Pero la pregunta es: ¿cómo fue que la élite llegó a ser élite? Únicamente porque creyeron que Hashem quería que fueran completamente puros y santos y con esa certeza llevaron a cabo el trabajo de la voluntad. Y, para alcanzar ese mismo nivel, cada uno de nosotros tiene que hacer lo mismo.
La única diferencia que existe entre los tzadikim y cualquier otra persona radica en el grado en el que la persona se aferra a la emuná en que Hashem puede hacer de cada persona un perfecto tzadik como Moisés. Y así dice la Guemará: ‘“¿Quién despreció el día de las pequeñeces?’ – quiénes hicieron que la mesa de los justos en el Mundo Venidero fuera despreciada? La pequeñez que había en ellos, el hecho de que no creyeron en el Santo Bendito Sea” (Sotá 48b). Rabí Najman deduce de esta Guemará que la pequeñez de emuná significa que no creyeron en sí mismos (Sijot HaRan 140). Esto responde a la pregunta: “¿cómo puede ser que un justo no crea en el Santo Bendito Sea? De acuerdo con la explicación de Rabí Najman, la respuesta es muy clara: creían con una fe tremenda y poderosa en Hashem, pero les faltaba fe en sí mismos, o sea, en el hecho de que Hashem, siendo Todopoderoso, podía transformarlos en grandes tzadikim. Por eso, una vez que alcanzaron cierto nivel, se detuvieron, según su nivel de fe.
En cierta ocasión, Rabí Najman le dijo a Rabí Natan que cuando la fe de la persona es pequeña, debe esforzarse mucho en el servicio Divino, pero que cuando uno tiene una fe completa, el servicio Divino le resulta muy fácil. Rabí Natan se quedó muy sorprendido: él pensaba que tenía fe, pero todo le resultaba muy difícil. Rabí Najman, intuyendo lo que él estaba pensando, lo reprendió: “Es posible que tengas fe, pero no tienes fe en ti mismo” (ibíd). La persona debe creer que es importante y preciada para Hashem así, tal como es, y que Hashem quiere acercarla y que Hashem puede ayudarla a alcanzar todos los niveles, y no sólo eso, sino que Hashem espera y anhela hacer eso. Cuando uno tiene ese nivel de fe, tiene la vasija para atraer la salvación completa.
Tienes que creer que Hashem quiere acercarte a Él y que quiere ayudarte a hacer una teshuvá total y completa, no para que “te vuelvas religioso” sino para que alcances todos los niveles espirituales. Si trabajas sobre un tema después de otro con emuná completa y clamas ante Hashem con todas tus fuerzas, sin lugar a dudas alcanzarás setos niveles, porque Hashem es Todopoderoso y Él solamente espera a ayudarte.
La emuná más grande es cuando uno cree en sí mismo: cuando crees que Hashem te ama y que es capaz de acercar hasta a la persona más alejada; incluso a ti. Y al creer eso, sabrás que lo único que te queda por hacer es quererlo con todo tu corazón. De ti depende que tengas voluntad. Es un trabajo fácil. Si lo quieres realmente, si fortaleces tu voluntad y Le ruegas al Amo de la Voluntad que te dé una voluntad completa, ciertamente alcanzarás todos los niveles. Por eso, Rabí Najman dice: “La teshuvá de la persona que tiene emuná es relativamente fácil” (Sijot HaRan 102).


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