¡Dios, dame fuerza!

Todo el tiempo oímos esta clase de exabruptos: “No puedo más…”, “No doy más…”, “No tengo fuerzas…”, “No sé qué hacer…”.

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Rajel Tzipora Avrahami

Posteado en 28.07.19

Todo el tiempo oímos esta clase de exabruptos: “No puedo más…”, “No doy más…”, “No tengo fuerzas…”, “No sé qué hacer…”.

 

Todos hemos pensado o dicho esto alguna vez. Pero todos estos pensamientos negativos somo como un veneno para el cuerpo, para nuestras emociones y para nuestras vidas. Y provienen de la mala inclinación, o sea, de nuestro lado malo. Los buenos pensamientos provienen de la buena inclinación y los malos pensamientos provienen de la mala inclinación.

 

Estos pensamientos tratan de debilitar tu anhelo de hacer cosas buenas, sanas y santas. Uno por lo general no dice “No tengo fuerzas para comer esta medialuna” pero sí dice: “No tengo fuerzas para preparar un omelette sano y nutritivo así que me voy a comer una medialuna y listo”.

 

Uno por lo general no piensa: “No soporto ni un minuto más de esta maravillosa cena con mi pareja” porque en ese momento Hashem no te está poniendo a prueba. Pero cuando tu pareja o tus hijos te están volviendo loco, ahí sí te están poniendo a prueba. Y ahí es cuando te vienen a la cabeza los pensamientos negativos, para hacerte pensar que eres demasiado débil como para seguir adelante y que no te queda otra alternativa que darte por vencido. Uno sabe que tiene que ir a hacer una caminata de quince o treinta minutos pero el cuerpo le dice que está cansado, que no tiene fuerzas.

 

La mala inclinación utiliza esta clase de pensamientos para debilitar nuestra determinación. Pero todo va de acuerdo con el anhelo de la persona. La clave consiste en reconocer que estos pensamientos negativos provienen de la mala inclinación y que son solamente eso: pensamientos. Pensamientos que no necesariamente reflejan la realidad y además nunca puedes saber qué sucederá si fortaleces tu fuerza de voluntad y sigues adelante.

 

Ahora que sabes que estos son solamente pensamientos y no necesariamente reflejan la realidad, puedes cambiar esos pensamientos por otros. No cedas ante la debilidad: reza para tener fuerzas. No digas “No tengo fuerza”. Di “Dame fuerza”.

 

La alternativa está en tus manos: puedes rezar por ayuda o darte por vencido. Puedes elegir fortalecer tu emuná o ceder. La clave consiste en fortalecer tu voluntad: Quiero esto. Quiero seguir adelante. Quiero no enojarme. Quiero seguir estudiando. Quiero mantener la dieta…

 

Sé consciente de que Hashem quiere ayudarte en estos momentos. Solamente es necesario que expreses tus deseos en la forma de una plegaria. Las palabras de esa plegaria conforman la vasija en la que vas a recibir la respuesta a tu pedido.

 

Hashem creó el mundo de manera tal que no podemos vivir sin Su ayuda y en especial en esta generación en la que vivimos. Es verdad que no podemos hacer algunas cosas, ¡pero Hashem puede hacerlo todo! Él nos creó con deficiencias no para que nos demos por vencidos sino para que Le pidamos ayuda a Él y Lo hagamos Socio de nuestra vida, para que vayamos a Él y Le digamos: “Dios mío, es verdad que yo no tengo fuerza. Pero, por favor, Dios mío, ¡ dame la fuerza que necesito!”.

 

 

 

 

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