Rabí Meir Baal HaNes

Rabí Meir Baal HaNes - Fecha de fallecimiento: 14 de Iar

3 Tiempo de lectura

Grupo Breslev Israel

Posteado en 27.04.26

Fecha de fallecimiento: 14 de Iar
Taná – cuarta generación

Rabí Meir fue un sabio de la cuarta generación de los tanaím. Su maestro principal fue Rabí Akiva. También estudió con Rabí Ishmael (Talmud de Jerusalén, Sotá 2:4) y con Elisha ben Avuyá.

Entre sus discípulos conocidos se encuentran Symmachus, Rabí Shimon ben Elazar y otros.

Más de 330 halajot aparecen en la Mishná con explicaciones de Rabí Meir. En la Mishná debate 72 veces con Rabí Yehudá, 32 veces con Rabí Yosi, 10 veces con Rabí Shimon bar Yojai, y una vez con Rabí Yojanán HaSandlar. Es mencionado en numerosas beraitot y en fuentes como el Talmud, la Tosefta, el Sifra, el Sifri, el Talmud de Jerusalén y la literatura agádica.

Era descendiente de conversos.

Según el Talmud, su nombre original no era Rabí Meir, sino Rabí Nehorai (o Rabí Menasha o Rabí Nejemiá). Fue llamado “Meir” (“el que ilumina”) porque “iluminaba los ojos de los sabios en la halajá”.

Su esposa fue la famosa sabia Beruriá. Ella lo aconsejó con gran sabiduría en distintas situaciones, y también lo consoló cuando fallecieron sus dos hijos.

Tuvo dos hijos que murieron y una hija. Su yerno se llamaba Zivsai.

Rabí Meir era escriba. En una ocasión, estando en un lugar donde no había libros, escribió toda la Meguilat Ester de memoria.

Ganaba tres selaim por semana: con uno compraba comida, con otro ropa, y el tercero lo entregaba a los estudiosos de la Torá. Cuando sus alumnos le preguntaron qué dejaría para sus hijos, respondió:
“Si serán justos, será como dijo el rey David: ‘Nunca vi a un justo abandonado ni a sus hijos mendigando pan’. Y si no, ¿por qué habría de dejarles mis bienes a los enemigos de Hashem?”

El Talmud enseña que “una mishná anónima sigue la opinión de Rabí Meir, conforme a la de Rabí Akiva”. Muchas de sus enseñanzas aparecen sin su nombre, bajo la expresión “otros dicen”.

Fue uno de los cinco sabios ordenados por Rabí Yehudá ben Babá durante las persecuciones posteriores a la revuelta de Bar Kojba. Estos sabios llenaron la Tierra de Israel de Torá en ese período difícil.

Debido a las persecuciones, Rabí Meir tuvo que huir o esconderse. Más tarde estuvo en Usha, donde se restablecieron el liderazgo y el Sanedrín. Allí fue designado como jajam.

En cierto momento, junto con Rabí Natán, intentó remover al líder de la generación, pero no tuvo éxito. Como consecuencia, se decretó que sus enseñanzas futuras se registraran de forma anónima.

Dividía sus enseñanzas en tres partes: halajá, agada y parábolas. Tenía 300 fábulas, de las cuales se conservaron solo tres. Nuestros sabios dijeron que con su fallecimiento desaparecieron los narradores de parábolas.

Solía dar una clase cada viernes por la noche. El Midrash relata que una mujer asistía a sus clases y regresó tarde a su casa una vez. Su esposo, molesto, le exigió que escupiera en el rostro de Rabí Meir antes de permitirle volver. Rabí Meir, al enterarse, fingió tener un problema en los ojos y le pidió que escupiera varias veces para “curarlo”, permitiéndole así regresar a su hogar sin conflicto.
Cuando sus alumnos se sorprendieron, Rabí Meir respondió:
“¿Acaso el honor de Meir es mayor que el honor de Hashem?” -enseñando que la paz es más importante que el honor personal.

¿Por qué fue llamado “Baal HaNes” (dueño del milagro)?

Rabí Meir estaba casado con Beruriá, hija de Rabí Jananiá ben Teradión, uno de los diez mártires. Su cuñada fue condenada a una vida de vergüenza y colocada en un lugar inmoral.

Rabí Meir fue a rescatarla disfrazado, llevando monedas de oro. Convenció al guardia de liberarla, asegurándole que, si alguna vez estaba en peligro, dijera:
“El Dios de Meir, respóndeme”.

Para demostrarlo, Rabí Meir se acercó a perros salvajes que intentaron atacarlo, y al pronunciar esas palabras, se alejaron.

Más tarde, cuando el guardia fue condenado a muerte, pronunció esa frase -y fue salvado milagrosamente.

Desde entonces, existe la costumbre de que, cuando una persona se encuentra en dificultad, dé caridad en mérito de Rabí Meir Baal HaNes y diga: “Dios de Meir, respóndeme”, y será ayudado.

Rabí Meir falleció fuera de la Tierra de Israel, pero pidió ser enterrado en sus costas. Finalmente fue sepultado en Tiberíades, de pie.

En el aniversario de su fallecimiento, encendamos una vela y demos monedas para caridad para la elevación de su santa alma.

Escribe tu opinión!

Gracias por tu respuesta

El comentario será publicado tras su aprobación

Agrega tu comentario