
Cortina de humo, 2da Parte
¿Qué será de nosotros? ¿Cómo se puede tergiversar la verdad y enderezar un camino torcido?

¿De qué está tan enojado?
Rabí Natán de Breslev no solo fue un tremendo gaón y una persona activa que trabajó sin descanso toda su vida, sino que también fue un ba’al tefilá, conocido por su manera especial de rezar. Entre sus libros más famosos está Likutei Tefilot, donde derrama su corazón delante de Hashem con plegarias que despiertan el corazón y lo abren a la santidad.
Esta semana, mientras estaba sentado leyendo y rezando del libro Likutei Tefilot de Rabí Natán, llegué a la plegaria n.º 37 y encontré unas líneas muy duras que me hicieron detenerme y frotarme los ojos sin poder creerlo: ¡¿Acaso Rabí Natán realmente escribió esto?!
“Danos fuerza para que podamos merecer vencer, quebrar, anular y arrancar a todos los epikorosim y kofrim (no creyentes y herejes) del mundo. Que sean borrados del Libro de la Vida y no sean inscritos junto a los tzadikim. Y todos los que se dedican a la filosofía y a las sabidurías que no son Torá, que su nombre y recuerdo sean borrados del mundo. Que Hashem elimine al hombre que se dedica a sus especulaciones y caminos filosóficos, a él y a su familia. ‘Que sus hijos queden huérfanos, su esposa viuda; que su posteridad sea cortada y sus nombres borrados por la próxima generación. Que Hashem recuerde la falta de sus antepasados y que el pecado de su madre no sea borrado jamás. Que esto esté siempre ante Hashem hasta que corte su nombre de la tierra’. Y que sus ideas y opiniones sean borradas del mundo, que no vuelvan a mencionarse ni recordarse en su nombre”.
Leí esto y no podía creer lo que veía. Rabí Natán, que siempre es palabras de ánimo, consuelo, kiruv y amor… ¿él está escribiendo con tanta dureza, con tanta furia? ¿Qué lo enoja tanto? ¿Por qué actúa de una manera tan poco característica, usando palabras tan duras?
Debido a su gran amor por el Pueblo Judío, Rabí Natan no puede soportar a quienes alejan a Israel de su gran propósito. Y ese mismo amor por Israel lo llena de un celo enorme. Porque Rabí Natán entendía muy bien el inmenso peligro de aquellos libros que, externamente, parecían hacer afirmaciones “sabias” y expresar especulaciones inteligentes, pero cuyas ideas y argumentos enfriaban el ardor de Israel por la emuná (fe) y los arrojaban al fondo del abismo.
Rabí Natán no puede quedarse en silencio ante quienes hacen que tantos otros pequen. ¡No tiene misericordia para ellos, ni perdón! Y su celo arde con fuerza.
¿Exageración?
Esto golpeó mi corazón y me sacudió. Por lo general, la gente no siente un impulso tan grande por leer ese tipo de libros. ¿Cuánto se sienten atraídas las personas por libros de filosofía? ¿Cuánto ietzer hará tienen por eso? Los jóvenes de nuestra generación casi no abren ningún libro; no sienten atracción por leer. Y aun así, ¡cuánto fuego santo y furioso derrama Rabí Natán sobre ellos! Pensé para mí mismo: ¿Qué habría dicho Rabí Natán sobre los dispositivos tecnológicos, el internet, los teléfonos “inteligentes” y cosas similares?
Estos aparatos son mil millones de veces más atractivos que cualquier libro de especulación. Bebés en sus cochecitos no pueden apartar la mirada de la pantalla. Y estos dispositivos contienen kefirá (herejía), suciedad y todo tipo de Guehinom, y no solo alejan al usuario de cualquier rastro de santidad y servicio de Hashem, sino que también lo desconectan de su propia vida, lo apagan, destruyen hogares, corrompen las almas de jóvenes y adultos. ¿Qué lenguaje habría utilizado Rabí Natán para clamar contra este monstruo creado por el Satán mismo con el propósito de destruir al Pueblo Judío?
Si crees que las palabras escritas aquí son duras, mira tú mismo lo que Rabí Natán dice acerca de esos libros “especulativos”; después de todo, estos dispositivos no carecen de especulaciones, herejías e ideas infinitamente más fuertes, coloridas, seductoras, confusas y poderosas que aquellos libros de su época. Pero esto no es nada…. En estos dispositivos hay infinitamente más problemas y tentaciones. Piensa tú mismo si estoy exagerando o no.
Una voz en el desierto
Queridos amigos: debemos mirar todo esto y quedar impactados. ¿Cómo puede ser que el Pueblo Judío, una nación de personas muy sabias, dispuestas a sacrificarse por el más mínimo detalle, que gastan tanto en cada hiddur y jumrá, que jamás abandonan ninguna costumbre o segulá, que se definen como yerei’im y sheleimim —temerosos de Hashem y completamente conectados a Él—… cómo puede ser que una masa tan grande y amplia caiga en un dispositivo que es una avalancha rugiente de averot y lo opuesto absoluto de la Torá y el judaísmo? ¿¡Cómo!?
