
Plegaria antes de Minjá
Una plegaria espontánea antes del rezo de Minjá

Hashem,
Gracias por el privilegio de poder proveer a mi familia.
La plegaria de Minjá que estoy a punto de recitar ocupa el lugar de la ofrenda de Minjá que antes llevábamos en Tu Santo Templo en Jerusalén.
Era una ofrenda de harina –
una ofrenda nacida del esfuerzo humano:
sembrar las semillas, labrar la tierra, cuidar el cultivo del daño,
cosechar las espigas, separar los granos
y moler el trigo hasta convertirlo en harina para hacer pan.
Refleja el trabajo de mis manos,
y refleja el trabajo de las Tuyas.
La ofrenda de Minjá declara cuánto trabaja el hombre –
y cuán infinitamente más trabajas Tú.
Tú creaste el sol:
de 1,4 millones de kilómetros de ancho,
1,3 millones de veces más grande que la Tierra,
ardiendo a 15 millones de grados Celsius.
Lo colocaste a 150 millones de kilómetros –
ni más cerca ni más lejos –
para que cuando su calor llegue al trigo,
sea exactamente lo que la vida necesita.
Si el sol estuviera un 5% más cerca, el trigo se quemaría.
Si estuviera un 5% más lejos, el trigo se congelaría.
Tú creaste el aire, la luz del sol, la tierra y el agua –
todo lo que el trigo necesita para crecer.
El noventa por ciento de la sustancia del trigo no proviene del suelo,
sino del carbono del aire que Tú creas.
Tú provees el agua en la medida perfecta.
Demasiada, y las raíces se asfixian.
Muy poca, y la planta se marchita.
Diseñaste el trigo de modo que solo Tu equilibrio lo sostenga,
para que nuestras vidas permanezcan dependientes de Tus maravillas.
Cada año se cosecha todo el trigo del mundo.
Y cada año volvemos a estar de pie –
completamente dependientes de Ti
para que nos proveas nuevamente el alimento.
El trigo parece surgir de la tierra,
pero la mayor parte proviene del cielo.
El suelo solo desbloquea lo que el aire, la luz y la lluvia entregan.
Como el man que recibimos en el Midbar, el pan de este mundo desciende de lo Alto.
Cada año Tú creas 1,2 cuatrillones de tallos de trigo –
1.200 billones que sostienen 24 cuatrillones de granos de trigo
para alimentar a los 8 mil millones de almas que viven en Tu Tierra.
Por más que yo crea que trabajo duro por mi pan cotidiano, no es así.
Es Tu bendición la que permite mi esfuerzo.
Yo no proveo a mi familia con mi fuerza –
yo entrego Tu bendición en sus manos.
El mayor regalo que das es permitirnos asociarnos Contigo en el cuidado de Tu mundo.
Sin Ti no hacemos nada. Tú lo haces todo.
Nuestra tarea no es crear bendición, sino recibirla con humildad y usarla para servir Tu voluntad –
a través de la Torá, las mitzvot, la tzedaká y las midot refinadas.
Minjá me recuerda Quién es verdaderamente el que trabaja y quién es el que recibe.
¡Gracias, Dios mío!



1/05/2026
Nunca dudemos de los planes que D-os guarda para nosotros. Mantegámonos firmes y fuertes en todo aquello que emprendamos. GRACIAS HASHEM. 🌾🌾🌴🌴🌻🌻