Un servicio del corazón

Incluso si una persona está concentrada y piensa en lo que está diciendo, si no realmente quiere lo que está diciendo y pidiendo, entonces su plegaria carece de sentimiento profundo.

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Grupo Breslev Israel

Posteado en 19.08.26

Únicamente la plegaria perfecta trae salvaciones y es respondida y que la perfección de la plegaria depende de la perfección de su voluntad en sus plegarias. Por lo tanto, si la voluntad de la persona no se integra en su plegaria completamente, su plegaria no tendrá el poder de traer salvaciones. A fin de traer salvaciones, necesitamos ofrendar una plegaria perfecta que surge de una voluntad perfecta. Nuestros Sabios enseñan que “la plegaria es un substituto de las ofrendas” (Berajot 26ª) y un versículo afirma: “No sacrifiques todo animal que tenga mácula, porque no será aceptado de voluntad” (Levítico 22:20). La falta de voluntad es una mácula: una imperfección. Y el versículo está indicando que la mácula está en la voluntad. La “aceptación de voluntad” suprema es un reflejo de nuestra voluntad. Cuando la voluntad tiene mácula, hay una falta de “aceptación de voluntad”. Esto se aplica a las plegarias: cuando la voluntad es perfecta y completa, tal como ocurrió con la plegaria de Hanna, la plegaria se denomina “el servicio perfecto”, y es aceptada de buena voluntad. Por lo tanto, cuando Hashem escucha nuestras plegarias, se dice que estas son “aceptadas de buena voluntad”. Pero cuando nos falta voluntad en la plegaria, esa plegaria es imperfecta, sin sentimiento, y no es aceptada de buena voluntad y entonces no es respondida.

¿A qué me refiero cuando digo que a una plegaria le falta sentimiento? No me refiero a la persona que “sueña” mientras está rezando ─el que dice las palabras sin siquiera pensar en ellas. Evidentemente, allí no hay nada de sentimiento. Pero incluso si una persona está concentrada y piensa en lo que está diciendo, si no realmente quiere lo que está diciendo y pidiendo, entonces su plegaria carece de sentimiento profundo.

Por consiguiente, aprendemos que la plegaria es el servicio del corazón y no el servicio de la boca o de la mente. Incluso si la persona contempla cada palabra que dice, la esencia del trabajo de la plegaria es despertar el corazón con anhelo y con voluntad. Eso es lo que Hashem está esperando. Tal como afirman nuestros Sabios, “El Santo Bendito Sea, anhela el corazón” (Sanhedrín 106b). Vale decir que Hashem quiere que realmente queramos aquello por lo que estamos pidiendo. Él quiere que todas nuestras plegarias vengan desde lo más profundo del corazón. Así, el Rambam establece (Mishné Torá – Tefilá 4):

Cada plegaria a la que le falta profundo sentimiento no   es realmente una plegaria… ¿Qué es “profundo        sentimiento”? Esto significa que la persona vacía su      corazón de todos los pensamientos y se ve a sí misma    como si estuviera parada ante la Shejiná.

 Por lo tanto, la persona debe aclarar su mente antes de rezar a fin de dirigir su corazón en la dirección debida y       luego rezar con calma e implorar. No debe rezar como         alguien que lleva una pesada carga en las espaldas,         que la arroja al suelo y sigue su camino.

Por lo tanto, también debe aclarar su mente un poco       después del rezo y recién entonces seguir adelante con      sus actividades. Los antiguos piadosos solían pasar una hora entera        preparándose para la plegaria y una hora entera         después de la plegaria y la plegaria misma duraba una          hora entera.

Y Rabí Yehuda HaLevi afirma en el Kuzari (3:43):

La persona no debe recitar sus plegarias por rutina y      por hábito, como un loro, sino que debería recitar cada         palabra con pensamiento y con intención. Ese período         debería constituir el corazón y el fruto de su tiempo y     sus otras horas deberían ser como senderos que          conducen a ese período de tiempo. Debería esperarlo        con expectativa porque entonces es como los seres           espirituales y no como seres animales. El fruto de su       día y noche debería ser las tres horas de rezo diarias y        el fruto de la semana debería ser el día de Shabat,      porque está dedicado a aferrarse a lo Divino.

Rabí Najman dice que el factor esencial es la voluntad. Por lo tanto, en el servicio esencial de Hashem, que es la plegaria, el factor principal es la voluntad en la plegaria. Si bien debemos fortalecernos a lo largo del día con intención y con anhelo, el momento del rezo es está designado especialmente para expresar de manera total todas nuestras intenciones. Por lo tanto, la plegaria debe ser la razón de ser de cada persona que busca a Hashem, de cada persona que realmente está comprometida con ese objetivo.

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