Chéqueate el pulso

Hoy empezamos una nueva serie en Breslev Israel: el Dr. Emuna! ¿Quién quiere una cita?

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Rajel Tzipora Avrahami

Posteado en 12.06.19

Con la ayuda de Hashem, en este artículo quiero concentrarme en el aspecto de “emuná” de esta serie, el Dr Emuná: aprender a utilizar los principios de emuná, y las enseñanzas del Rabino Shalom Arush, para curar cada aspecto de nuestras vidas – el cuerpo, el alma, los problemas emocionales, las relaciones, el pasado, etc. De hecho, la palabra “emuná” comparte la misma raíz que la palabra “imún”, que se relaciona con el sistema inmune, tanto en español como en hebreo. La emuná es para el alma lo que el sistema inmune es para el cuerpo, y por lo tanto, es la base de todas las formas de curación.

 

Otra cosa que quiero dejar bien claro desde el principio: yo no soy médica, pero Rabí Najman de Breslev, es el “médico del alma” y el Rabino Shalom Arush ha tomado las “recetas” de Rabí Najman y las ha traducido a nuestra generación.

 

Sin embargo, antes de empezar a aprender las muchas maneras en las que la emuná puede curar el pasado y asegurarnos un futuro más sano, primero quiero cubrir algunos principios fundamentales.

 

Primero, el equilibrio entre la hishtadlut (esfuerzo) físico y la emuná y la plegaria debe ser controlado de cerca usando la regla de “chequearse el pulso”: si el pulso sube, o sea, si estás nervioso o tienes miedo, significa que necesitas hacer el “esfuerzo físico” de ir al médico. Dale la dosis más fuerte que puedas de emuná y de plegaria, pero sentirte incómodo confiando en la emuná y la plegaria significa que simplemente no puedes depender únicamente de ellas. Esto no significa que vayas a probar todos los métodos que existen sin ton ni son… Ciertamente debes rezar para saber cómo proceder y haz solamente lo que haga falta para no estar nervioso, y todo siempre con mucha plegaria.

 

Si, por el contrario, te sientes totalmente incómodo con la idea de hacer el “esfuerzo físico”, entonces no lo necesitas. Con emuná, los milagros son algo natural. Así como existen ciertos remedios y hierbas que son buenos para combatir ciertas enfermedades, así también Hashem creó una ley de la naturaleza según la cual la plegaria modifica las leyes naturales. Con emuná y con plegaria, simplemente la naturaleza no existe. Al recurrir a Hashem, Quien creó todas las leyes, estamos abriéndonos a la posibilidad de trascender todas las leyes.

 

Lo importante es que no te fuerces a nada. Hashem quiere que tengas la humildad de reconocer tu propio nivel. Actúa de acuerdo con tu nivel de emuná, y reza mientras tanto para poder alcanzar el siguiente nivel de emuná, y no te sientas culpable.

 

Los grandes tzadikim tampoco alcanzan su nivel de un día para el otro. Por ejemplo, yo le pedí consejo al Rabino Arush respecto a ciertos problemas de salud. Si bien yo conozco las enseñanzas de emuná hace ya una década, todavía lucho para realmente creer que no existe la naturaleza cuando me enfrento a los problemas diarios de la vida, y en especial si se trata de grandes dificultades. El Rabino Arush me explicó que hace falta muchísima plegaria para dejar de creer en las leyes naturales, y que él mismo invirtió horas y horas de plegaria personal sobre este tema, y poco a poco fue cambiando sus creencias hasta alcanzar el nivel de ver los milagros como algo natural. Y cuando le pregunté acerca de algunas problemas emocionales muy graves que yo tenía, me respondió: “Lee EN EL JARDÍN DE LA FE”, una y otra vez”.

 

La clave consiste en seguir pidiéndole a Hashem que nos dé más y más emuná y fortalecer el músculo de la emuná hasta que aprendamos a confiar en Hashem, en la emuná y en la plegaria cada vez en más situaciones de la vida, hasta que ya no necesitemos los “esfuerzos físicos”. Con el tiempo, puede ocurrir que incluso te dé miedo el solo hecho de recurrir a ellos.

 

Recuerda: todo puede curarse con emuná. Todo. No importa lo que diga el doctor o el psiquiatra o el dentista o el especialista. No importa lo que piense la sociedad. No importa el diagnóstico que te hayan dado. Únicamente la emuná es la solución real, porque solamente la emuná nos da las herramientas para curar todas las dolencias de raíz.

 

 

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