El Midrash Dice – Reé

Moisés explica que mediante el cumplimiento de un Mandamiento se imparte una bendición a sí mismo e incurre en una maldición al transgredirlo...

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Grupo Tora

Posteado en 08.08.09

Moshé explica que mediante el cumplimiento de una Mitzvá (Mandamiento) se imparte una bendición a sí mismo e incurre en una maldición al transgredirla 

Dirigiéndose hacia el futuro líder, Iehoshua, Moshé le indicó: "Después de conducir a los judíos cruzando el Iardén, sitúa la mitad de la nación en el Monte Guerizim y la otra mitad en el Monte Eval. Pronto les revelaré las bendiciones y maldiciones a ser pronunciadas allí".
Luego Moshé brindó a todo el pueblo el siguiente consejo: "En cada aspecto de la vida diaria se enfrentan con la elección de obedecer o no a Hashem. Sepan ustedes que esto en realidad involucra la opción de traer bendición o maldición, vida o muerte sobre vosotros."
"Si bien cada persona tiene el libre albedrío, Di-s no es indiferente del camino elegido. Como fuera, El nos implora y aconseja, "Observa las opciones: hacer el bien y recoger una bendición o hacer el mal e incurrir en una maldición – y ¡elige la vida!"
Una larga fila de autos serpenteaba hacia las afueras de la ciudad. Los conductores buscaban la forma de acortar la última parte de su viaje al tomar la autopista amplia y moderna recientemente construída en lugar de continuar circulando por el camino de campo viejo y traqueteado. Pero junto a la entrada de la autopista fueron saludados por un campesino viejo quien estaba flameando su gorra en forma frenética y gritaba a todo volumen: "Atención, atención. Toma el camino viejo. Las ramas están bloqueando el final de la nueva autopista". Los conductores estaban escépticos. ¿Debían creer en el consejo del viejo campesino? Algunos autos disparaban hacia la autopista nueva mientras que otros seguían por el camino viejo.
Aquellos que ignoraron la advertencia del viejo granjero sufrieron un viaje largo y cansador. El otro extremo de la autopista estaba realmente bloqueado y se vieron obligados a tomar un camino tortuoso que les causó muchas horas de demora.
 
Hashem advierte: "Si bien el camino de la Torá y las mitzvot por momentos pareciera intricado, sin duda os conducirá a vuestro destino. (Más aun, parece irregular y sinuoso antes de embarcarse en el mismo, pero una vez encaminado, verán que es pintoresco y confortable). El camino del pecado puede parecer más parejo al principio, pero a la larga será obstruido. Por lo tanto, elijan con inteligencia".
 
Tzedaká / Se nos ordena distribuir caridad con la mano abierta
 
Un filósofo preguntó a Rabí Gamliel: "Tu Torá te ordena dar caridad una y otra vez y a no temer que quede afectada tu posición económica. ¿No es natural temer que ocurra? ¿Cómo puedes disponer de tu dinero sin preocuparte de que lo debías haber ahorrado para los tiempos de necesidad?".
Rabí Gamliel preguntó, "Si te piden un préstamo, ¿estarías de acuerdo?".
"Depende quien lo pida" contestó el filósofo. "Si el peticionante es un extraño, tendría miedo de perder mi dinero". "¿Qué pasa si el peticionante ofrece garantes" preguntó Rabí Gamliel. "Bueno, si supiera que son confiables, aceptaría", contestó el filósofo. "Permíteme preguntarte", siguió Rabí Gamliel, "si el peticionante ofrece como garante al jefe del gobierno, ¿cómo te sentirías?".
"Seguramente le prestaría el dinero en estas circunstancias, porque estaría totalmente seguro que mi préstamo queda garantizado", afirmó el filósofo.
Rabí Gamliel explicó, "Cuando alguien da caridad, en realidad extiende un préstamo garantizado por el Creador del Universo. Los Escritos (Mishlé 19:17) dicen, "El que es benevolente para con los pobres presta al Eterno, y su buena acción le será recompensada". (Di-s compensará al benefactor en este mundo restituyéndole el "préstamo", y reservará la compensación total para el mundo futuro). Nadie es más confiable que el Creador; si El garantiza devolver el dinero de un donante, ¿por qué alguien dudaría de dar caridad?".
 
