El Midrash Dice – Shoftim

En su juventud, Moshé reprochó a un judío que había intentado golpear a su compañero, "¿Por qué estás a punto de pegarle a tu compañero?"...

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Grupo Tora

Posteado en 14.08.09

Establecer Tribunales en cada ciudad de Eretz Israel

 
Moshé explicó: "Es obligación del Gran Sanhedrín asegurar que funcione una corte judicial en cada ciudad de Eretz Israel como en las ciudades fuera de la Tierra, donde residas". En el tiempo del Beit HaMikdash funcionaba en la Tierra Prometida el siguiente sistema judicial:
– Cualquier pueblo con menos de 120 residentes tenía un Beit Din (corte judicial de tres jueces). Estos jueces tenían competencia para decidir sobre disputas financieras, pero no sobre casos relativos a la vida y a la muerte.
– Todos los pueblos con por lo menos 120 residentes tenían un "Pequeño Sanhedrín" – es decir, una corte compuesta por veintitres jueces con poderes para dictaminar veredictos capitales.
– En el área del Monte del Templo había tres cortes judiciales:
1. Un Beit Din de veintitres jueces a la entrada del Monte del Templo.
2. Un Beit Din de veintitres jueces a la entrada de la azará (antesala del Beit HaMikdash).
3. El Gran Sanhedrín, integrado por setenta y un jueces, incluyendo al nasí (presidente) quienes se reunían diariamente en una sala del Beit HaMikdash.
Los jueces eran apoyados por shotrim/policías, quienes ejecutaban las decisiones de los jueces. Un candidato al puesto de juez era evaluado en profundidad en tres áreas: Conocimientos de Torá, inteligencia y capacidad para juzgar. Si pasaba dicha prueba y tenía todos los demás atributos necesarios entonces un talmid jajam (erudito), quien ya había sido ordenado por una autoridad anterior decía: "Tu eres ordenado juez" (semijá).
Todos nuestros grandes líderes estaban profundamente preocupados por instaurar la justicia:
– En su juventud, Moshé reprochó a un judío que había intentado golpear a su compañero, "¿Por qué estás a punto de pegarle a tu compañero?"
Como Moshé fue obligado a escapar de Egipto por haberle pegado a un criminal egipcio, Di-s compensó su amor por la justicia nombrándolo más tarde líder del Sanhedrín.
– "Y David administraba justicia y tzedaká para con su pueblo" (II Samuel 8:15).
David era el líder del Sanhedrín y su general Ioav, el jefe de policía, quien ponía en vigor las decisiones de la corte de David.
¿Qué implica el versículo cuando dice que David hacía "tzedaká" así como justicia?
Según una opinión, cuando un veredicto implicaba la imposición de una multa a un pobre, David ordenaba: "Reembolsale de mis fondos personales". Así, David, distribuía caridad al pobre que había perdido su causa ante la corte de David.
Sin embargo, David tenía miedo que los hombres deshonestos sacaran ventaja de su generosidad y por ello rezaba, "He obrado con justicia y rectitud. No me dejes a merced de mis opresores" – HaShem, no permitas que dos partes disputen en un juicio, a fin de dividir el dinero que remito a los pobres (Tehilim 119:121).
 
– Después que el rey justo Iehoshafat había fortalecido su reino, se concentró en establecer la justicia:
"Y designó jueces en todas las ciudades fortificadas de Iehudá, ciudad por ciudad, en la Tierra y le dijo a los jueces: "Considerad lo que hacéis, porque no juzgáis por parte de un hombre, sino por parte de Di-s, Quien está con vosotros cuando impartís justicia (y sabe cuando tu intención es juzgar fielmente o traicionar a la justicia). Sea el temor de HaShem sobre vosotros; tened cuidado (cuando impartís justicia), porque no hay iniquidad en nuestro Di-s, ni aceptación de personas, ni admisión de cohechos"" (II Divrei Haiamim 19:5-7).

Un juez debería imaginar que una espada está suspendida sobre él y el Guehinom está bajo él. Si su intención es la de juzgar fielmente, se salva de ambos, sino, es castigado por ambos.

