El qué y el cómo

¿Qué hacemos cuando los adolescentes comienzan a rebelarse? ¿Cuando dejan de escuchar a sus padres y maestros? ¿Cuando empiezan a desviarse?

5 Tiempo de lectura

Rabino Shalom Arush

Posteado en 01.09.26

Una orientación que realmente ayuda

¿Qué hacemos cuando los adolescentes comienzan a rebelarse? ¿Cuando dejan de escuchar a sus padres y maestros? ¿Cuando empiezan a desviarse por un mal camino?

Ante todo, se trata de una prueba muy difícil para nuestras midot. Tenemos que controlarnos y evitar los arrebatos. No podemos reaccionar impulsivamente. Si los reprendemos de la manera equivocada, podemos empeorar la situación y alejarlos todavía más de nosotros.

Muy bien. Respiraste hondo, te tranquilizaste y ahora quieres mantener una conversación abierta y sincera con ese joven que se ha desviado del camino. ¿Qué le dices?

Tal vez pienses que lo correcto es explicarle a tu hijo o hija que lo que está haciendo le hace daño. Que se está buscando problemas y que, como padres que lo quieren y se preocupan por él, queremos protegerlo.

¿Cómo reaccionará? Lamentablemente, este tipo de discurso no suele ayudar. Por más que lo desees, tu hijo no cambiará para bien y la tensión entre ustedes solo aumentará.

Por su edad y su falta de experiencia en la vida, tal vez tu hijo no sepa decirte claramente lo que en realidad siente: “Querido papá/mamá/maestro: quizás sea joven, pero entiendo perfectamente que lo que estoy haciendo no está bien. No soy tonto y no hace falta que me lo expliquen. ¡Eso no me ayuda en absoluto! Lo que sí necesito es que me enseñen cómo puedo cambiar. No me digan qué tengo que hacer; ¡díganme cómo hacerlo!”.

Si lo pensamos, nos daremos cuenta de que la inmensa mayoría de las personas sabe qué está bien y qué está mal. Sin embargo, nos cuesta mucho llevar ese conocimiento a la práctica. Nuestro principal problema no es que no sepamos qué debemos hacer, sino que no sabemos cómo lograr hacer aquello que sabemos que es correcto.

Si a ti mismo te sucede lo mismo, es decir, sabes que estás haciendo algo que no está bien pero no sabes cómo dejar de hacerlo, ¿qué puedes esperar de un joven? ¿Realmente crees que basta con decirle que está cometiendo un error para que, de un momento a otro, cambie su conducta?

Si quieres tener una conversación eficaz con tu hijo o con tu alumno, una conversación que verdaderamente pueda ayudarlo, no te limites a decirle qué debería hacer. Trata de comprender qué es lo que se lo dificulta y luego oriéntalo sobre cómo puede cambiar. Dale consejos prácticos, adaptados específicamente a él y que realmente pueda llevar a la práctica.

Una charla motivadora con Moshé Rabenu

De esto trata precisamente Nitzavim-Vayelej. Moshé Rabenu conoce muy bien a su pueblo. A lo largo de todo el Jumash Devarim les ha recordado todo lo que hicieron durante los años que pasaron en el desierto. Conoce sus debilidades y fortalece en ellos la comprensión de los principios de nuestra fe. Repasa con ellos qué está bien y qué no, preparándolos para entrar a Eretz Israel.

Pero eso no es suficiente. Él sabe que les resulta difícil y que seguirá siendo así, tal como les dice: “Sé que después de mi muerte se desviarán”.

El pueblo escucha atentamente, pero al final puede argumentar: “Sí, así es como debería ser, pero no es tan sencillo llevarlo a la práctica. Me cuesta. Tengo un yetzer hará muy fuerte y sigo perdiendo la batalla”.

Por eso, después de todo un Jumash lleno de reproches, llega el momento de ofrecer consejos prácticos. Porque, en definitiva, lo verdaderamente importante es: ¿cómo hacemos para cambiar? Necesitamos un consejo que sea aplicable a cada persona, no algo que funcione para unos pero no para otros. Después de todo, la Torá fue entregada a todos.

Moshé Rabenu enfatiza este punto al comienzo de la parashá: “Todos ustedes están hoy aquí de pie…”, y luego enumera todos los niveles del pueblo, de arriba abajo, desde los dirigentes hasta los leñadores. Y agrega que sus palabras también están dirigidas a las generaciones futuras.

Nuestra sagrada Torá ofrece una guía práctica para cada judío. No está en el Cielo, tal como nos dice Moshé. Pero ¿qué se espera de nosotros, personas pequeñas y limitadas? La Torá nos exige mucho. Sabemos qué debemos hacer, pero necesitamos saber cómo lograrlo.

La respuesta es: teshuva.

La mitzvá de la teshuva está muy cerca de nosotros, como nos dice Moshé: “Está muy cerca de ti, en tu boca y en tu corazón, para que la cumplas”. Todos, absolutamente todos, podemos hacer teshuva. Si tienes boca y corazón, ¡puedes hacerlo! No importa qué hayas hecho mal en el pasado ni cuán bajo hayas caído: siempre puedes hacer teshuva.

