Milagros ocultos

Los seres humanos deberíamos ser capaces de comprender que existe un Ser Supremo aunque no podamos verlo ni oírlo.

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Rabino Shalom Arush

Posteado en 17.08.26

Nada puede darse por sentado

Cuando llegó a casa, tenía tanta hambre que estaba dispuesto a darle un mordisco a la puerta. El aroma de la comida y ver las ollas sobre la cocina le dieron cierto alivio: había comida esperándolo. Se sirvió un plato y se sentó a comer. Apenas terminó, entró su esposa y le preguntó si la comida estaba rica, esperando algún elogio por todo su esfuerzo. Sin embargo, ahora que su marido ya no se moría de hambre, estaba completamente absorto en su celular y ni siquiera le prestó atención.

Ella decidió no quedarse callada.

“Sabes” le dijo, esas papas no saltaron solas dentro de la olla. Tampoco llegaron solas hasta esta casa. Hubo una mujer que salió con un calor sofocante para ir a la tienda y después cargó varias bolsas pesadas de comida hasta la casa. Y, como te imaginarás, las papas tampoco vinieron ya peladas. Hubo una mujer que las peló y las cocinó.

»El pollo tampoco salió volando del congelador, se descongeló solo y se cocinó por su cuenta. Sí, cada cosa que había en esta comida, que tú devoraste en apenas unos minutos, representa varias horas de trabajo, planificación y amor. Ya es hora de que te des cuenta de ello.

»¿Cómo te habrías sentido si al llegar a casa no hubieras encontrado nada preparado para comer? Estoy segura de que me habrías hecho saber, muy claramente y en voz alta, cómo te sentías. Así que, cuando encuentres todo exactamente tal como te gusta, ¡no lo des por sentado!

Milagros mientras dormías

«El buey conoce a su dueño, y el asno reconoce el pesebre de su amo». El asno es menos inteligente y solo es capaz de relacionarse con su pesebre. El buey, en cambio, comprende que hay alguien que llena su comedero. Los seres humanos deberíamos ser aún más inteligentes que un buey. Deberíamos ser capaces de comprender que existe un Ser aunque no podamos verlo ni oírlo.

La persona debería agradecerle a Hashem todos los días por tener ojos que ven, oídos que oyen, dientes con los que puede comer y por todos los demás sistemas de su cuerpo que funcionan correctamente. Y, más allá de todo eso, deberíamos agradecerle a Hashem también por aquello que no podemos ver ni sentir, e incluso por aquello de lo que ni siquiera tenemos conocimiento.

Después de hacer sus necesidades y salir del baño, la persona debería tomar conciencia de los numerosos milagros que ocurrieron en su beneficio desde el momento en que comió. La comida podría haberse quedado en su estómago y simplemente haberse descompuesto, pero Hashem instaló en nuestro organismo un sistema extraordinario que tritura y descompone los alimentos, y luego separa los nutrientes de las sustancias que el cuerpo no necesita. Al mismo tiempo, este sistema neutraliza las toxinas presentes en los alimentos y elimina bacterias y gérmenes perjudiciales. Vemos el resultado de este maravilloso proceso cuando eliminamos esos desechos en el baño, y esto debería inspirarnos a bendecir a Hashem, Quien obra maravillas (mafli laasot).

A lo largo de la vida, nuestro cuerpo es atacado por una cantidad incalculable de gérmenes y otros agentes que pueden provocar enfermedades, y ni siquiera somos conscientes de las constantes batallas que libra nuestro sistema inmunológico para protegernos. La persona descansa tranquilamente mientras todo este maravilloso proceso tiene lugar, silenciosamente y sin causarle dolor. Por la mañana se levanta con buena salud y sale a trabajar, sin tener la menor idea de todo lo que ocurrió dentro de su cuerpo durante la noche.

¿Sabes cuándo comienza una persona a prestar atención a todo esto? Cuando siente dolor porque algo dentro de su cuerpo no está funcionando bien. Entonces se llena de preocupación y teme lo peor. Si tan solo le agradeciera a Hashem por la infinidad de bondades que Él hace por ella sin que pueda sentirlas ni verlas, se sentiría tan protegida y amada que esa molestia no le causaría tanto estrés.

¿Te das cuenta de cuánto te ama Hashem? Piensa en lo que ocurrió con nuestros antepasados en el desierto. El pueblo de Israel se sentía muy seguro después de haber derrotado a los dos poderosos reyes Sijón y Og junto con todos sus ejércitos. Todas las naciones de los alrededores temblaron de miedo al presenciarlo, mientras que el pueblo de Israel se sentía completamente confiado. ¿Quién se atrevería ahora a atacarlos?

