Quitar la barrera – Tazría

Los animales no pueden cambiar su estado de impureza a pureza, pero el ser humano sí puede – a través del brit milá y todo lo que representa…

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Rabino Pinjas Winston

Posteado en 15.04.26

Los animales no pueden cambiar su estado de impureza a pureza, pero el ser humano sí puede — a través del brit milá y todo lo que representa…

El brit milá está completamente ligado a la pureza espiritual y a la perfección humana, algo único del ser humano.

El aprendizaje también es una forma de brit milá: quitar la barrera que existe entre nuestro subconsciente y la conciencia activa de todo lo que sabemos.

“Y habló Hashem a Moshé, diciendo:
Habla a los hijos de Israel y diles: cuando una mujer conciba y dé a luz un varón, quedará impura siete días…
Y en el octavo día se circuncidará la carne de su prepucio…” (Vayikrá 12:1–3)

Si recuerdas, la parashá anterior terminó hablando de animales puros e impuros. Y como explica Rashi, dado que los animales fueron creados primero, se habla de ellos primero; por eso, recién en esta parashá la Torá pasa a tratar la pureza e impureza en relación con el ser humano, comenzando con la mujer que da a luz.

Por eso, la mención del brit milá aquí parece fuera de lugar. No es que necesitemos recordar constantemente la mitzvá de circuncidar a un niño judío al octavo día. Entonces, ¿por qué interrumpir el tema de las leyes de pureza con una referencia al brit milá?

La respuesta se entiende si recordamos lo que la Torá dijo originalmente sobre el brit milá. Entonces esta parashá se convierte en un recordatorio de otro tipo, y la razón de la alusión se vuelve clara:

“Cuando Avram tenía 99 años, Hashem se le apareció y le dijo: ‘Yo soy El Shadai. Camina delante de Mí y sé íntegro. Estableceré Mi pacto entre Mí y tú, y te multiplicaré en gran manera’” (Bereshit 17:1–2).

En hebreo, la palabra “íntegro” es tamim, que también significa alguien espiritualmente puro. Hashem le estaba ordenando a Abraham elevarse a niveles aún más altos de pureza espiritual, más allá de lo que podía alcanzar sin la circuncisión. Le dijo: “Quita el prepucio, elimina la barrera hacia la perfección espiritual, y solo entonces podrás caminar delante de Mí.”

Por eso, el brit milá trata de pureza espiritual y perfección humana, algo exclusivo del ser humano. Los animales no pueden cambiar su estado de impureza a pureza, pero el hombre sí puede hacerlo a través del brit milá y todo lo que representa. Y por eso se realiza al octavo día, un número que alude a lo que está más allá de lo natural, un nivel al que los animales no pueden acceder, salvo a través del ser humano.

Hay algo muy interesante en el brit milá: funciona en sentido opuesto a lo que solemos pensar sobre el crecimiento espiritual.

El ser humano fue creado con carencias, y nuestro rol es completarlas. Por ejemplo, no nacemos con derej eretz — buenos modales — sino que debemos aprenderlos e incorporarlos. Tampoco nacemos sabiendo estudiar; aprendemos a hacerlo y luego lo desarrollamos.

Sin embargo, el brit milá consiste en quitar algo que sobra, una parte que parece existir únicamente para ser removida. No es agregar lo que falta, sino ganar a través de una pérdida. Y hoy en día, incluso algunos judíos cuestionan esto hasta el punto de querer prohibir el brit milá hasta que el niño pueda decidir por sí mismo.

Esto coincide con lo que dice el Talmud:

“Mientras el feto está en el vientre, se le enseña toda la Torá…
Pero cuando nace, un ángel lo toca en la boca y la olvida” (Nidá 30b).

Olvida, no pierde. Porque, ¿qué sentido tendría aprender toda la Torá para luego perderla por completo? En realidad, ese conocimiento permanece, pero queda oculto. El proceso de aprendizaje consiste en recordar lo que ya está profundamente dentro de nosotros.

Por eso, cuando aprendes algo nuevo, muchas veces sientes como si ya lo conocieras. Y es así: solo lo habías olvidado.

De este modo, el aprendizaje también es una forma de brit milá: quitar la barrera entre el conocimiento profundo que ya tienes y tu conciencia de él.

Y es específicamente el estudio de la Torá lo que mejor logra atravesar y remover esa “cubierta” que rodea el corazón y la mente. Cuanto más profundo es el conocimiento de la Torá, más profunda es la revelación de la verdad interior que la persona experimenta.

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1. Ayuda Breslev

5/24/2026

Shalom María Fernanda! Qué buena pregunta!
La boca es el lugar donde lo interior sale al exterior. Al tocarle la boca, el ángel nos enseña que la Torá no “desaparece” de la persona, sino que queda allí mismo, pero silenciada, oculta en lo profundo de su ser, esperando a ser redescubierta a lo largo de su vida. Por eso, cuando una persona estudia Torá y siente que ciertas enseñanzas le resultan curiosamente familiares o que resuenan en lo más profundo de su corazón, nuestros Sabios explican que no está aprendiendo algo completamente nuevo sino que está recordando aquello que su alma ya conocía. Tocarle boca no simboliza que está perdiendo la Torá, sino que empieza a buscarla de nuevo, que es lo que todos nos proponemos y esperamos poder llevar a cabo! Muchos saludos!

2. María Fernanda

5/21/2026

Tengo una pregunta…
Por qué el ángel le toca la “boca” al bebé, para olvidar?, por qué no la cabeza?.
Me pregunto si solo mi boca se olvido las palabras de la Torá…
Me gustaría saber por favor.

Saludos!

3. María Fernanda

5/14/2026

Maravillosa parasha!
Muy buena enseñanza.

Gracias Israel por existir.

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