Date aliento

Es verdad que debemos apreciar el sendero de la plegaria junto con un corazón contrito, pero siempre debemos empezar con alegría y siempre debemos retornar a la alegría.

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Grupo Breslev Israel

Posteado en 02.06.26

Tener emuná es reconocer a Hashem. No tenemos que ver a Hashem como un ser que te impone exigencias abrumadoras, que te pone a prueba y que te quiere hacer caer, Dios no lo permita. Más bien, debemos recordar que Hashem está esperando a ayudarnos y a salvarnos espiritualmente. Cuanto más procedemos por el sendero de la plegaria con toda la fuerza, más reconocemos realmente a Hashem, porque reconocemos Su fuerza infinita y Su amor infinito. Hashem quiere que tengamos éxito, ya que nuestro triunfo es Su triunfo.

Por lo tanto, estas plegarias tan fuertes se pueden recitar por temas espirituales, pero no por temas materiales. Sin embargo, existe una excepción: algo que es literalmente una cuestión de vida o muerte, como, por ejemplo, una enfermedad terminal. En ese caso, todo lo demás se deja de lado y hacemos todo lo que sea necesario por obtener la curación. De hecho, no hay nada más espiritual que la vida misma. Uno puede llegar a estar cara a cara con la muerte debido a sus pecados. Si muere, morirá sin haberse arrepentido y sin haber alcanzado la rectificación. Cuando pide por vida, está pidiendo por la oportunidad de arrepentirse, de rectificar lo que sea necesario y de continuar sirviendo a Hashem. Y eso es por cierto lo que Hashem espera de él. Sea como fuere, cuando uno reza en el caso de una enfermedad, debe expresar muchísimo agradecimiento y proceder de acuerdo con los principios básicos de la emuná, pensando: “Esto es lo que Hashem dispuso y todo es para bien” y luego debe tratar de descifrar la lección que Hashem quiere enseñarles a través de esta circunstancia.

También en el ámbito espiritual, cuando uno clama de la manera indicada para que Hashem le salve la vida, ciertamente debe iniciar su súplica con una gran dosis de alegría y debe darle las gracias a Hashem por haberle inspirado a hacer el trabajo de la voluntad. Porque cuando una persona tiene el corazón quebrantado, es propensa a caer en un pozo depresivo, lo cual es muy dañino para la persona misma y para su servicio Divino (Likutey Moharán II 24).

Es verdad que debemos apreciar el sendero de la plegaria junto con un corazón contrito, pero siempre debemos empezar con alegría y siempre debemos retornar a la alegría. Por lo tanto, es fundamental recalcar que una vez que hiciste el trabajo de la voluntad, habiendo clamado ante Hashem durante media hora, el resto del día deberás pasarlo en un estado de mucha alegría y expresar mucha gratitud. Y no prestes demasiada atención al hecho de si recibiste o no recibiste lo que habías pedido, porque después de que expusiste todos tus argumentos a Hashem, Él tiene Sus propios cálculos respecto a cuándo darte lo que Le pediste.

Si no recibiste aquello por lo que rezaste, repite tu pedido cada día de nuevo. Y siempre comienza dando las gracias. Todo el día, recuerda que Hashem no te debe absolutamente nada. Pero cuando rezas con toda la fuerza, esto no cabe, ya que, en ese momento, Él quiere que Le pidas que te acerque a Él.

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