Buscando a Hashem

Toda su vida parecía estar patas arriba. Por más que tratara, las cosas no estaban saliendo como esperaba...

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Abraham Yehuda Bell

Posteado en 05.04.21

Voy caminando por estas calles desoladas buscando el único amigo que alguna vez he llegado a conocer. Voy a todos los lugares en que nos solemos reunir, pero no está allá. Bajo por la calle y entro a la sinagoga. Siento que alguien me llama pero cuando me doy vuelta, veo que no hay nadie. Estoy en un punto muy bajo de mi vida. Todo está patas arriba. Por más que traté, las cosas no salieron como pensé que iban a salir. Al final me di por vencido y me fui al campo. Y allí me puse a gritar a todo pulmón: “¿Dónde estás?”. De repente oí alguien detrás de mí y me di vuelta. Era mi amigo. Me dijo: “Te estuve buscando y hasta te llamé, pero no me oíste. Estuve en el campo esperándote!”.

 

Muchas veces nos sentimos perdidos y solos, pero Hashem nos está llamando, nos está buscando, y nos está esperando. Nunca estamos solos. En el Salmo 139:8 dice: “Si asciendo a los Cielos, allí estás. Y si preparo mi cama en el Infierno, aquí estás”. El Rey David sabía que en los  momentos difíciles Hashem está a nuestro lado. Lo único que tenemos que hacer es extender la mano.

 

 

La vida es un viaje lleno de maravillas y desafíos. Al pararme en la ruta de mi vida, miro hacia atrás y veo cuánto he transitado. Mi vida ha estado llena de cumbres y de valles. He tenido momentos de tremenda alegría y momentos no tan felices. Muchas veces me sentí tan débil que apenas si pude seguir adelante. En esos momentos iba al campo y no me salían las palabras de la boca.

 

Entonces Le decía a Hashem: “Hoy simplemente nos vamos a sentar los dos juntos”. Fueron momentos en los que tenía el corazón tan quebrantado que ni siquiera podía hablar y ahí fue cuando más cerca estuve de Hashem. Sentí a Hashem en lo más recóndito de mi alma. El dolor y el sufrimiento desaparecieron. Hashem nos ama tanto si gritamos a todo pulmón como si nos quedamos callados como una noche de invierno. Lo principal es que estemos con Hashem.

 

Volviéndome a la ruta frente a mí, veo una amplitud que no logro comprender. No tengo idea de lo que me espera. Solamente sé que Hashem me ama y que está a mi lado. No he de desesperar ni tener miedo.

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