 
Sin embargo, si el juez está decidido a juzgar fielmente, no debe temer de emitir un veredicto equivocado porque no posee todos los datos del caso; sólo es responsable por la información presentada ante él.
La Torá advierte al juez que no debe aceptar sobornos, aun con la intención de juzgar fielmente.
 
Juzgar fielmente significa que no este motivado por el honor, el dinero u otras consideraciones personales; que no favorezca a uno de los litigantes ni le tema.
 
Un esclavo del Rey Ianai cometió un crimen. Rabí Shimón ben Shataj, el presidente del Gran Sanhedrín, ordenó que el caso fuera juzgado por el Sanhedrín. "No solo convoquen al esclavo, sino al Rey Ianai también" ordenó. "Como propietario del esclavo, debe escuchar el testimonio".
El rey Ianai aceptó la invitación y apareció en la corte, pero de forma tal que clara y descaradamente advertía a los jueces de no condenar a su esclavo.
Ingresó con todo el esplendor real y se sentó en presencia de los jueces.
"Ponte de pie, Ianai" lo amonestó Rabí Shimón ben Shataj "y escucha el testimonio de pie. No estás parado ante nosotros sino ante El, Quien creó el universo".
"Tú eres solamente un individuo y tus palabras no son decisivas" contestó el rey en forma insolente. "Deja que toda la corte decida si debo estar de pie. ¿Qué opinan los otros miembros?". Rabí Shimón ben Shataj giró hacia su derecha solo para encontrar a sus colegas mirando fijo el piso en silencio. No se atrevieron a desobedecer al rey. Luego se volvió hacia los jueces a su izquierda, pero ninguno tenía el coraje para ordenarle al rey que se pusiera de pie. Rabí Shimón ben Shataj censuró a los jueces, "Es evidente por vuestra conducta que nunca pensaron juzgarlo justamente. Ustedes enviaron por Ianai, presumiendo que los testigos quedarían amedrentados por su presencia y que su esclavo quedaría libre. Como ustedes están llenos de pensamientos malos, que sea El Quien conoce los pensamientos del hombre Quien los juzgue". Ante estas palabras el ángel Gabriel apareció, derribó a los jueces y murieron.
 
Su castigo fue tan severo precisamente porque el juicio justo es uno de los pilares de la civilización.
 
Obedecer los dictámenes del Gran Sanhedrín y de los Sabios de la Torá de todas las generaciones
 
El Gran Sanhedrín de setenta y un jueces era la máxima autoridad para decidir cualquier cuestión sobre leyes judías.
Sus decisiones eran aprobadas por votación de los jueces. Lo que dictaminaba la mayoría era definitivo y obligaba a cada judío en forma absoluta, aunque personalmente aprobara o no esta decisión.
La Torá nos advierte, "No te apartes de lo que ellos (los jueces del Gran Sanhedrín) te digan, ni a diestra ni a siniestra".
Pueden estar convencidos que han llegado a una conclusión incorrecta (que lo que alegan que es "diestra" es en realidad "siniestra", o vice-versa), igualmente deben obedecer. Por lo tanto, no deben decir, "¿Cómo puedo comer esta comida, que permitían, cuando claramente sé que está prohibida?"
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Raban Gamliel, quien presidió el Gran Sanhedrín en Iavne después de la destrucción del Segundo Beit HaMikdash, fijó una vez el día de Rosh Jodesh Tishri según el testimonio de dos testigos quienes había observado la nueva luna. El Sabio, Rabí Iehoshua invalidó sus testimonios y ese Rosh Jodesh se debía fijar un día más tarde. Por lo tanto, según la opinión de Rabí Iehoshua, Iom Kipur (el diez de Tishri) quedaría postergado un día también.
Rabí Gamliel envió un mensaje a Rabí Iehoshua: "Te ordeno que vengas ante mí con tu bastón y tu bolsa el día por tí estipulado para Iom Kipur (para demostrar en público al profanar tu Iom Kipur que te sometes a la autoridad del Sanhedrín). Rabí Iehoshua estaba muy angustiado cuando recibió esta convocatoria. Sin embargo, Rabí Akivá lo consoló, explicándole que Rabí Iehoshua no incurriría en ningún pecado al transportar en "su" Iom Kipur; todo lo contrario, sería recompensado por obedecer al Sanhedrín.
El día que según sus cálculos era Iom Kipur, Rabí Iehoshua fue con su bastón y bolsa y apareció ante el jefe del Sanhedrín en Iavne.
Rabí Gamliel se puso de pie, lo besó en la cabeza y exclamó, "Paz contigo, mi amo y estudiante – mi amo en conocimientos de Torá y mi estudiante por haber obedecido mis órdenes".
 
