
Tomar una postura – Ki Tavó
Nuestra matriarca Sara nos enseña a las mujeres a desarrollar nuestra voluntad y nuestra capacidad de afirmarnos. Debemos elegir un rumbo y defender la verdad, incluso cuando eso implique ir contra la corriente.

Nuestra matriarca Sara nos enseña a las mujeres a desarrollar nuestra voluntad y nuestra capacidad de afirmarnos. Debemos elegir un rumbo y defender la verdad, incluso cuando eso implique ir contra la corriente.
La porción semanal de la Torá describe las bendiciones y las maldiciones. Se advierte al pueblo judío que terribles maldiciones caerán sobre él como consecuencia de no escuchar la voz de Dios y negarse a cumplir Sus mitzvot. Una de las peores maldiciones es la amenaza de una hambruna tan terrible que incluso la persona más bondadosa se verá obligada a comportarse con extrema crueldad. «Hasta el hombre más tierno y delicado entre ustedes mirará con malos ojos a su hermano, a la esposa que ama y a los hijos que aún le queden» (Devarim 28:54).
EL HOMBRE Y LA MUJER SENSIBLES
La Torá describe extensamente al hombre y a la mujer sensibles, dedicando un versículo separado a cada uno. «La mujer tierna y delicada entre ustedes, que por su delicadeza y sensibilidad jamás se habría atrevido a apoyar la planta del pie sobre el suelo, mirará con malos ojos al esposo que ama, a su hijo y a su hija» (Devarim 28:56).
Comparemos los versículos que describen a los hombres y mujeres delicados. ¿Cuál es la diferencia entre ellos? El Kli Yakar señala que los hombres no son por naturaleza tan delicados como las mujeres. Por eso fue necesario agregar la palabra «más» al referirse al hombre, para enfatizar que incluso el hombre más delicado llegaría a comportarse de una manera tan cruel.
Sin embargo, entre las mujeres no es necesario ser especialmente delicada para sentir rechazo ante la idea de actuar con semejante crueldad. El versículo que describe a la mujer delicada contiene además una frase que no aparece en la descripción del hombre, ya que nunca se describiría a un hombre de esa manera: «…que por su delicadeza y sensibilidad jamás se habría atrevido a apoyar la planta del pie sobre el suelo». Esta frase nos enseña acerca de los peligros de llevar la feminidad al extremo y volverse excesivamente delicada.
ASUMIR LA RESPONSABILIDAD
¿Qué significa ser tan delicada como para no querer apoyar «la planta del pie sobre el suelo»? Quizás se refiera a alguien excesivamente pasiva y sumisa. Una persona que no quiere caminar por sí misma es alguien que teme asumir la responsabilidad de su propia vida. Literalmente espera que el hombre la levante en sus brazos y se ocupe de ella, mientras ella pone su vida enteramente en sus manos. Su mayor deseo es que su Príncipe Azul llegue montado en su caballo blanco y se la lleve consigo.
Nuestra matriarca Rivka rectificó esta tendencia excesivamente femenina. Es conocida por su iniciativa y determinación. (Ver nuestra enseñanza sobre Parashat Toldot).
TENER LOS PIES SOBRE LA TIERRA
La expresión «no apoyar los pies sobre el suelo» también puede referirse a alguien que no tiene los pies sobre la tierra: una soñadora desconectada de la dura realidad. Hay mujeres que permanecen aisladas en su torre de marfil, leyendo novelas y contemplando las estrellas brillantes, sin querer ensuciarse los pies en el barro de las tareas cotidianas.
Rajel, la esposa de Rabí Akiva, supo conectar su elevado sueño y su visión de futuro con la dura realidad de una vida sencilla. Para transformar a un simple pastor de ovejas en uno de los más extraordinarios Sabios de la Torá, estuvo dispuesta a descender del castillo de marfil de su juventud.
TOMAR UNA POSTURA
Finalmente, «no apoyar los pies sobre el suelo» también está relacionado con el miedo a tomar una postura firme. Nuestra matriarca Sara nos enseña a defender nuestras convicciones. Nada logró hacerla desistir de su determinación de proteger el futuro de su hijo Yitzjak, y por eso exigió que Yishmael fuera expulsado (Bereshit 21:10).
Ciertamente, Sara no tuvo miedo de plantarse con firmeza y defender su postura. Como mujeres, debemos procurar desarrollar nuestra voluntad y nuestra capacidad de afirmarnos. Debemos elegir un rumbo y defender la verdad, incluso cuando eso implique ir contra la corriente.
(La Rebetzin Chana Bracha Siegelbaum es directora de Midreshet B’erot Bat Ayin, en Gush Etzion. Este artículo es un fragmento de su libro Women at the Crossroads: A Woman’s Perspective on the Weekly Torah Portion, que ha sido reseñado, entre otros medios, por The Jerusalem Post, The Jewish Press, Voices Magazine, Good Reads y WordPress/JewishPress.)




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