Enfoque Total – Behaalotjá

Sabemos que en el mundo físico, cuanto más intensa y concentrada es una luz, mayor es su capacidad de iluminar y revelar.

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Berel Wein

Posteado en 27.05.26

Sabemos que en el mundo físico, cuanto más intensa y concentrada es la luz, mayor es su capacidad para iluminar y revelar.

La Torá le ordena a Aarón y, a través de él, a todos sus sucesores, los Cohanim Guedolim de Israel, que al encender la gran menorá, las seis lámparas exteriores debían estar orientadas hacia la lámpara central. Existen diversas opiniones entre los comentaristas sobre cómo se lograba esto. Algunos sostienen que las mechas estaban inclinadas hacia el centro; otros, que las propias lámparas estaban dirigidas hacia la lámpara central. También hay quienes explican que esto formaba parte de los milagros constantes que caracterizaban al Mishkán y, más adelante, al Beit HaMikdash en Jerusalén. Estas son solo algunas de las explicaciones propuestas sobre cómo se llevaba a cabo este detalle.

Pero más allá de cómo sucedía físicamente, la gran pregunta es qué enseñanza quiere transmitirnos la Torá al ordenar que todas las lámparas se orienten hacia el centro.

Pienso que la idea que la Torá quiere que internalicemos es que la luz de la santa menorá necesita enfoque.

Sabemos que en el mundo físico, cuanto más intensa y concentrada es una luz, mayor es su capacidad de iluminar y revelar. Una luz dispersa puede crear ambiente y atmósfera, pero no permite ver claramente lo que tenemos delante. La luz de la menorá simboliza la Torá en la vida judía. Y la Torá -su estudio, su apoyo y su cumplimiento- requiere enfoque y concentración. No puede cumplir verdaderamente su propósito en nuestras vidas cuando existe solamente de manera difusa y general.

Nuestros Sabios nos enseñaron cuál es y debe ser el enfoque central de la vida judía: la Torá, el servicio a Hashem, la bondad y la consideración hacia los demás. Todo lo demás debe recibir solamente una luz secundaria y dispersa, porque por sí solo no puede eliminar la oscuridad de nuestra existencia ni de la sociedad.

Toda vida humana, toda familia e incluso toda empresa educativa o comercial necesita enfoque y concentración para poder tener éxito y ser productiva.

Todos tenemos prioridades en la vida. Esas prioridades se convierten en los planes, acciones e ideales sobre los cuales enfocamos nuestra atención, talentos y recursos. El judaísmo exige que pongamos nuestro enfoque en el amor y el estudio de la Torá y en el cumplimiento de sus mitzvot.

También debemos concentrarnos en nuestra conversación diaria -por así decirlo- con nuestro Creador: nuestras plegarias.

Estamos llamados a servir a Hashem y cumplir Su voluntad. Y eso requiere esfuerzo, sacrificio y entrega. Quizás sea una de las áreas más desafiantes de nuestra vida espiritual, y exige enfoque y concentración absolutos.

Y también la bondad hacia los demás requiere enfoque. En teoría, en un mundo de “luz dispersa”, todos creemos en los valores de la buena conducta, la responsabilidad social y la ayuda al prójimo. Pero cuando enfrentamos la prueba concreta de hacer un acto específico de bondad hacia una persona específica, muchas veces evitamos esa responsabilidad.

Nos falta enfoque, y entonces no por maldad, sino simplemente por falta de concentración y dedicación, dejamos de hacer el acto de bondad que teníamos delante.

Esa es la enseñanza de la menorá: aprender a enfocarnos. Un enfoque que permita que la luz de la espiritualidad y de la Divinidad ilumine nuestro camino a lo largo de toda nuestra vida.


Nuestro sincero agradecimiento a www.rabbiwein.com por permitir la reproducción de este artículo.

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1. ADAYA YEHUDIM

6/03/2026

DÍGANME BRESLEV! COMO PUEDE UN JUDÍO PERDONAR A UN NAZI ALEMÁN SI TODAVÎA SIGUE SIÉNDOLO??? LA ENFERMEDAD PARANOICA DEL NAZI ALEMÁN NO LE DEJA VER MÁS ALLÁ.

SHALOM Y BENDICIONES A LA FAMILIA BEESLEV. 💙🙏

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