La emuná en tiempos de guerra

Los acontecimientos recientes en Medio Oriente —con ataques del régimen iraní dirigidos hacia civiles en Israel— no ocurren en un vacío histórico ni espiritual

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Grupo Breslev Israel

Posteado en 02.03.26

Los acontecimientos recientes en Medio Oriente —con ataques del régimen iraní dirigidos hacia civiles en Israel— no ocurren en un vacío histórico ni espiritual. Lo llamativo es que esta escalada sucede precisamente en los días cercanos a Purim.

Purim no es simplemente una “festividad antigua”. No es sólo el recuerdo de lo que ocurrió hace más de dos mil años con Hamán HaRashá, Mordejai y Ester. La Torá no es mera historia. No es un libro de relatos del pasado. Es una energía viva que sigue fluyendo hoy. Nuestros sabios enseñan que cada festividad no sólo conmemora un hecho histórico, sino que reactiva la misma fuerza espiritual que existió en ese momento. La energía que permitió la caída de Hamán, la salvación del pueblo judío y la revelación oculta de la Providencia Divina, vuelve a manifestarse cada año.

Y este año, justo a punto de festejar Purim, vemos nuevamente una amenaza proveniente de Persia —la actual Irán— declarando abiertamente su deseo de destruir a Israel.

Hamán no era solamente un hombre

Hamán representaba algo más que un individuo malvado. Representaba una ideología de odio, de destrucción, de eliminación del pueblo judío. Representaba el intento sistemático de borrar una nación cuya misión es traer conciencia de Dios, moralidad y justicia al mundo.

Hoy, cuando el régimen iraní financia y promueve el terrorismo, cuando lanza misiles hacia zonas civiles, cuando declara públicamente su deseo de aniquilación, vemos ecos inquietantes de aquella antigua Persia.

Pero así como entonces, también hoy distinguimos entre el régimen opresor y el pueblo. Muchos ciudadanos iraníes desean libertad. Desean vivir sin represión religiosa, sin miedo, sin censura. Israel no está en guerra contra el pueblo iraní. La lucha es contra un gobierno terrorista que amenaza no sólo a Israel, sino a la estabilidad mundial.

Israel no lucha solo por sí mismo

Muchos analistas coinciden en que el enfrentamiento con el régimen iraní no es un asunto local. El terrorismo patrocinado por ese gobierno ha desestabilizado Siria, Líbano, Yemen y Gaza. Su ambición nuclear preocupa a Europa, a Estados Unidos y al mundo árabe.

Desde esta perspectiva, cuando Israel actúa para frenar esa amenaza, no lo hace únicamente por supervivencia propia. Está conteniendo una fuerza que pone en riesgo a múltiples naciones.

No es una guerra deseada. Es una guerra impuesta.

La energía de Purim: cuando se revela lo oculto

Purim es la fiesta donde lo oculto se revela. En la Meguilá no aparece explícitamente el Nombre de Dios, pero Su mano está en cada detalle.

También hoy vemos procesos ocultos desplegándose. Vemos regímenes tambalearse. Vemos pueblos despertar. Vemos alianzas inesperadas.

La emuná (fe) nos enseña que incluso cuando el mundo parece sumido en caos, hay una conducción superior. Que la historia no es casual. Que las fuerzas que intentan destruir finalmente se autodestruyen.

En la época de Hamán, el decreto parecía irreversible. Estaba sellado. Legalmente aprobado. Sin embargo, en cuestión de días, todo se dio vuelta.

“Venahafoj hu” — y se invirtió. Ese es el mensaje eterno de Purim.

Un Llamado a la Emuná y a la Unidad

Hoy, mientras familias en Israel corren a los refugios por misiles, incluso diez veces al día, y mientras el pueblo iraní también sufre bajo un régimen opresor, nuestra respuesta no es sólo militar.

Es espiritual.

Reforzar la emuná.

Aumentar la unidad.

Elevar plegarias por la protección de todas las personas inocentes.

Pedir la caída de toda ideología de odio.

Desear libertad para el pueblo iraní.

Pedir que se revele la verdad y se desmoronen las fuerzas del mal.

Purim nos recuerda que la salvación puede llegar de manera inesperada. Que el enemigo más poderoso puede caer en su propia trampa. Que el pueblo judío no sobrevive por casualidad, sino por misión.

Y que cada año, la misma energía que derribó a Hamán vuelve a estar disponible. Que sepamos conectarnos con ella. Que veamos pronto un “venahafoj hu” en nuestros días. Y que la luz de la emuná nos siga iluminando incluso en los momentos más oscuros.

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