La emuná y las emociones

Qué pasa cuando la idea de rezar directamente no te interesa? ¿cómo puedes empezar a sentir que realmente quieres rezar?

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Dr. Zev Ballen

Posteado en 05.04.21

Qué pasa cuando la idea de rezar directamente no te interesa? Es posible que hayas pasado demasiados Iom Kipurs en la sinagoga de niño, aburridísimo, y ahora no te interesa la idea de hablar con el Creador? La respuesta es que puedes – solamente tienes que entender cuál es el común denominador de la plegaria, la felicidad y tu alma.

 

Entonces ¿cómo puedes empezar a sentir que realmente quieres rezar? Muy simple – revelando la Divinidad que ya posees en tu propia alma. La gente me pregunta todo el tiempo cómo pueden sentir la santidad de sus propias almas, y yo les digo lo que dice el Rabino Arush: que al fortalecer su emuná están revelando su alma sagrada, porque su alma, su emuná y su salud emocional son todas una misma cosa. Cuando uno entiende esto, entonces uno siente necesidad de rezarle a Dios en cada situación que se encuentra.

 

La forma de alcanzar la felicidad y la salud emocional –o sea, la forma de poner fin a las emociones dolorosas, abrumadoras y confusas; emociones tales como el enojo, la venganza, la envidia, la tristeza y el temor; es crear una barrera de estímulo entre tú y todas las influencias tóxicas externas que hacen que te separes de tu alma. Entonces estas emociones enfermas no van a poder entrarte a la cabeza.

 

En esto te puede ayudar mucho hablar con otra gente que haya vivido esto en su propia vida, o leer relatos de los milagros que vivieron otras personas, y de salvaciones milagrosas.

 

Yo tengo la suerte, gracias a Dios, de pasar medio día en compañía de estudiosos de la Torá, fuera de la vanidad de este mundo, conectándome con la verdad de la Torá y la emuná. O sea que estoy rodeado de un grupo muy sano de compañeros cuando me encuentro en la yeshivá, y también trabajo con un equipo de gente en Breslev Israel que son todos un motor de crecimiento espiritual- empezando por las secretarias y llegando a los técnicos de computación y a los encargados del equipo de envíos y el equipo que responde a las llamadas telefónicas, la gente encargada de la asesoría, de la publicidad y del marketing – cada uno de ellos es un maestro de emuná!

 

Es obvio que la forma de librarse del estrés, la preocupación y las constantes comparaciones con los demás es realmente comprometiéndote a aumentar la cantidad de tiempo que vives con emuná. Y esto se logra aprendiendo a encarar cada cosa que te pasa durante el día con la convicción y la emuná de que no importa lo que pase, todo proviene de Dios y todo es finalmente para tu propio bien.

 

Tú también tienes que buscar un modelo que te muestre cómo alcanzar tu objetivo. Si quieres algo de verdad, entonces tienes que estudiar con gente que ya entienda del tema. En este caso, vas a necesitar dos modelos: uno para aprender a estudiar Torá y aplicar sus leyes y otro que te enseñe cómo usar la emuná, para poder alejarte de toda las reacciones emocionales negativas, que es algo a lo que la gente es tan propensa hoy en día.  

 

Veamos cómo se aplica esto en la práctica. Digamos por ejemplo que te sientes muy contento contigo mismo pero trabajas en un trabajo en el que los demás están deprimidos y con mala energía. Si llegas al trabajo todo sonriente y desbordante de alegría, entonces los que están deprimidos pueden sentirse resentidos con tu alegría. Cuando te preguntan cómo te va y les respondes que muy bien y les preguntas cómo están, ellos te responden en tono de ultratumba: “Ah… yo? Bien… qué sé yo…”, pero en realidad están pensando “¿Por qué ella está tan contenta cuando yo siento que no tengo ni ganas de levantarme a la mañana de la cama?”. Enseguida, sin darte cuenta, empiezas a sentirse mal por esa persona y a sentirte culpable por sentirte tan bien y tan contento, cuando el otro está tan mal. Entonces piensas que tu alegría lo hace sentir  incluso peor que antes, porque les recuerda lo triste que está. Y entonces tú mismo corres peligro de bajar tu nivel de entusiasmo, con la excusa de que “tienes que estar a tono” con tus demás compañeros.

 

Tenemos que hacer un gran esfuerzo por contrarrestar los efectos de esta clase de reforzamiento negativo a la vez que tratamos de crecer en nuestro judaísmo. Es posible que la sociedad, ciertos miembros de tu familia y demás personas que están buscando “tu propio bien” te digan: “Esos religiosos te están haciendo un lavado de cerebro”, “¿Para qué te hace falta todo este embrollo de la religión?” o “Hablar con Dios es una estupidez!!”.

 

Es por eso que es tan importante que tratemos de estar rodeados de personas que nos den aliento y que nos den un reforzamiento positivo. Porque juntos, es más fácil!

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