¡Cuidado con el trabajo!

¿Es una mitzvá trabajar en lugar de estudiar Torá todo el día?

4 Tiempo de lectura

David Ben Horin

Posteado en 12.09.22

¿Es una mitzvá trabajar en lugar de estudiar Torá todo el día?

El trabajo no es una bendición. Es una maldición. Hemos tenido que soportarlo desde que Adán comió del fruto prohibido y Hashem decretó que del sudor de nuestra frente comeríamos el pan.

Al Rabino Lazer Brody le preguntaron: “¿Acaso los jaredim tienen que hacer el servicio militar?”.

Su respuesta fue clara: “Los soldados trabajan todo el día para servir a Israel. Si puedes igualar eso en la Yeshiva o el Kollel, o al menos hacer un esfuerzo genuino por hacerlo, estudia. Y si no puedes, entonces ve a luchar”.

Lo mismo puede decirse de una profesión. Si puedes esforzarte y dedicarte de lleno al estudio de la Torá, ese es el mejor trabajo que existe. Si no puedes, entonces asegúrate de fijar un tiempo para la Torá, y haz lo que tengas que hacer.

En el esquema mayor del Servicio Divino, ¿perdemos por trabajar?

Sí y no. Hay muchas cosas que se pueden hacer en el trabajo para ganar más que un sueldo.

Hay una enorme lista de oportunidades para tener éxito en el trabajo:

1.      Maaser. Según el Tania, el 10% que damos a la caridad santifica el 90% que utilizamos para mantener a nuestras familias. Es cierto que no debemos convertir nuestro trabajo en un ídolo trabajando mil horas a la semana, pero para la mayoría de los trabajos, asegurarse de dar el 10% de tus ganancias netas a la caridad es una gran bendición.

2.      No robar. ¿Qué tan fácil es tomar algunos artículos extra de la oficina y usarlos para uno mismo? ¿O poner algunos gastos personales en la tarjeta de la empresa? ¿O utilizar sin permiso el coche de la empresa para un viaje personal?

Tienes todas las oportunidades para superar las simples tentaciones de observar esta mitzvá que forma parte de los Diez Mandamientos.

Encontrando formas de mantenernos ocupados en el trabajo todo el tiempo que estemos allí, o, teniendo algún tipo de acuerdo con el jefe, formal o no, de que mientras se complete el trabajo que te exigen, está bien tomar descansos en internet, estás cumpliendo una enorme mitzvá al no robar tiempo de la oficina.

3.      Shmirat HaLashon. Esta es una enorme mitzvá. El pecado de lashon hara equivale hasta 20 pecados cada vez que uno incurre en él. Esta es la razón por la que tenemos dientes y labios. El cuidado que debemos tener en la única facilidad que tenemos sobre los animales – hablar – es tan importante que Hashem creó dos puertas para la lengua.

Los chismes son lashon hara. Contar cuentos de otras personas, sean verdaderos o no, es lashon hara. Decir cualquier cosa que pueda dañar la reputación de otra persona, incluso si es verdad, es lashon hara.

Saber que mantener la boca cerrada da a nuestros adversarios la red abierta para hacernos quedar muy mal, incluso poner en peligro nuestra posición en la empresa -y aun así cumplir con esta mitzvá- produce un gran mérito para ti y para todo Israel.

4.      La honestidad. Una de las tres preguntas que se nos hacen al final de nuestra vida es ¿has actuado con honestidad en los negocios? Esta es nuestra oportunidad de cumplir con esta mitzvá.

5.      Emuná. Si no jugamos “el juego”, entonces es muy posible que acabemos sirviendo café a los que sí lo hacen. Hashem a veces nos presenta una prueba al hacer que otros, que no sirven Su voluntad, son los que suben la escalera, a menudo a nuestra costa. Esos tiburones que hacen comentarios sarcásticos, cuentan historias difamatorias cuando estás ocupado en tu escritorio, o insinúan tu larga barba o tu extraña gorra, podrían convertirse en tu jefe. Puede que sean los que te despidan.

Ahí es donde se produce el verdadero ascenso, y donde tienes que saber con seguridad que esto proviene de Dios. Y es algo bueno. Y proviene de Él, y no de estas personas, y es para la corrección de tu alma.

Es una prueba. Una vez que la pases, avanzarás en la misión de tu vida.

Sabiendo que lo mismo podría suceder de nuevo, y aun así seguir con una sonrisa en el rostro, y nunca perder la esperanza de que todo es con un propósito, es lo que hace que tu vida valga la pena.

CONSEJO: Cuando ocurran estos episodios, y nos ocurren a todos, agarra enseguida un ejemplar de En el Jardín de la Fe y empieza a leer.

6.      ¡Kidush Hashem! Cuando no respondes a los chismes y ataques. Cuando llegas a tu escritorio a tiempo, o te quedas hasta tarde por cada minuto que llegas tarde. Cuando siempre tienes una sonrisa para alguien, y la gente empieza a notar que puede confiar en tu integridad…

Eso se convierte en un Kidush Hashem. Estás representando a Hashem de la mejor manera posible.

El lugar de trabajo puede ser el único lugar donde las personas no observantes ven a un judío observante de la Torá. Puede ser tu única oportunidad de demostrar lo que la Torá le aporta al mundo. Tú puedes causar un gran impacto con sólo ser un buen judío frente a personas que nunca han conocido a uno antes.

Además de un sueldo y café gratis, todavía hay muchos beneficios y oportunidades para los que no estamos listos para ir al Kolel.

La familia Ben Horin vive en Afula con sus hijos, un nuevo centro de alta tecnología, vecinos judíos y árabes, y Matilda, el camello local. La startup israelí de David, el Center Stage Content, ofrece servicios de contenidos para startups y pequeñas empresas.

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1. Nestor

10/23/2022

Gracias David ben Horin, Hermosamente edificante, cuanto lucha nuestro orgullo , por no dejarnos "descender" en silencio, en humildad, hubicarnos por debajo de todos , siendo que somos conscientes, que es Hashem, quien quiere que asi sea, y manteniendo la sonrisa, rostro alegre,para luego levantarnos, Kidush Hashem. Nada facil, pero siempre aparecen situaciones, para intentarlo nuevamente.

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