Nadie sabía que, en ese preciso momento, se enfrentaban a una amenaza más poderosa y peligrosa que un misil balístico con una bomba nuclear. Después de todo, cualquier explosión puede afectar únicamente un área limitada, y es posible refugiarse en lugares protegidos preparados para una situación semejante. Pero no había forma de escapar de una maldición de Bilam. Si hubiera logrado pronunciar una maldición de una sola palabra, nadie habría sobrevivido. No era un asunto menor. Moshé Rabenu tuvo que dejar registrado el episodio de Bilam en la Torá para que supiéramos que había ocurrido y recordáramos que Hashem nos protege constantemente.

Poco antes de que esto sucediera, mientras el pueblo de Israel atravesaba el desfiladero de Arnón, avanzaba tranquilamente, sin saber que, en lo alto, sus enemigos planeaban masacrarlos. En un solo instante, Hashem aplastó a quienes pretendían atacarlos, pero el pueblo de Israel no supo nada de lo ocurrido hasta que salió del desfiladero y continuó su camino. De repente, vieron los restos ensangrentados de sus enemigos arrastrados por las aguas del río Arnón, y así descubrieron el milagro que acababa de suceder. Este fue otro recordatorio de que Hashem velaba por ellos y los protegía en todo momento. Esto es lo que nos dice la Torá esta semana: «Hashem, tu Dios, está en medio de tu campamento para protegerte y entregar a tus enemigos en tus manos». Bnei Israel quedó tan conmovido por esta revelación que comenzó a cantar.

Y esto no ocurrió una sola vez. Durante los cuarenta años que pasaron en el desierto, Hashem eliminó las serpientes venenosas, las víboras y los escorpiones que abundaban a su alrededor, y el pueblo ni siquiera llegó a verlos, ni vivos ni muertos.

Si crees en Uno, no temes a nadie

La semana pasada escribimos que la emuná sencilla y la confianza en Hashem son el antídoto contra todo miedo y ansiedad, ya provengan de peligros naturales, guerras o enfermedades. Cuando una persona tiene la certeza de que Hashem está con ella y la ama, sabe que Hashem la protege en todo momento y que siempre le dará lo mejor. La emuná sencilla es el antídoto contra el temor a cualquier peligro, ya sea real o imaginario. Nosotros mismos hemos visto cómo miles de misiles y drones han sido lanzados contra los judíos en Eretz Israel y cómo la inmensa mayoría de ellos no nos han causado daño.

El episodio de Bilam y sus maldiciones nos enseña algo más. Más allá de todos los milagros que vemos o de los que llegamos a enterarnos, Hashem hace por nosotros innumerables milagros, tantos que podrían llenar libros enteros, y jamás sabremos que ocurrieron.

Sabemos que desde el Cielo nos protegen de los peligros y amenazas que acechan a nuestro alrededor. Si supiéramos de todos los intentos que se hacen para atacarnos a cada minuto del día y de la noche, perderíamos la razón. La historia de Bilam le recuerda a quien verdaderamente tiene emuná que la protección de Hashem jamás se interrumpe. Esta emuná nos permite permanecer tranquilos y libres de estrés en todo momento.

¿Por qué podemos sentir tanta seguridad? Porque Hashem nos ama, y ese amor jamás nos será quitado ni disminuirá. Él seguirá amándonos y protegiéndonos tal como siempre lo ha hecho. Los acontecimientos relatados en la Torá acerca de nuestra travesía por el desierto demuestran que Hashem continúa protegiéndonos, y por la misma razón: porque nos ama.

¡Queridos y preciados hombres y mujeres del pueblo judío! Hashem está con ustedes y, por lo tanto, deberían estar llenos de alegría y tranquilidad. No hay motivo para vivir con ansiedad ni miedo. Si alguien siente ataques de estrés o ansiedad, debería reflexionar sobre la historia de Bilam. Esto debería infundirle una emuná y una confianza plenas en que Hashem cuida de nosotros y nos ama.

Debemos hablar constantemente de estas ideas y afianzarlas en nuestra mente. De este modo disiparemos de nuestro corazón la oscuridad del miedo y del estrés, podremos vivir con calma y confianza, y nos llenaremos de alegría de vivir y de todo lo bueno.

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1. Erika

8/24/2026

Esta es la respuesta que necesitaba, gracias por tanto, mi trabajo me hace ir a extremos de stress y cuando llegó a casa y veo a mama y a mi ser Vivo favorito Mila(perrito) todo está bien

2. ADAYA YEHUDIM

8/20/2026

HAY UNA ADIVINANZA QUE DICE LO SIGUIENTE: “ADIVINA ADIVINANZA’ QUÉ LLEVA EL REY EN LA PANZA”. 🤩🤩BENDICIONES A TODOS LOS HOMBRES Y MUJERES JUDÍAS 💙🌸🌸

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