Simplemente abre la boca y expresa lo que tienes en el corazón. Cada vez irás corrigiendo un poco más, y podrás hacerlo una y otra vez hasta llegar a estar muy cerca de Hashem.

Para cambiar de verdad, hay que hablar

Uno de los aspectos fundamentales de la teshuva es asumir un compromiso para el futuro. Eso significa cambiar realmente nuestra conducta. Queremos que nuestros hijos cambien, y eso es precisamente lo que Hashem quiere de nosotros.

Muy bien, pero ¿cómo lo hacemos? Todos hemos tomado buenas decisiones muchas veces y después no logramos mantenerlas. Entonces, ¿qué podemos hacer?

Hay una sola respuesta: tenemos que rezarle a Hashem para que nos ayude a lograrlo.

Ese es el significado más profundo de las palabras “está en tu boca y en tu corazón, para que la cumplas”. Hacemos teshuva por medio de la plegaria. Sin la ayuda de Hashem, no podríamos lograrlo. Por eso, levántate y pídele: “¡Abba, por favor, ayúdame! No puedo hacerlo solo”.

No necesitas ser un gran sabio de la Torá. Aunque seas simplemente un leñador o un aguatero, también puedes hacerlo. Y no pienses que este consejo servía para la generación de Moshé pero ya no sirve para nosotros. ¡De ninguna manera! Es válido para todas las generaciones.

Todos tenemos una boca y, por lo tanto, todos podemos rezarle a Hashem y pedirle que nos ayude. Cada judío, en cada generación, tiene el potencial de cumplir toda la Torá.

Reb Noson nos enseñó que esta es nuestra preparación final para el juicio de Hashem. No es casualidad que esta parashá se lea cada año el último Shabat antes de Rosh Hashaná.

Queremos hacer teshuva. Queremos cambiar. Pero ya lo intentamos tantas veces y no funcionó. ¿Qué podemos hacer diferente esta vez para que realmente sea distinto?

Moshé nos dice: reza para poder cumplir toda la Torá.

Todo el Jumash Devarim hasta este punto nos ha enseñado el “qué”: qué está bien y qué está mal. Pero hasta ahora nadie nos había explicado el “cómo”. Parashat Nitzavim nos da la respuesta: pídele ayuda a Hashem.

Ese es el cómo.

El poder de la plegaria

En la haftará de Shabat Shuvá, el profeta nos dice: “Tomen con ustedes palabras (devarim) y retornen a Hashem”.

Quizás aquí haya una alusión: “Tomen con ustedes todo el Jumash Devarim y conviertan sus palabras en plegaria”. Reza para poder cumplir la Torá y, de ese modo, retornarás a Hashem, sin importar cuán lejos te hayas alejado. Reza para poder cumplir la voluntad de Hashem.

Tal vez haya otra alusión en nuestra parashá. Comienza diciendo: “Todos ustedes están hoy aquí de pie (nitzavim)”. El término nitzavim también puede interpretarse como una referencia a la plegaria, tal como Janá le dijo a Elí: “Yo soy la mujer que estaba de pie (nitzévet) junto a ti para rezarle a Hashem”.

Janá es el ejemplo por excelencia de alguien que sabe rezar de la mejor manera.

En cuanto al conocimiento de la Torá, existen muchos niveles. Pero cuando se trata de rezar, todos estamos en el mismo nivel. Todos podemos rezar y, por eso, todos podemos tener el mérito de cumplir la sagrada Torá.

Rabi Najman exigía que cada judío dedicara una hora diaria a la hitbodedut. Durante esa hora, cada uno puede pedirle a Hashem que lo ayude a cumplir la Torá que estudia. Este es el consejo que nos da la propia Torá.

Reb Noson dijo: “Moshé Rabenu nos dio la Torá, pero Rabi Najman nos dio la posibilidad de cumplirla”. Él nos mostró el camino correcto para poder llevar realmente a la práctica lo que la Torá nos enseña.

Ahora, a pocos días de Rosh Hashaná, es el momento de tomar la decisión de seguir el consejo principal que nos dio Rabi Najman: dedicar cada día una hora a la hitbodedut.

Queridos judíos: lean los sefarim que tratan este tema y que han sido publicados recientemente, en especial Bisdei Yaar y Or Jadash. Estos sefarim se concentran precisamente en el “cómo” y nos muestran el camino para llevar realmente la Torá a la práctica.

Queremos tener un año verdaderamente bueno. Queremos recibir todas las bendiciones que el nuevo año trae consigo. Queremos un nuevo comienzo, y para lograrlo debemos mantenernos firmes y poner toda nuestra fuerza en la plegaria.

Dedica cada día un tiempo a utilizar tu boca y tu corazón para poder cumplir verdaderamente la Torá.

Shaná Tová

Escribe tu opinión!

1. PAULIN NIKOLLI

9/02/2026

FALEMINDERIT RABINO SHALOM ARUSH, BARUJ HaShem POR LAS ENSENASAS.

Gracias por tu respuesta

El comentario será publicado tras su aprobación

Agrega tu comentario