Nadie jamás empobreció por dar tzedaká. En realidad, ocurre todo lo contrario, según el versículo, "Al que da a los pobres no le faltará, pero el que oculta sus ojos recibirá muchas maldiciones" (Mishlé 28:27). Di-s devuelve el dinero gastado en tzedaká, mientras que el dinero retenido del pobre eventualmente será perdido. Que Di-s compensa a quien destina grandes sumas de dinero a caridad queda ilustrado en este Midrash:
Rabí Elazar, Rabí Iehoshua y Rabí Akivá estaban recorriendo el país para recaudar una gran suma a fin de sustentar a estudiantes de Torá necesitados.
Llegaron a los alrededores de Antioquía, hogar de Abá Iudán, un magnate famoso quien contribuía con grandes sumas de dinero a la caridad.
Cuando Abá Iudán vio que llegaban los Sabios, su cara se volvió pálida de vergüenza y tristeza, porque había perdido todo su dinero y no podría ayudar a otros. Su esposa se asustó al ver que su aspecto cambió tan drásticamente y preguntó cuál era el motivo. "Los Sabios visitan el vecindario" le contó a ella, "y yo no puedo darles una donación". Su esposa, quien era aun más generosa que él le aconsejó, "Vende la mitad del campo que nos queda y entrégales el dinero". (Esto era un acto de piedad no exigido por la halajá).
Cuando los Sabios recibieron su donativo, lo bendijeron, "Que el Todopoderoso vuelva a resarcirte por tu pérdida".
Más tarde, mientras Abá Iudán estaba arando el lote de tierra que le quedaba, su vaca cayó en un pozo y se rompió la pata. Cuando Abá Iudán se agachó para atenderla, Di-s iluminó sus ojos y de repente, vislumbró un tesoro enterrado en dicho pozo. Rebosante de alegría exclamó, "Era para mi beneficio que mi vaca se lastimara". La siguiente vez que los Sabios visitaron el vecindario preguntaron, "¿Cómo está Abá Iudán?".
"Abá Iudán", les contaron, "tiene esclavos y rebaños de cabras y camellos. Nos faltan palabras para describir su fantástica riqueza".
Abá Iudán supo de la llegada de los Sabios y salió a recibirlos. "Vuestras plegarias por mi éxito fueron inmensamente beneficiosas", les dijo, "Di-s no solo repuso el dinero que yo les dí, sino que me bendijo con más dinero del que nunca tuve". Contestaron, "Tu éxito se debe a tus actos caritativos. Al donar para tzedaká tan generosamente, Hashem te consideró merecedor de Su bendición". Los Sabios aplicaron el versículo: "La dádiva (para Tzedaká) de un hombre le amplía su sustento" (Mishle 18:16).
 
Visitar el Beit HaMikdash (Sagrado Templo de Jerusalem)
 
Mientras existía el Beit Hamikdash, era una mitzvá que todo hombre judío adulto fuera a la azará (Atrio del Beit Hamikdash) el primer día de iom tov. Debía traer consigo un animal o pájaro para ofrecer un sacrificio oláh llamado "olat reiá / El sacrificio que se lleva al visitar el Beit Hamikdash". Quien llevara un sacrificio al Beit Hamikdash debía pernoctar en Ierushalaim.
La Torá promete que Di-s protegerá las posesiones de quienes dejan sus hogares para cumplir esta mitzvá. Hashem dice, "Los judíos que dejan su oro, plata y otros valores para recibir la Shejiná estan bajo Mi protección".
 
Un hombre, antes de viajar a Ierushalaim, se olvidó de cerrar con llave las puertas de su hogar. Cuando regresó encontró una serpiente enrollada delante de su puerta. En cuanto se acercó, esta se fue. Se dio cuenta que Di-s la había enviado para cuidar su casa durante su ausencia.
 
Otro viajero, por descuido, dejó sus pollitos en el patio en lugar de encerrarlos. Cuando regresó de Ierushalaim encontró a todos los pollitos con vida – pero había unos gatos muertos tirados en su patio.
 
Dos hermanos acaudalados de Ashkelón tenían vecinos malvados no-judíos que planeaban robar las casas judías cuando se fueran de visita a Ierushalaim.
Aparentemente, los hermanos habían descubierto el malvado plan porque ese año los vecinos notaron que no habían viajado a Ierushalaim.

Cual fue la sorpresa de los vecinos, cuando los hermanos pasaron un día para llevarles unos regalos. "¿Cuál es el motivo?" preguntaron.
"Estamos de vuelta de Ierushalaim y les trajimos estos recuerdos", contestaron los hermanos. Los vecinos quedaron boquiabiertos, "¿De Ierushalaim?", exclamaron. "Pero nosotros los vimos entrar y salir de vuestras casas todos los días. ¿Cuando partieron?"
"Tal y tal día", contestaron los hermanos.

"Bendito sea el Di-s de los Judíos, Quien no los abandona", exclamó el vecino. "Nuestra intención era la de saquear vuestras casas en vuestra ausencia, pero el Di-s en Quien ustedes confían envió ángeles para protegerlos".
 
La Torá asocia las tres festividades – Pesaj, Shavuot y Sucot – con la producción del campo:
 
– Alrededor de Pesaj, en la primavera, madura la cebada.
 
– En Shavuot, el verano, es la temporada de la cosecha de trigo.
–  Sucot, es el período de recolectar todos los cereales y frutas.
 
La Torá nos ordena: En estas fechas cruciales preséntate en el Beit Hamikdash para reconocer que Hashem es el Amo Quien maneja las leyes de la naturaleza y sostiene el mundo. Agradécele a El y sométete a Sus órdenes.
 
 
(Con la amable autorización de www.tora.org.ar)

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