El fuerte de Hashem

Tras invadir cada metro cuadrado de lo que solía ser la civilización, el escuadrón trasgénero ha atacado el espacio más sagrado: nuestros hijos.

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David Ben Horin

Posteado en 19.12.2019

A buen resguardo en el fuerte de Hashem

 

Mi mujer y yo estábamos comprando un regalo para una pareja que acababa de tener un bebé. Después de unos minutos, los dos estábamos shockeados.

Todos los trajecitos para bebé eran “de género neutro”. Todos eran brillantes. Pero no había ningún trajecito para varón o para mujer.

No había sombreritos de color rosa ni pijamas de color azul. No había nada para dar de regalo a un varón o felicitar por la llegada de una niña.

Tras invadir cada metro cuadrado de lo que solía ser la civilización, el escuadrón trasgénero ha atacado el espacio más sagrado:

Nuestros hijos.

La mafia de la moda ha decidido que no tiene que haber ningún color que distinga entre las dos clases de regalo que Hashem nos da. A ellos no les importa los preceptos de la Torá respecto a que el hombre no debe vestirse con ropa de mujer ni viceversa.

 

Dios al rescate

 

Respiramos bien profundo, subimos al auto y viajamos a Migdal HaEmek, donde hay mucha población religiosa y había un negocio donde vendían ropa para bebé celeste y rosa.

Y me quedé pensando.

Las fuerzas del mal presionan y se alzan contra todo lo decente que existe en el mundo. Las leyes básicas de hombre y mujer, correcto e incorrecto, santo y profano, están siendo torcidas delante de nuestras propias narices y todos hacemos caso omiso.

¿No acabábamos de leer acaso la sección de la Torá que contaba cómo Hashem había borrado las ciudades de Sodoma y Gomorra? Pues bien: a menos de tres horas de nuestro hogar en Afula, las ruinas siguen siendo visibles. A pesar de nuestra capacidad de hacer florecer el desierto, esta zona sigue siendo una desolación.

 

La gran fortaleza

 

El Talmud afirma que más de lo que los judíos cuidaron el Shabat, el Shabat cuidó a los judíos. Implícita en esta frase está la promesa de que cada acto de mitzvot, Torá, y servicio de Hashem nos va a mantener más de lo que nosotros lo mantenemos a él.

Mientras los gobiernos locales de Israel dan permiso para que los autobuses públicos profanen el Shabat, la forma más simple de oponernos es cuidar el Shabat. Mientras una ciudad después de otra se ve forzada a permitir demostraciones públicas de sodomía, la forma más simple de protegernos es observar las leyes de santidad personal.

Mientras elijamos a Dios con todas nuestras acciones, ellos estarán enfrentándose a Él, no a nosotros.

Transformar el mundo

 

Una mitzvá no es solamente un acto sagrado. Es un acto político. Es una afirmación ante Hashem y ante el hombre que este es el mundo en el que quiero vivir. Es un grito a nuestros padres para que nos ayuden desde el Cielo y una súplica a nuestros hijos para que sigan nuestros pasos.

Es reconocer ante toda la humanidad de qué lado estamos.

Nuestros hijos están bajo sitio. Nuestro estilo de vida está amenazado. Ellos son más que nosotros. Y controlan todos los medios de comunicación. Y tienen mucho más dinero y más recursos que nosotros.

Estamos en guerra.

La única manera de estar a salvo en el territorio que han conquistado  es aferrarse a las mitzvot, seguir leales a Hashem.

Tenemos todo lo que necesitamos para triunfar.

La verdad está de nuestro lado.

Dios está de nuestro lado.

Cuando Él así lo decida, la tendencia cambiará. En cada generación, el bien siempre triunfó sobre el mal. Hoy no es ninguna excepción. La emuná radica en saber que Él triunfará. La verdadera prueba es vivir cada día bajo el resguardo de Hashem como si el cambio ya hubiera sucedido.

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1. Yessica

12/09/2019

Tengo entendido que el color azul se utilizaba para niñas y rosa para niños, esto después de la primer Guerra mundial. Por igualdad de género y cosas de las grandes compañías de moda se cambió la tendencia, después de la segunda guerra mundial, y fue azul para niños y rosa para niñas.

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