Cinco energías de la emoción

Cada célula del cuerpo necesita agua. El agua es la fuente de vida; en la Torá, los manantiales de agua son denominados “aguas vivientes”.

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Rabino Itzjak Ginzburg

Posteado en 23.06.19

Kabalá y Nutrición

Tercera parte

 

El agua

 

El agua es el nutriente más importante. Cada célula del ser humano necesita agua, porque muchos los procesos corporales, incluyendo las reacciones químicas, tienen lugar en el agua. El agua constituye la mayor parte de la sangre, la linfa, y demás fluidos corporales. En los días calurosos, o cuando uno realiza ejercicios físicos, las glándulas sudoríparas quitan el agua de los tejidos y la liberan en forma de sudor en toda la superficie del cuerpo. Cuando se evapora el agua del sudor, se enfría el cuerpo. De esa manera, la transpiración ayuda a mantener la homeostasis. El vapor de agua también se pierde del cuerpo cada vez que uno exhala aire y por medio de la orina.

 

La sabiduría (agua) es llamada “el punto que está presente en forma uniforme en todo el cuerpo”. Cada célula del cuerpo necesita agua. El agua es la fuente de vida; en la Torá, los manantiales de agua son denominados “aguas vivientes”. En términos espirituales, la sabiduría es la fuente de vida, tal como dice el versículo “la sabiduría da vida” y el estudio de la Torá, que es la sabiduría Divina, se compara al agua. Tal como enseñan los Sabios: “el agua se refiere a la Torá”.

 

Los seres humanos necesitan por lo menos un litro de agua por día. Si no se bebe suficiente cantidad de agua, la persona se deshidrata. Esto, a su vez, produce problemas en el sistema nervioso, el sistema respiratorio y el sistema circulatorio. Beber agua en cantidad suficiente es una de las mejores cosas que podemos hacer para mantener sano el cuerpo.

 

Los carbohidratos

 

Los carbohidratos simples y complejos son la principal fuente de energía para el cuerpo. Los azúcares que se encuentran en la fruta, la miel y la caña de azúcar son carbohidratos simples, o monosacáridos y disacáridos. Los almidones que se encuentran en los cereales, papas, y verduras son carbohidratos complejos, o polisacáridos. Los almidones son separados en azúcares simples por medio del sistema digestivo. Estas moléculas son absorbidas en el sistema sanguíneo y transportadas a las células en todo el cuerpo. Los azúcares que no son usados de inmediato para proveer energía se convierten en glucógeno, que se almacena en el hígado y en los músculos. Muchos alimentos contienen celulosa, también llamada “fibra”. Si bien el sistema digestivo del ser humano no puede quebrar la celulosa, sí hace falta fibra en la dieta. La fibra ayuda a expeler los desechos a través del sistema digestivo y el sistema excretor. La mayor parte de la fibra la suministran alimentos tales como frutas, cereales integrales, centeno y verduras.

 

Tal como se mencionó, los cinco nutrientes (carbohidratos, proteínas grasas, vitaminas y minerales) corresponden a la fuente de las cinco energías de emoción inherentes a la sefirá de entendimiento (el principio madre), que son: el amor, el temor, la compasión (las tres energías principales) y la confianza y la sinceridad (las dos energías secundarias). Veamos la correspondencia entre los cinco nutrientes y las cinco fuentes de energías emotivas en este cuadro:

 

Fuerza (gevurá) proteínas    benevolencia (jesed) carbohidratos

Belleza (tiferet) grasas

Reconocimiento (hod) minerales   victoria (netzaj) vitaminas

 

Los carbohidratos, comúnmente llamados azúcares (dulces) corresponden a la fuente de la energía emotiva del amor inherente al entendimiento. Existen dos clases de amor:

 

El amor intelectual (atracción que surge por la contemplación intelectual de un objeto digno de amor)

 

Y el amor natural (amor innato que surge en forma natural, espontánea y sin contemplación).

 

Estos dos tipos de amor corresponden a los carbohidratos complejos.

 

El amor natural corresponde a los carbohidratos simples.

 

Continuará…

 

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