El día más hermoso

¿Y si Yom Kipur fuera una invitación a experimentar el profundo amor de Hashem, en lugar de un día marcado por un juicio severo?

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Rabino Shalom Arush

Posteado en 17.09.26

¿Y si Yom Kipur fuera una invitación a experimentar el profundo amor de Hashem, en lugar de un día marcado por un juicio severo? Descubre las enseñanzas del Rabino Arush y aprende a vivir este día supremo de renovación y cercanía. ¡LECTURA IMPRESCINDIBLE!

Este día es el día más hermoso de amor y cercanía entre Hashem y el pueblo judío, cuando revelamos quiénes somos en realidad.

¡Yom Kipur es el mejor día para atraer salvaciones increíbles, resolver tus problemas y poner fin a tu sufrimiento!

Cuando piensas en el “Día del Amor”, naturalmente piensas en Tu BeAv. De hecho, la Guemará nos cuenta que en Tu BeAv las jóvenes se vestían de blanco y bailaban en los viñedos, y allí se formaban parejas entre los hombres y las mujeres que buscaban casarse. Pero, sorprendentemente, esto también sucedía otro día del año: Yom Kipur. De hecho, la Mishná en Taanit nos enseña: “No hubo días tan festivos para el pueblo judío como Tu BeAv y Yom Kipur”.

¡Un momento! Se supone que Yom Kipur es un día de ayuno, de rezar durante todo el día y de gran solemnidad. ¡Estás suplicando por tu vida ante el Rey de reyes! Entonces, ¿cómo puede este día ser “festivo” e incluso equipararse con Tu BeAv como un “Día del Amor”?

La respuesta surge del mismo tema sobre el que he estado hablando sin cesar últimamente: ¡Hashem es nuestro Padre amoroso en el Cielo! Avinu Malkeinu: Hashem es, por supuesto, nuestro Rey, pero ante todo es nuestro Padre. ¡Nuestro Papá! ¡Abba! Él nos ama, solo quiere nuestro bien y comparte nuestro dolor y nuestro sufrimiento.

De hecho, voy aún más lejos: si no crees en Hashem como un Padre que te ama como a un hijo único, entonces no crees verdaderamente en Hashem. Crees en una imagen creada por tu imaginación, no en el verdadero Hashem.

[Nota del editor: Al crecer en el mundo occidental, se nos inculca la imagen de Dios como una especie de hombre grande y poderoso sentado sobre una nube, dispuesto a lanzarnos un rayo cada vez que hacemos algo malo. A veces incluso pensamos que lo que hicimos no debe haber sido tan grave si el rayo no cayó sobre nosotros. Pero esa imagen es Zeus, es idolatría, y no tiene nada que ver con el judaísmo ni con los verdaderos atributos de Hashem.]

Por eso, debido a Su inmenso amor por nosotros, Hashem nos llama para que nos acerquemos a Él, dejemos atrás el pasado y comencemos de nuevo. Hashem creó un día dedicado al perdón por el mérito de Moshé Rabenu, ya que en este día le dijo a Moshé: “He perdonado conforme a tu palabra”, y el pueblo judío recibió expiación por el pecado del becerro de oro.

Este es el día más hermoso de amor y cercanía entre Hashem y el pueblo judío, cuando revelamos quiénes somos realmente: no seres físicos, sino seres espirituales que se encuentran en un nivel incluso superior al de los ángeles. ¡Es algo tan maravilloso que desearíamos que nunca terminara!

Por eso, en este día no nos comportamos como seres físicos: no comemos ni bebemos, no nos bañamos ni usamos calzado de cuero. Los hombres visten el talit incluso durante la plegaria nocturna de Maariv y, después del Shemá, proclamamos en voz alta, como los ángeles —en lugar de hacerlo en voz baja como de costumbre—: “¡Bendito sea el Nombre de la gloria de Su reino por siempre jamás!”. Estas leyes no tienen como objetivo hacernos sufrir, sino recordarnos el elevado nivel que alcanzamos en este día sagrado.