El Amo del Universo nos ordenó someternos a la autoridad máxima de los líderes de la Torá para preservar la unidad de la Torá. Si cada judío interpretara la Torá y aplicara las mitzvot desde su punto de vista, se produciría una total desintegración de la Torá y consecuentemente una disolución de la nación.
 
¿Por qué pronunciamos la bendición "…Bendito sea El, Quien nos santificó con Sus mitzvot y nos ordenó…"cuando encendemos las velas de Januca y el cumplimiento de otras mitzvot que no se encuentran en la Torá, pero que fueron instituidas por los Sabios en su lugar?
Porque de ese modo cumplimos con el mandamiento de escuchar al Sanhedrín, como dice, "No te desviarás del tema que ellos (los Sabios) te indiquen a diestra y siniestra" (17:11). La Torá nos advierte que debemos acatar el decreto de los Sabios como parte de nuestra observancia de la Torá.
 
No preguntar el futuro a adivinos
 
Los Canaanim estaban empapados de las siguientes prácticas paganas:
1. Pasar niños por el fuego de Molej. (Ya sea mediante la destrucción de los niños o solamente mediante el pase de los mismos entre dos fuegos). La Torá enumera este rito primero por ser el más cruel.
2. "Consultando el futuro" o realizando actos para presagiar el mismo.
 
Nevujadnetzar, rey de Babel, estaba parado en el cruce de caminos y no se decidía si enviar su ejército contra Amón o contra Eretz Israel.
Entonces "adivinó el futuro" mediante diversos métodos mágicos: Disparó flechas al aire para ver si aterrizaban a su derecha – en dirección a Ierushalaim, o a su izquierda – hacia Rabá, la capital de Amón. Además, consultó a los terafim (imágenes que presagiaban el futuro) y adivinaba estudiando un hígado (un arte que manejaban los gentiles).
Nevujadnetzar adivinó el futuro cuarenta y nueve veces, siempre con el mismo resultado: las señales indicaban Eretz Israel invariablemente.
Entonces, Nevujadnetzar envió a sus tropas a Ierushalaim. En efecto, Di-s había decidido que la ciudad cayera en sus manos porque los judíos habían pecado.
 
3. Declarando que los tiempos fuesen buenos o malos para determinadas empresas.
4. Especulando acerca del futuro mediante la interpretación de ciertos acontecimientos y actuando acorde a los mismos.
5. Kishuf representa todo tipo de magia negra, se practicaba en el mundo antiguo.
6. Atrayendo reptiles u otros grandes animales mediante la magia.
7. Necromancia: reanimar una persona muerta, cuya voz parece emanar debajo de la axila u otra parte del cuerpo del hechicero.
8. Colocando un hueso de animal llamado Ido en la boca y haciendo que el hueso hable.
9. Tipos de necromancia: Consultar una calavera o persona muerta, pernoctar en cementerios para comunicarse con los espíritus de los muertos.
Todos estos ritos realizados con el espíritu de tuma (impureza). Di-s aborrece tanto esta práctica, que expulsó a las naciones gentiles de Eretz Canaan por ello.
 
Cuando Rabí Elazar estudió el versículo que enumera los cultos Canaanitas, solía comentar: "¡Qué vergüenza! Si el espíritu de tuma está con los gentiles quienes se vinculan con tuma, el ruaj hakodesh (espíritu Divino) seguramente está con quien se aferra a la Shejiná (Divinidad). ¿Entonces, por qué imploramos a Di-s y El no nos contesta? Nuestros pecados nos alejan de la Shejiná".
 
La Torá nos asegura que no necesitamos consultar a adivinos respecto de nuestro destino, porque podemos confiar que Di-s lo ha preparado de la mejor manera posible.
Sin embargo, en tiempos antiguos, si un judío deseaba averiguar acerca de su futuro podía consultar a un profeta de HaShem.
 
 
(Con la amable autorización de www.tora.org.ar)

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