Lo siento, pero el ietzer hará ha tenido un éxito enorme. Es terrorífico. ¿Qué será de nosotros? ¿Cómo se puede torcer la verdad y enderezar un camino torcido? ¿Cómo se puede tomar el símbolo de la tumá, el rostro mismo del mal, y traerlo al santuario sagrado —el hogar judío, las sinagogas, el Kotel, cada lugar puro y santo— y que nadie diga una palabra? ¿Cómo no sienten la contradicción absoluta entre ambas cosas? ¿Cómo pueden los ojos estar tan cegados que no sientan el peligro, quedando totalmente inconscientes, sin entender cuál es el problema? ¡Qué ceguera terrible!
Qué dolor.
Frente a este dolor, es imposible permanecer en silencio. Y aunque nadie escuche, hay que gritar incluso si será solo para el judío que sí oirá lo que se dice y lo cumplirá simplemente, y así salvará su alma y la de su familia.
Y aun si no hay una sola persona dispuesta a deshacerse de los aparatos impuros, igual vale la pena clamar y gritar por los pocos sobrevivientes que se mantienen firmes como Abraham Ha’ivri —él de un lado, y el mundo entero del otro—. Bendito sea Hashem, ellos no tienen ninguna conexión con ningún tipo de tecnología o aparato impuro. Por ellos vale la pena seguir clamando y escribiendo, para que tengan fuerza de mantenerse y saber que ellos son quienes están salvando al Pueblo Judío y custodiando la brasa encendida del judaísmo; que deben fortalecerse, mantenerse firmes y saber que están pasando la prueba de Abraham Avinu, que están viviendo una prueba histórica como en los días de Matityahu ben Yojanán, el Sumo Sacerdote; que Hashem está orgulloso de ellos y se gloría en ellos, y que el Pueblo Judío les debe su futuro.
Y purifica nuestros corazones
En nuestra parashá, Yaakov y sus hijos llegan a Eretz Israel después de veinte años en la casa impura de Laván. Veinte años en los que Laván intentó de todas las formas posibles influir negativamente al joven Am Israel, pero sin lograr ningún efecto. Los hijos de Yaakov no toman nada de la casa de Laván Ha’Aramí; él no pudo encontrar ni siquiera una aguja entre sus pertenencias.
Pero las malas influencias entran igual, desde una dirección inesperada. Diná, la hija de Yaakov, sale un momento de la casa de su padre y cae, contra su voluntad, en una relación equivocada con un no judío. Y cuando Shimón y Leví matan a los habitantes de la ciudad, toman los botines, incluyendo ídolos, imágenes —avodá zará, dioses ajenos.
Es verdad, las tribus santas de Israel están muy lejos de la idolatría, pero aun así, Yaakov entiende el gran peligro y realiza una gran ceremonia para deshacerse de todos esos dioses ajenos y purificar a todos de cualquier influencia extranjera:
“Quiten los dioses ajenos que hay entre ustedes. Purifíquense y cambien sus ropas”.
El Kli Yakar explica que Yaakov temía incluso que alguien pensara en cometer una averá, porque incluso un pensamiento así es suficiente para causar un daño casi fatal a la nación. Como dice:
“Y por eso les ordenó primero purificarse del pecado del pensamiento, y dijo: ‘Quiten los dioses ajenos que hay con ustedes’ —dioses que están dentro de ustedes. Porque Yaakov dijo: ‘Quizás mis hijos pecaron y ‘bendijeron’ (es decir, maldijeron) a Di-s en sus corazones, y están pensando en los ídolos que tienen; por eso deben purificarse, porque así Hashem creará para ellos un corazón puro’”.
Hemos pasado un exilio de dos mil años, y nos mantuvimos limpios de averot, transmitimos la Torá en toda su pureza. Y ahora, a través de “teléfonos” y todo tipo de inventos y “herramientas útiles”, el ietzer hará introduce por la puerta trasera todos los males del mundo —una bomba atómica espiritual.
Nuestro futuro, nuestra salvación, nuestro éxito y el de nuestros hijos, nuestra propia vida… todo depende de esta pureza. Todos debemos hacer una ceremonia de limpieza y deshacernos de este terrible mal de los teléfonos inteligentes y el internet —en nuestras casas, con nuestras familias y amigos— cuidando de hablar con amabilidad, educación y firmeza, diciendo las cosas de manera que sean aceptadas en el corazón del que escucha. Y con ese mérito, ¡que Hashem cree un corazón puro para todos nosotros!
La próxima semana, erev Janucá, explicaremos, con la ayuda de Hashem, cómo la maravillosa luz de Janucá, que purificó al Pueblo Judío en aquellos días, tiene el poder de purificarnos también hoy de la nueva tumá de Yaván —la de los aparatos impuros— y limpiarnos y santificarnos con Su santidad suprema. Amén, Sela.


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