¿Y qué sucede con todas esas confesiones que recitamos una y otra vez durante todo el día? No solo repetimos la confesión muchas veces, sino que entramos en todo tipo de detalles: por este pecado, por aquel otro, y también por este, y por este otro…

Leí una explicación extraordinaria de esta práctica de Rabí Natán de Breslev, el principal discípulo de Rabí Najman, quien comprendió sus enseñanzas con tal profundidad que sus propias enseñanzas son, en realidad, una prolongación de las enseñanzas de Rabí Najman.

Rabí Natán explica que muchas veces, cuando lastimamos a alguien, no sabemos cómo reconciliarnos con esa persona. Tenemos miedo de que, si intentamos pedir disculpas, empeoremos las cosas, o de que se enoje, nos insulte, etc. Ahora imagina que esa persona te dijera: “¡Hoy perdono a todos con alegría! Solo ven y dime lo que hiciste, y estás perdonado”.

¡Cómo correrías a contárselo todo! Y no hablarías solo en términos generales, sino que entrarías en detalles: “Hice esto, y hace dos años te hice aquello, y cuando era pequeño tú no lo sabías, pero…”

¡Eso es Yom Kipur! Nuestro Padre amoroso en el Cielo nos brinda la increíble oportunidad de acercarnos a Él con todo, de borrar completamente el pasado y de no permitir que ninguna barrera, enojo, pecado o error empañe nuestra relación con Él.

Por eso el día de la boda se considera una especie de pequeño Yom Kipur para los novios. Ellos también ayunan y recitan la confesión durante la plegaria de Minjá antes de la jupá. Porque en Yom Kipur volvemos a unirnos con Hashem en amor y cercanía, sin cargar con el peso del pasado. ¡Es el día de amor más grande que puede existir entre el ser humano y su Creador!

Por eso, ¡prepárate! Empieza desde ahora a escribir una lista de todo aquello por lo que quieres ser perdonado y de todo lo que desearías poder reparar, tanto del último año como de toda tu vida.

En Yom Kipur, ten presentes estas cosas cuando recites la confesión y dedica toda tu hora de plegaria personal de ese día sagrado a pedir perdón por ellas y a pedirle a Hashem que te ayude en el futuro. Y, sobre todo, llénate del deseo de servir a Hashem de manera correcta y sincera, y de construir y fortalecer tu relación personal con Él.

Y como si todo esto fuera poco, todavía hay algo maravilloso que corona este hermoso panorama: ¡Yom Kipur es el mejor día para atraer salvaciones increíbles, resolver tus problemas y poner fin a tu sufrimiento!

Es muy sencillo. Hashem nos ama y nunca quiere que suframos, y Él nunca castiga. Pero cuando pecamos, inevitablemente provocamos rupturas y bloqueos que nos hacen sufrir. Como explico en En el Jardín de la Fe, no existe sufrimiento sin pecado. Por lo tanto, cualquier sufrimiento que tengas tiene una causa profunda, un pecado que se encuentra en su raíz. La raíz de todo pecado es siempre una falta de emuná, aunque muchas veces también hay otros pecados involucrados en el error que cometimos.

Pero espera, ¡acabamos de decir que Yom Kipur es el Día del Perdón! ¡El día en que todos los pecados son borrados y comenzamos de nuevo! Por eso, este es el día para entregarte por completo a la plegaria y pedirle a Hashem que te perdone por cualquier pecado que haya causado tu sufrimiento.

Una vez más, reza extensamente por cada uno de tus problemas. Pídele a Hashem que te ayude a comprender qué hiciste mal, que te perdone y que te ayude a hacerlo mejor en el futuro. Cuando ya no queda pecado, ¡tampoco queda sufrimiento!

Espero que aproveches esta oportunidad para llenarte de amor por Hashem y sentir verdaderamente cuánto te ama. ¡Que seamos sellados para una vida larga y buena, amén!

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1. SUSANA...

9/19/2026

ME ENSEÑO A CONMEMORAR ESA FIESTA, MAS DETENIDAMENTE, CON MAS PREPARACION…GRACIAS

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