El cruce del Mar Rojo

El pueblo, desesperado, se dividió en grupos. Algunos judíos estaban listos, para dar combate a los egipcios; otros preferían ahogarse en las profundidades del mar

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Rabi Dr. Nissan Mindel y otros

Posteado en 12.04.20

El camino más corto para que los hijos de Israel llegaran a la Tierra Prometida hubiera sido atravesando la tierra de los filisteos.

 

Sin embargo, Di-s quería dar a la recién nacida nación judía, la oportunidad de liberarse de los últimos vestigios de influencia egipcia y educarla en las modalidades de una nueva y sagrada vida, basada en las instrucciones de la Divina Torá, la cual les sería entregada en el Monte Sinaí.

 

Además, el camino más corto hasta la Sagrada Tierra hubiera significado la guerra contra los filisteos, y era dudoso si los hijos de Israel, que acababan de abandonar varios siglos de esclavitud continua, tendrían la fortaleza para pelear como hombres libres. Hasta podrían decidirse por regresar a Egipto, en vez de encarar una guerra sangrienta. Por eso Di-s guió al pueblo judío por un largo rodeo que los llevó a través del desierto hasta el lam Suf.

 

 

Luego de tres días, el Faraón recibió información sobre el progreso de los hijos de Israel. La extraña dirección de su itinerario le hizo pensar que se habían extraviado en el desierto. Arrepentido de haberlos dejado marchar, movilizó a su ejército y tomó el mando personal de su mejor caballería y cuádrigas de combate, entablando la persecución de sus antiguos esclavos.

Cerca de las aguas del lam Suf les dio alcance y los acorraló contra el mar, en un esfuerzo por cortarles toda ruta de escape.

 

El pueblo, desesperado, se dividió en grupos. Algunos judíos estaban listos, para dar combate a los egipcios; otros preferían ahogarse en las profundidades del mar antes que arriesgar una derrota y volver encadenados a Egipto. Un tercer grupo de gente débil y temerosa comenzó a protestar contra Moisés, temiendo que les había hecho dejar la seguridad de Egipto para ir a morir al desierto. ¿Acaso por escacez de tumbas en Egipto es que nos has traído a morir en el desierto? ¿Para qué nos has sacado de Egipto? -le apostrofaron- ¿No te lo habíamos dicho ya en Egipto? Deja que sirvamos a los egipcios. Es mejor servirles que morir en estas soledades.

Pero Moisés, calmo y firme en uno de los momentos más críticos de su vida, les respondió:

 

"No temáis. Quedaos quietos y observad la salvación del Señor, que El os mostrará hoy. Pues tal como habéis visto a los egipcios hoy, no los volveréis a ver jamás. El Señor peleará por vosotros, y vosotros os quedaréis quietos" (Exodo 14:13).

 

Moisés emprendió la marcha continuando hacia adelante, hasta llegar al mismo borde del Iam Suf. La columna de nubes que los guiaba durante la travesía cambió ahora su posición; volviéndose desde el frente hasta la retaguardia de las huestes judías, flotó entre los dos ejércitos.

 

Entonces Di-s hablé a Moisés:

"Levanta tu vara y extiende tu mano sobre el mar, y divídelo; y los hijos de Israel penetrarán en el medio del mar, sobre la tierra seca (Exodo 14:16).

Moisés hizo como le ordenara Di-s. Alzó su vara, y extendió su mano sobre el mar; un fuerte viento del este se levantó y sopló toda la noche.

Por esta tormenta se dividieron las aguas del Iam Suf, y se recogieron en paredes sobre cada lado, dejando un pasaje seco en el medio.

Los israelitas marcharon inmediatamente sobre ese camino seco que abarcaba un recorrido de costa a costa, y llegaron sanos y salvos a la orilla opuesta.

Los egipcios continuaron su persecución, sin vacilar, en la misma huella.

Pero las ruedas de sus cuádrigas se llenaron de barro en el suelo del mar, resbalando.

No pudieron seguir, y sintieron nuevamente que estaban luchando en vano contra el Señor. Se dieron vuelta para escapar, pero ya era demasiado tarde, pues a una orden de Di-s, Moisés elevó su vara y las aguas reasumieron su curso normal, cerrándose sobre hombres y bestias y cubriendo todo el ejército del Faraón. "No quedó siquiera uno" (Exodo 14-28).

De esta manera Di-s salvó a los hijo! de Israel de manos de los egipcios, en ese dia. Israel vio Su gran poder; reconocieron a Di-s y creyeron en Él y en Moisés, Su servidor.

 

 

-Selección extraída del libro "Pesaj, su historia y vivencia"

 © Kehot Lubavitch Sudamericana – www.kehot.com.ar-

 

 (Con la amable autorización de www.tora.org.ar)

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1. Alí Guzmán

4/14/2022

Baruj HaShem

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