A La Luz del Shabát – Vaikra

Me preparé para encarar el largo camino de la plegaria para la curación del joven, concentrándome en invertir toda la fuerza de mi voluntad en esta tarea…

4 Tiempo de lectura

Maór HaShabát

Posteado en 06.04.21

Me preparé para encarar el largo camino de la plegaria para la curación del joven, concentrándome en invertir toda la fuerza de mi voluntad en esta tarea…

 
La Base de la Plegaria
Cuando alguien de ustedes ofrezca una ofrenda a HaShem” (Levítico 1-2)
 
 
Cuando escuché acerca del sufrimiento por el que atravesaba un querido Avréj (estudiante de Torá)de nuestro Kólel (Yeshivá para hombres casados), cuyo hijo se enfermó gravemente, se conmovió profundamente mi corazón, ya que se trataba de un niño que no llegaba a la edad de diez años.
Su padre, una persona respetada por todos – no tenía consuelo, y no lograba concentrarse en su estudio, como lo había hecho hasta el día en que fue notificado de la enfermedad de su hijo.
 
Me senté un momento a solas, pensando de que forma podía ayudar a esta familia que había sido tan duramente golpeada por el sufrimiento.
¿Acaso yo soy especialista en medicina? No.
 
¿Acaso tengo yo la posibilidad de solventar el costo de los tan numerosos y caros tratamientos? No.
A causa de estas respuestas negativas, ¿puedo yo quedarme sentado y cruzado de brazos? ¿Entonces qué puedo?
 
Puedo hacer Tefilá (plegaria), rezar por ellos de todo corazón, eso seguro que puedo… y es una Mitzvá hacerlo.
Me preparé para encarar el largo camino de la plegaria para la curación del joven, concentrándome en invertir toda la fuerza de mi voluntad en esta tarea, me reforcé en el tema de la Tefilá, y me repetía a mi mismo, para que me quede bien claro, que la plegaria nunca vuelve vacía, que cada una y una provoca algo en el mundo, y está prohibido dejar caer los brazos y darse por vencido.

Logrado esto, durante largos meses, alcancé a sacar de lo más profundo de mi corazón una Tefilá llena de súplica, llorando y rogando a HaShem, que tenga piedad y misericordia de mi amigo y cure a su hijo de esta grave enfermedad.

Así hice día tras día, y durante las vacaciones, me esforcé aún más. Viajé al norte de Israel, allí visité las tumbas de los Tzadikim (Justos)donde volqué una sentida plegaria frente al Creador.
Hasta que un día… cuando llego al Kólel, me encuentro con un anuncio colgado en la cartelera, en el que mi amigo invita a todos a la fiesta de agradecimiento con motivo del restablecimiento de su querido hijo, agradeciendo y alabando al Creador por haberlo salvado y liberado de esta tragedia tan grande que había caído sobre su familia.
 
Yo también participé de esa fiesta. Yo también escuché las palabras de mi amigo, que repetía una y otra vez, y volvía a contar que según los diagnósticos de los doctores, no había esperanza alguna que su hijo se curara. Lo que había ocurrido era un milagro manifiesto del Cielo.
 
Pensé en mi interior: ¿Quién sabe? Si bien es correcto que por un lado, la persona no debe condicionar su rezo a la salvación, por otro lado, tengo muy claro que cuando me dispuse a hacer Tefilá por el niño, lo hice de todo corazón y con intención pura. De ser así, es posible que también yo tenga parte en el milagro que ocurrió.
 
Para valorar el elevado nivel de la plegaria, tengamos en cuenta que, en nuestra época, las plegariasreemplazan a los Korbanot, las Ofrendas del Santo Templo, como está escrito en el Talmud, Tratado de Berajot (hoja 26)
 
Cuando escuchamos de alguno de nuestros conocidos, o alguno de nuestros afectos fue atacado por algún sufrimiento, y es necesario hacer Tefilá por él pidiéndole a HaShem que lo cure y le de fuerza, en primer lugar, debemos confiar en que la Tefilá sí ayuda, y cada palabra, cada ruego que sacamos de la boca, tiene el poder de hacer grandezas y maravillas.
 
Esta es la base de la plegaria. Sin esto, en otras palabras, mientras que la persona no esté convencida que la Tefilá que hace tiene el poder de influir en el desenlace de todas las situaciones, su plegaria no saldrá del corazón, y por ende le faltará peso.
 
Si escuchas de un amigo que no está bien, que está atravesando por algún problema, tómate unos minutos, y antes de abrir tu boca en el rezo, piensa en las palabras de los Sabios, que nos explican claramente que no hay una Tefilá que no se escuche.
 
Ciertamente, nadie asegura que la Tefilá dará resultado de un momento a otro, que inmediatamente después de pronunciar la última palabra el enfermo se curará y se levantará de su cama, que el problema se resolverá en ese instante, pero es seguro cien por ciento que influye.
 
Cuando estés seguro de esto, entrégate a la plegaria, y entonces podrás realizarla con mucha emoción, e invirtiendo en ella cada rincón de tu corazón.
 
Ya que, si la Tefilá ayuda, y en su potencial está influir sobre la situación de mi vecino, ¿cómo podría no hacerla? En esta situación, ¡nuestra Tefilá sería otra completamente! ¡De esta forma tendrá más probabilidades de ser aceptada frente al Creador!
Confiemos en la fuerza de la Tefilá para liberarnos de todos los sufrimientos y dificultades.
¡Confiemos, confiemos y la salvación llegará rápidamente!
 
 
– Tomado y Editado de Maor HaShabát, de la comunidad Ahabat Ajim, Lanus, Argentina. Editor responsable: Eliahu Saiegh –
 
(Con la amable autorización de www.tora.org.ar)

Escribe tu opinión!

1. anónimo

12/09/2020

Son muy buenas estas historias y así aprendemos cosas buenas estas historias son ejemplos para nosotros los humanos.

Gracias por tu respuesta

El comentario será publicado tras su aprobación

Agrega tu comentario